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Sexo chungo

30 ene 2010
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Estas cosas se avisan, hombre. Imaginen que están, como servidor cuando empieza su via crucis por el pedregal mediático, con los párpados a media asta y aún sin deslegañar, y se encuentran en La Razón con un titular de dos líneas a toda plana de este pelo: “Sanidad promueve una sexualidad placentera para el bienestar social”. Tres horas después seguirían clavados frente a la hipnótica, lisérgica y hasta sicalíptica frase tratando de adivinar lo que puede haber en la mente de quien la ha escrito en cuerpo 48 en la primera página de un periódico, como si anunciara movimientos de tropas del ejército andorrano en la frontera.

Para aclararse, superada la conmoción, sus ojos tendrían que descender unos milímetros, donde un subtítulo da la voz de alarma: “La estrategia nacional de salud propone revisar el papel reproductivo de las mujeres”. Hasta ahí podíamos llegar: coyunda gozosa y, encima, sin el noble propósito de la perpetuación de la especie. A falta de un editorial condenatorio de esta antesala de Sodoma y Gomorra a la que quiere llevarnos el Gobierno libertino, en la sección El Puntazo se nos inoculaba una dosis de doctrina: “O sea, que al grito de ‘ni madre ni meretriz’, la ministra propone el gozo inextinguible y progresista. ¡Ah!, para los más tímidos recomienda el cibersexo: es su contribución al plan I+D+i del Gobierno”. Tiene su guasa el rasgado de vestiduras en un diario que siempre tiene un par de videos picantes entre lo más visitado de su edición digital.

Nacho Villa señala a la derecha

Fuera ya de verdusqueos, en el mismo ejemplar de La Razón, nos encontrábamos con Ignacio -en la radio, Nacho- Villa, arreando una bofetada retrospectiva a su otrora amamantador, Federico Jiménez Losantos. Sin atreverse a nombrarlo, claro: “¿Quiénes son estos de la ‘derecha de la derecha’? Pues tienen difícil definición más allá de un estado permanente de enfado con el mundo, una actitud sistemática de oposición a todo, una obsesión por cargarse a Mariano Rajoy antes de las elecciones generales y una crítica agria de carácter vital y de amargura congénita”.

Para terminar, les alicato el alma hasta el techo con una memez perpetrada por los humoristas nocturnos de Cope, tan simpáticos ellos, que encuentran motivo de chanza en el falleciemiento del autor de “El guardián entre el centeno”: “Los asesinos en serie norteamericanos lamentan la muerte de J.D. Salinger”. Hace falta ser… Completen ustedes la frase.