Farolillos, guirnaldas, cohetes y charangas. Es fiesta en Carpetovetonia porque esa agencia de calificación con menos credibilidad que Lydia Lozano le ha quitado una cruz a la deuda española y las ruinas griegas nos aguardan. ¿Las griegas? ¡Ca! Hermann Tertsch, con su gorrito de cartón y su matasuegras, canturrea en ABC una comparación más tremendista: “Ahí estamos, junto a Haití, sumidos en el crecimiento, negativo, del Tercer Mundo, según los datos del FMI”.
¿Y esto hay que celebrarlo? Por supuesto. Cuanto peor, mejor. La miseria nos librará del Maligno monclovita, sobre todo a los que ni les rozará porque tienen las alubias tan blindadas como el rostro. Brinden por ello con el opinador del pijama a rayas: “La verdad es que estamos en la puerta del corralito argentino y no hay guerra civil, fascismo, histeria revanchista ni niño muerto con los que despistar. Y que si nuestra oposición fuera menos vaga e incompetente en su política de comunicación, este Gobierno tenía que caer ya porque no hay país que resista esto sin hundirse para tiempo indefinido”. Nos vamos al carajo, ¡qué bien!
Luminarias de la economía
Se lo tiene merecido Zapatero, por no hacer caso a los que saben. Una simple consulta a la futura Nobel de Economía Edurne Uriarte le habría bastado para ponerse en guardia. “Lo pensamos muchos observadores por la mañana y llegó la rebaja de Standard and Poor´s por la tarde”, presumía en ABC la oraculina de Delfos, de sapiencia financiera sólo comparable a la de Cristina López Schlichting, que ha dado con la brillante solución a la bancarrota. La explicaba desde su cátedra de Cope en una sonrojante carta a un parado: “¿Que se podría ahorrar dinero y evitar que España vaya por el camino de Grecía? Ya lo sé, guapo, pero no quieren oír hablar de ello. Por ejemplo, de reducir a una las costosas vicepresidencias y quitar a Salgado y a Chaves; o de eliminar los ministerios superfluos de Vivienda e Igualdad”. Tacita a tacita…
¿Cómo no se habrá dado cuenta antes el Gobierno? Pues porque “la izquierda española es de las más indigentes intelectualmente hablando de la Historia universal”. No me miren a mi, que esa frase de dudosa sintaxis la escribió ayer César Vidal en La Razón. Y aún añadió: “Las izquierdas españolas, para nuestra desgracia, son seniles sin haber salido de la adolescencia; son ignorantes y ayunas de lecturas, y son vagas e incompetentes”. Ahora que lo saben, pueden ir en paz.
Tiempo al tiempo, un día veremos al presunto capo de la Gürtel trasegando vinos y opiniones de brocha gorda en las tertulias de Intereconomía. De momento, La Gaceta, prótesis impresa del grupo ultramontano, se afana en confeccionarle una túnica de mártir de la democracia. “Paco Correa tiene buen aspecto. Ha envejecido pero se le ve fuerte y atlético”, comienza entregado un reportaje del vividor Román Cendoya, que consiguió, previo pago de la difusión de un comunicado del fulano, un vis-a-vis en la trena con el que gusta ser llamado Don Vito. Paco para los amigos, como han visto.
Debió de ser gloriosa la coyunda dialéctica, a juzgar por el entusiasmo del tribulete en denunciar la injusticia que padece el domador de gaviotas. “Es plenamente consciente de que es víctima de una instrucción mal hecha y con fines políticos”, nos enternece Cendoya, unas líneas antes de rematar su retrato legendario del proscrito: “Correa tiene miedo de la Policía y considera que España es un país sin Justicia, un Estado policial con una Policía corrupta”. Por sus ídolos los conocerás.
La liberación de Díez Usabiaga
De preso a ex-preso, no ha sido objeto del mismo almíbar el sindicalista abertzale Rafael Díez Usabiaga, puesto en libertad en aplicación de la legislación penitenciaria vigente por -¡ay, Dios!- Baltasar Garzón. Según se albriciaba en El Mundo el soñador de conspiraciones Federico Jiménez Losantos, eso sólo ha podido ocurrir por dos razones, y ninguna de ellas buena: “La duda que ahora pesa en la opinión pública es si la escandalosa suelta de Usabiaga es una forma de comprar protección por parte del juez o el prólogo a una nueva negociación de Zapatero con la ETA, que tras los últimos reveses políticos, económicos y judiciales, estaría servida”. Con menos pedigrí y gracia que el turolense, el anónimo editorialista de Cope chapoteaba en el mismo charco: “Esperemos que la libertad de Usabiaga y compañeros no sea el precio a pagar por un nuevo aterrizaje del mundo de ETA en la política”.
