Merkel defrauda

05 Feb 2011
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Una palmadita en el lomo, un cabezazo tal vez no tan accidental, una nueva lista de deberes, y auf wiedersehen. “Tras la visita de la madura dama, rían después de haber temblado”, resumía mejor que nadie Raúl del Pozo en El Mundo las seis horas que pasó Merkel en España. El resto del ultramonte maldisimulaba su decepción por haberse quedado sin la bronca pública a Zapatero que esperaban. En venganza, La Razón incorporaba a la visitante y su numeroso séquito al Gobierno del leonés. “La ‘minister’ Merkel. Posó junto a seis miembros de su gabinete en la escalera de la Moncloa donde se hace la foto oficial tras los cambios de gobierno”, señalaba con retintín en primera página bajo la instantánea de rigor.

Como la cosa no dio para mucho más, Carlos Dávila se estimulaba en los restos de serie de otra foto -la del miniacuerdo de La Moncloa- para secretar su dosis diaria de bilis en La Gaceta. La pieza llevaba por título “Horteras, maleducados, bordes”, términos que arrojaba contra el Gobierno por haber invitado por fax al PP al sarao. En el culmen del cabreo, anotaba: “Ha pretendido un Pacto de La Moncloa bis y le ha quedado un chanchullo social. Él quiere presentarse como Zapatero I El Reformista pero terminará inscrito en la historia como Popes El Gaznápiro”. Díganle que es una gran ocurrencia o se sulfura más.

Jabalíes de Collserola

A falta de mejores asuntos, Alfonso Ussía en La Razón y Federico Jiménez Losantos en El Mundo encontraban las musas en el parque natural de Collserola (Catalunya, claro), donde se ha autorizado la caza de jabalíes con arco. El título -”Cochinos”- era todo lo destacable de la columna de Ussía. A Losantos, sin embargo, el asunto le cundió algo más, o Mas, en mayúscula y sin tilde: “Como las fantasías nacionalistas siempre pasan por reinventar la Edad Media, creo que el rey Artur debería proclamar la independencia, instalarse en los bosques de Sherwood, léase Collserola, el Canigó o el Ampurdán y sustituir las plebeyas elecciones por aristocráticos torneos”.

Terminamos el insípido paseo ultramontano de hoy en Libertad Digital, donde el pertinaz Pío Moa se autoplagia por quincuagésima vez a sí mismo. Ya ni ofende ni indigna. Como mucho, provoca una mezcla de pena y hastío: “Franco derrotó a la revolución, salvó a España de la guerra mundial, derrotó al maquis (un intento de volver a la guerra civil) y creó un sistema autoritario, sí, pero de ningún modo totalitario”.


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