A riesgo de que se les atragante la columna y se acuerden todo el día de mis muelas, les dejo en sus estertores con la penúltima de Pío Moa en Libertad Digital: “Entre los fusilados y damnificados por el franquismo hubo un número muy elevado de chekistas y autores de crímenes realmente sádicos, sicarios abandonados por sus jefes huidos al extranjero con inmensos tesoros robados al pueblo español en su conjunto”. Anote, Varela.
Vaya tentándose la toga Garzón, que a poco que Manos Limpias y Falange sepan trajinarse al progresista Varela, le puede caer el cuarto marrón como inspirador intelectual de la cogida de José Tomás. De momento, las papelas diestras abonan el plantío buscando los hilos que unen la cornada mexicana con el aquelarre rojo. Aquí tienen la versión de Ignacio Ruiz Quintano en ABC: “La cogida de Tomás al quedarse descubierto a la salida de un remate parece un error de bulto, pero es una desgracia, y las almas cursis se aprovechan de las desgracias para producir malísima literatura. Es lo malo. Pasó con Garzón, cogido por el Supremo en un error de gorilón, y pasa con Tomás”.
También en el vetusto diario, Antonio García Barbeito se apunta al doble tirabuzón y ve en los cuernos de Navegante un trasunto de los pitones del morlaco guerracivilista. Ahí les va: “Y ojalá esa alarma de sangre quede toda en los ruedos y no salte las tablas para meterse en otros terrenos de España, que en esos otros terrenos también peligra la vida, aunque creamos que no llevan peligro algunas embestidas”. Lo dicho: la cuarta querella está al caer.
Y por qué no la quinta. Busquen los motivos en el titular al que La Razón dedicó ayer la mitad derecha de su primera página: “Garzón libera al ‘batasuno’ Usabiaga para que cuide a su madre”. Aclaramos que se trata de la madre del sindicalista abertzale, porque tal y como se cuenta, podría parecer la del juez.
Los ‘policías’ de Aído, según ABC
Cosas de los titulares, siempre moldeables a beneficio de obra, como bien sabe quien mandó insertar este en la primera de ABC: “Policías de Bibiana Aído vigilarán la paridad en las empresas”. ¿A que se imaginan una especie de Hombres de Harrelson pateando puertas de despachos y esposando a los varones que los ocupan? Pues se trata de unos simples funcionarios, tan aguerridos como los inspectores de riesgos laborales. Qué poco morbo, ¿no?
No les dejo tiempo para pensarlo, porque en la despedida les atraco con un lisérgico desahogo de Fernando Sánchez-Dragó en El Mundo: “España… ¡Puah! ¡Qué asco! ¡Qué hedor! Plebe sin pueblo, zafiedad, crueldad, mendicidad, suciedad, corrupción, telecaca, envidia, maledicencia, gruñidos. Entren en el váter de cualquier bar. Dibujos obscenos en las paredes, restos de mierda en la taza, sopa de orina en su fondo. El español es un guarro que no tira de la cadena ni baja la tapa del retrete. Vivimos en una pocilga”. Ejem.
Nosotros pensando que se reivindicaba la dignidad, la Justicia y la memoria, y resulta que los que salieron este fin de semana a la calle únicamente estaban faltos de Viagra. Según el diagnóstico del sexólogo aficionado Martín Prieto en La Razón, los gritos y las pancartas eran sólo un síntoma. Vean de qué: “La frustración sexual y sentimental de quienes se manifestaron el pasado sábado al decadente grito de: ‘No pasarán, no pasarán’, cuando ya pasaron”. No es Dios, sino Freud, el que está en todas partes.
Quiten la referencia inguinal, y comprobarán cómo se parece lo que acaban de leer a lo que escribe en El Mundo Raúl del Pozo: “Hay quien cree que van a entrar los nacionales de donde nunca se fueron”. En resumen: que sí pasaron y que no han dejado de estar ahí. Una lección que deben aprender los perdedores de la guerra, junto a esta otra que los ganadores envuelven para regalo con papel de ABC: “Esta izquierda sectaria y gritona debe asumir el tiempo en el que vive España y adaptarse a los valores constitucionales, porque su momento histórico ha caducado”.
Y si querían mártires, que hubieran escogido el bando correcto. Así podrían darse el lujo de dedicarles aleluyas sin que nadie les llamara guerracivilistas. Que tomen ejemplo de Cope: “Afortunadamente, en estos momentos de dificultad tampoco nos faltan hermanos que nos señalen con el ejemplo radiante de sus vidas el camino del verdadero amor a Jesucristo y al prójimo. Ahí están los mártires del siglo XX, muchos ya beatificados y algunos canonizados”. Y los otros, chincha y rabia, en cunetas y barrancos.
Fútbol y toros
Menos mal que sigue habiendo cosas que nos unen a todos. El Barça, por ejemplo. Otro cantar es el porqué. Lean el de Luis María Anson: “Todos los aficionados queremos que el Barcelona gane para España la liga de Campeones”. Se lo escribía desde El Mundo a Guardiola en una carta donde el académico volvía a recordar los motivos patrióticos por los que es hincha de determinado equipo: “Yo, mi querido Pep, soy, como Dios manda, del Athletic de Bilbao, que es el único equipo de primera que juega con once españoles”.
Tras el fútbol, los toros. O la Filosofía, que es de lo que parece hablar El Mundo en un editorial dedicado a la cogida de José Tomás: “Es verdad que los toros tienen un componente de crueldad, pero ello no deja de ser un reflejo de la vida en la que triunfa el más hábil o el más fuerte”. Darwin era taurófilo.
Las demasías se reproducen por esporas. Libera una de alto octanaje el neocientífico Evo Morales -ya saben, el pollo, las hormonas y las desviaciones del hombre en su ser- y en menos que se dice cocorocó sale una docena de columneros chistosos a subir la apuesta. En vanguardia, como se estaban imaginando, Juan Manuel De Prada, que trinó tal que así al éter desde Cope: “La afirmación ha encabronado mucho a la parroquia gay, que por su forma de embestir, más parece que se alimente de rabo de toro que de pollo hormonado”. Para mejorarlo, el fumigador de audiencias Nacho Villa se puso ingenioso y preguntó al ruiseñor zamorano: “¿Tú crees que Bibiana Aído come pollo?” La respuesta tuvo la habitual profundidad intelectual: “Yo creo que debería comer más para feminizarse un poquito”.
Incapaz de perderse un charco así, Alfonso Ussía se lanzó en plancha desde su trampolín opinativo de La Razón y nos salpicó: “Bueno sería que los rosicleres y machorras de la Madre Patria, sector oficial, respondan con su habitual contundencia a este homófobo machista del leninismo que ha humillado sus libertades de elección para encontrar la felicidad. Aunque sea de los suyos, pollos míos”.
El gallo Federico pone un huevo
Qué risa, ¿eh? Pues aún les queda asistir a un probable milagro de los transgénicos. Vean cómo un gallo -de nombre Federico y de apellidos, Jiménez Losantos- desmiente a la naturaleza y pone un huevo en su nido de El Mundo: “Para mí que el origen de estas mamarrachadas radica en el nombre. Ser tan machote y llamarse Evo tiene que haberle acarreado bromas crueles en el colegio y burlas atroces en el Ejército. Podría rebautizarse como Adano Pachamomo, si a Zerolo le parece bien”.
A todo esto, el resto del corral competía en el concurso de loas fúnebres a la misma persona que The Times despedía como “El hombre que robó el sueño olímpico”. Si en la primera remesa de lisonjas se obviaron ciertos detalles de la biografía de Juan Antonio Samaranch, en la segunda partida, esos datos fueron subrayados con admiración. Lean a César Alonso de los Ríos en ABC: “Algunos descubren la mano de los nuevos falangistas cuando acaba de morir el último de ellos, reconocido en el mundo entero, presencia gloriosa de España”.
Con lana del mismo ovillo, José Antonio Vera nos preguntaba en La Razón: “Si se quiere condenar al franquismo, habría que condenar también a Samaranch. ¿Verdad que es ridículo?” Contesten, no se priven…
Yo confieso: por una vez estoy de acuerdo con Hermann Tertsch. Y algo me dice que muchos de ustedes también cuando vean lo que escribió ayer en ABC sobre los juegos florales que han seguido a la muerte de Juan Antonio Samaranch. Lean y díganme si no es así: “Pocos, sin embargo, entre los generadores de loas a pleno rendimiento nos hablan del Samaranch como alto cargo de la Falange Española y de las JONS. También entonces él pensaba que servía a España con Franco”. Y como remate, esto: “Samaranch fue mucho en la Falange cuando ésta lo era todo”. Pese a lo que pueda parecer, el artículo era elogioso. Ya saben que para Tertsch haber llevado correajes es mérito.
En La Razón, Nacho Villa no sólo pasaba por alto el pequeño detalle, sino que nos atizaba una rueda de molino para comulgar, por si colaba: “Samaranch no hizo política con el deporte, ahí estuvo su éxito”. Es lo que tienen los obituarios, que son terreno abonado para la hipérbole. O para arrimar el ascua fúnebre a la sardina de conveniencia, que es lo que hizo El Mundo en su editorial: “Su figura crecerá con el paso del tiempo como un gran catalán y un gran español”. Como los suplementos, esas condiciones se venden conjunta e inseparablemente, ya saben.
Ya hay sentencia sobre el Estatut
Tal dato debió de ser clave para que el Tribunal Constitucional mandase al guano el Estatut. Dirán ustedes que eso está por ver, que de momento no hay sentencia ni a favor ni en contra. Pues no. Según se explayaba ayer el cátedro Jorge de Esteban en El Mundo, lo del otro día fue un rechazo en toda regla, lo que pasa es que el resto del orbe no se ha enterado. Tan seguro está, que su tribuna se titulaba “El Constitucional ya se ha pronunciado”. Por supuesto, el pulgar de los togados apuntaba hacia abajo: “Porque el Estatut, con el dictamen más favorable posible a su legalidad, ya ha sido calificado por la mayoría absoluta del Tribunal como inconstitucional, y, por tanto, esto va a misa”. Feliz por el fallo que sólo él conoce, concluía: “Un gran día para la unidad de España”.
Como si también estuviera en el secreto, César Vidal aplaudía en La Razón la imaginaria sentencia: “No otro comportamiento seguiría un tribunal constitucional que aniquilara el Estatuto catalán por inconstitucional. Y es que si los tribunales se pliegan ante los que impulsan visiones alternativas de la legitimidad podemos dar por liquidada la democracia y por instaurado un régimen liberticida”.
La estampa rancia estaba incompleta sólo con los rojos. Faltaban los separatistas, y ahí aparece su espectro. “Montilla agita un frente catalanista en el Congreso para cambiar el TC”, asustaba ayer ABC desde su primera página. Bajo ese titular, la foto del rey de uniforme en el funeral de los militares muertos en Haití desentonaba como dos pistolas en los costados de Cristo. Aún así, el conjunto quedaba menos caótico que la primera de La Razón, donde el anuncio del apocalipsis se perdía en la esquina inferior izquierda: “Ofensiva catalanista de Montilla para dinamitar el Tribunal Constitucional en el Parlament”.
Con más oficio, el portadista de El Mundo tiraba dos líneas a cinco columnas a la altura de los ojos de sus lectores: “La Generalitat alienta el ‘no pasarán contra el Supremo y el Constitucional”. Como complemento imprescindible, un editorial de media plana machacaba la consigna: “La Generalitat estimula vientos antidemocráticos”. Quien se aventurase a leer más descubría que en el rasgado de vestiduras se hacía un cóctel con unas palabras de Montilla y un acto de apoyo al juez Garzón. La mezcla, claro, tenía el sabor acostumbrado: “La convocatoria se desarrolló en un clima guerracivilista, con una gran carga emotiva, como si Cataluña y Garzón fueran víctimas de la ofensiva de un poder judicial que actúa a instancias de una extrema derecha golpista”.
Garzón, culpa de ETA
Ya ven que no sueltan la pieza togada. Como mucho, se la pasan de boca a boca. Por gentileza de ABC, ayer la tuvo un rato entre sus fauces Benigno Pendás, que en una cabriola inverosímil, dejó marcado al magistrado con un hacha y una serpiente. Alucinen: “Garzón es tal vez el peaje más grave que las instituciones democráticas han tenido que pagar por culpa de los asesinos de ETA”. Vamos, que el que se inventó lo del entorno ahora es parte del mismo.
Tanto ardor antigarzonita me ha dejado sin espacio para glosarles las aleluyas por los cinco años de pontificado de Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI. Déjenme que les regale, por lo menos, un fragmento de la carta que le envió desde Cope Cristina López Schlichting: “Estos días lo he visto abrazando a las personas que han sido víctimas de abusos y llorando con ellos y me he preguntado ¿qué instancia hay en el mundo capaz de someterse al juicio de todos con tal de abrazar a las personas?” Si han entendido lo que quiere decir la adoratriz, mándenme un email, por favor.
Cual sirvienta de folclórica recién despedida que corre a píar en Diez Minutos, el dimisionario a la fuerza Luis Bárcenas regaló -¿seguro?- a ABC la exclusiva de su despecho. “Me han utilizado como ariete para atacar a Mariano Rajoy”, gimoteaba el presunto L.B. El cabrón del sumario de la Gürtel en la entrevista detergente firmada por el mismísimo director del vetusto diario, Ángel Expósito.
Nada de su desahogo en el hombro amigo parecía digno de mención, hasta que el narcisista contable -¡a cuántos no habrán pillado por el ego!- se tiraba el moco de su gestión modelo Rey Midas al frente de lo que en el futuro debería llamarse P&P Corporation. Como la acusada de pufeo Goldman Sachs, el Partido Popular ha conseguido sobrevolar el desastre económico con unos números literalmente de escándalo. Atiendan al mago Bárcenas: “En 2009 la liquidación del presupuesto ha arrojado un beneficio de 412 millones de las antiguas pesetas, para entendernos. Y si se cumple el presupuesto para 2010, debería arrojarse un beneficio de 1.752 millones de pesetas. El patrimonio neto, si descontamos la carga hipotecaria que financia los inmuebles, ronda los dos mil millones de pesetas”.
Retrato de Bárcenas por I. Camacho
¿A que ustedes creían que los partidos andaban siempre a la cuarta pregunta? ¿A que, incluso, estaban convencidos de que eran organizaciones sin ánimo de lucro? Pues ya ven que hay uno, el PP, que funciona con otra filosofía. Y le ha ido de cine gracias a los oficios del hombre al que Ignacio Camacho, conocedor del paño, retrataba así en el mismo ABC al que entregó su confesión: “Luis Bárcenas es un tipo singular. Poliédrico, opaco, resolutivo, audaz. Pertenece a la clase de gente que tiene una familiaridad turbadora con el dinero, con la forma de ganarlo y de manejarlo, quizá también con la de disfrazarlo o esconderlo”.
Y sí, como se temían, el resto de la cosecha de hoy vuelve a estar contaminada por la trifulca garzonita. Resígnense, que les quedaba por leer al simpático caradura Carlos Rodríguez Braun aportando su óbolo a la causa en La Razón: “La clave es que es un defensor de los ‘derechos humanos’ que persiguió a Pinochet y jamás le tosió a Fidel Castro, que hostigó a ETA (faisanes aparte) pero nunca a los terroristas latinoamericanos, que quiere investigar el franquismo pero nunca a Santiago Carrillo y los asesinatos de Paracuellos”. Algo es algo: en toda la columna no estaban la palabra aquelarre.
No se lo van a creer, pero ahí siguen todos los columneros de corps venga y dale contra los que se niegan a pasar por el aro de la amnesia obligatoria. Es más, les van llegando refuerzos con munición fresca, como la que disparó ayer desde La Razón su señoría Enrique López, que será juez, pero también parte. Ya saben cuál, la de los buenos que salvarán de nuevo la patria: “En esto estamos la mayoría, salvo este grupo de nostálgicos que tratan ahora de curar su cobardía creyéndose los dueños de nuestra democracia, haciendo lo peor que se puede hacer, restar legitimad al adversario”.
Tiene guasa el de la toga azul mahón. Por lo que han leído y por lo que van a leer. ¿A que ustedes no sabían que los que ganaron la guerra lo pasaron tan mal con Franco como los que la perdieron? Pues apréndanlo, que es doctrina: “No se dan cuenta de que tras una dictadura, toda la sociedad ha sido víctima de la misma, unos directamente y otros indirectamente”. Belcebú nos libre de una sentencia razonada por este gachó.
Garzón, culpable como Sacco y Vanzetti
Lo malo es que el desahogo de López queda en anécdota cuando, en otra página del mismo diario cañí, encontramos a César Vidal mandando apiolar de nuevo a los iconos de la injusticia Sacco y Vanzetti. “Los agentes de la Komintern iniciaron un movimiento internacional de propaganda encaminado a lograr la liberación de Sacco y Vanzetti a sabiendas de que Sacco era efectivamente un asesino y de que Vanzetti era su encubridor”, dice el remendador de virgos históricos. Con la carrerilla cogida, adosa el nombre de Garzón al de los dos anarquistas y regresa al presente: “Si la ley es despreciada y los jueces se amedrentan por los gritos de las hordas, entonces… entonces estaremos a un paso tan sólo de la creación de las checas”.
Ya está ahí una de las palabras fetiche, checa. La otra es, como les dije en la columna anterior, aquelarre. Encuéntrenla en la siguiente vileza escrita en ABC por Juan Manuel de Prada: “La asistencia de un Pasqual Maragall enfermo de alzheimer al aquelarre de la Complutense es una alegoría que Quevedo no hubiese dejado escapar, para explicar satíricamente en qué consiste la memoria histórica”. ¿Quevedo? Ya quisieras tú, melón.
Y para que vean con qué pan sueñan estos habrientos del ayer, les dejo con una frase de César Alonso de los Ríos también en ABC: “Odios del pasado, odio para el futuro. Así que puestos a recordar odios podríamos volver a matarnos”.
Checa, akelarre, guerracivilistas. Y vuelta a empezar: checa, akelarre, guerraciv… Tres días llevan así los amanuenses de la diestra, amancebados con su rentable pesadilla favorita, la de la España partida en dos porque el rojerío mamón no saluda al campeón. Desde El Mundo, Salvador Sostres traduce el exabrupto: “El gran drama de la izquierda es que no sabe perder”. Por si no se ha entendido, en el mismo periódico el camaleón Raúl del Pozo advierte a los revoltosos que como sigan resistiéndose a morder el polvo de las cunetas, el segundo castigo puede ser peor: “Ya no hay peligro de una derecha centuriona o levítica, pero mejor no encabronen a sus cachorros, que pueden acabar dando con la maza a los maceros. No saquen a la calle trapos rojos, que cuando la derecha embiste hay que coger el olivo”. El que avisa no es traidor, ¿no?
Y como a ese lado de la barricada el más lelo hace relojes que marcan la hora de la patria, desde Cope con replay en La Razón, Cristina López Schlichting también conmina a la progresía a andarse con mucho ojo: “Sin darnos cuenta, a lo tonto, a lo tonto, se organizó la guerra civil. Que si una iglesia quemada, que si un cura toreado, que si un diputado asesinado… es lo que hay, que la gente tiene poca capacidad de encajar”.
Ussía y el Gobierno golpista
¿Queda alguien por sacarse el carné de valiente y leal legionario? Ni uno. El penúltimo ha sido Carlos Herrera, que presentaba en ABC sus credenciales: “Disparate tras disparate, la dinámica política en España ha derivado en un parque temático repleto de personajes predemocráticos soltando soflamas por doquier y mostrando una capacidad de resentimiento de dimensiones considerables”. Y entonces alguien le trajo un espejo y se reconoció.
Ahora que ya saben que vivimos una nueva víspera del 18 de julio, señalemos al culpable. Zapatero, quién si no. Lean, de nuevo en ABC, al interpretador de posos de café Ignacio Camacho: “Zapatero necesita que sus huestes más radicales sientan hervir la sangre para olvidar el desastre de un gobierno catatónico. Lo va a conseguir; estas historias truculentas de tumbas removidas y siniestros fantasmones emboscados tienen un inquietante poder de sugestión simbólica”.
Y como coda y resumen de todo lo anterior, Alfonso Ussía se lleva desde La Razón las diez de últimas: “Un Gobierno que sostiene una campaña contra la independencia del Poder Judicial, es un Gobierno golpista y antidemocrático”.