[Justo un segundo después de enviar este puñado de líneas al periódico, me enteré de... bueno, lo que todos ustedes saben. En otro lugar escribiré, si llego a ordenar esta torrentera de sensaciones y sentimientos que llevo encima, algo parecido a un ¡Hasta la próxima! De momento les dejo con la Trama que no podrá aparecer ya en papel. Fue bonito mientras duró. Va por ustedes.]
Ya estaba tardando en aparecer el clásico. “Los manifestantes de Valencia siguieron un manual de guerrilla urbana”, pregona La Razón… como si no supiéramos que lo que en la contrapropaganda es de manual es, justamente, sacar de la chistera un libro de instrucciones para hacer darle una patada en la espinilla al orden establecido. Y también viene en el breviario subirse a la parra con titulares como “La izquierda totalitaria” (¿a que no lo habían oído nunca?), que es con el que Agustín De Grado encabeza su piada en el diario azulón. Topiquera hasta el ardor de estómago, la pieza: “La izquierda marxista y antisistema aguardaba con excitación la oportunidad de escenificar su patochada de primavera revolucionaria”.
Desde La Gaceta, un enfoque novedoso del asunto. ¿Nadie ha pensado que bajo el uniforme de los repartidores de leña hay un corazón que late, amén de un profesional tratando de hacer bien su trabajo? Lean a un tal hughes —así, con minúscula— en el papel davileño: “La dificultad del manejo de la porra hace cómico que ahora se solicite la dosis justa, la homeopatía del porrazo, el calibramiento decimal de algo que es en sí mismo una brutalidad”.
RTVE, cadena amiga… de los enemigos
A Hermann Tertsch lo que le hace echar las muelas es verlo por la tele. Concretamente en una: “RTVE, que actúa abiertamente como la ‘cadena amiga’ de las manifestaciones ilegales. Ayuda a difundir y animar las convocatorias, es altavoz permanente de los insultos de los protagonistas al Gobierno y las autoridades y ha convertido el sarao izquierdista de Valencia en la noticia más destacada en todos sus informativos”. Y él, en la de sus columnas de ABC.
Lejos del Turia, en Libertad Digital las campanas tocan a rebato por lo que ya barruntan traición del PP por dejar a Santa Rosa Díez en minoría ridícula pidiendo ilegalizaciones: “Cuando la madre del policía local Joseba Pagazartundúa, asesinado por ETA, le dijo al señor Patxi López: ‘Haréis cosas que nos helarán la sangre’, nunca imaginamos que quien pudiera acabar haciéndolas fuese un Gobierno del PP”, se pone tremendo el editorialista. Pedro Jota lo tranquiliza desde su hiperactiva cuenta en Twitter. Esto lo arregla Grande Marlaska en un santiamén: “Me alegro mucho de la elección de Marlaska como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia. No debe haber paz para los malvados”, se albricia el director de El Mundo.
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Ha sido un inmenso placer, además de un privilegio. Gracias. Aquí, la lagrimita en mi blog personal.
Como en Amanece que no es poco, los palmeros jalean a De Guindos diciéndole que todos somos contingentes pero él es necesario. A la cabeza de los lamezapatos, el portadista de La Razón que brama a pleno pulmón: “El Gobierno frena los desahucios a los parados”. No se desmayen aún, que les queda un editorial encabezado así: “Una política social de verdad”. Lástima, que en la letra pequeña se descubra el pastelón: “Hablamos, en todo caso, de soluciones excepcionales y no obligatorias en una coyuntura de extraordinaria adversidad”. O sea, humo.
Luego, claro, los troleros son los otros. “Las mentiras de Valencia”, chafardea en primera en ABC, en probable autohomenaje a aquel “Las mentiras de Guernica” de 1937. En idéntica línea, La Gaceta anuncia: “Exclusiva: el atestado policial revela la violencia verbal y física de los manifestantes”. Y para demostrar que la zurra a la chavalada fue justa y necesaria, entrecomilla la tremebunda provocación: “Qué vergüenza ser policías, hijos de p…, asesinos, maderos de mierda”. Es que los uniformados no son de piedra, hombre.
Rajoy, ¡a la calle!
Desde El Mundo, Luis María Anson propone una respuesta proporcional. Por lo menos, esta vez no consiste en repartir estopa: “Tras la victoria en las urnas, Rajoy puede vencer también en la calle. ¿Qué pasaría, en fin, si el Partido Popular responde al desafío de Toxo y Méndez y convoca una jornada de manifestaciones contra los abusos de los sindicatos?”. Claro que sí. En la Plaza de Oriente, a poder ser.
Al quite, en las mismas páginas pedrojotianas, Arcadi Espada recuerda sin nombrarlo a Goebbels. O tal vez a Fraga, quién sabe: “En estas circunstancias españolas, Interior es, sobre todo, el Ministerio de Comunicación y necesita más que porras eléctricas, electrónicas”. Es la propaganda, estúpido. César Vidal ha captado perfectamente la idea y la pone en práctica en La Razón: “Sabemos que hay profesores de alguna institución docente de Valencia que ofrecen aprobados a los alumnos que en lugar de ir a clase se dediquen a manifestarse contra el Gobierno del PP”.
Hay que reclutar maestros “de los otros” para que enseñen lo correcto a las criaturas. Del manual se encarga la columnera de Libertad Digital Cristina Losada: “Dado el nivel, puede que baste con escribir en la pizarra dos sencillos enunciados: la ley existe y los porrazos hacen pupa”. Cópienlo mil veces.
Como es sabido, los conejos tienen la perversa costumbre de arrojarse contra las escopetas. Ha vuelto a ocurrir en Valencia, como recoge el indignado editorialista de La Razón, que titula su pieza —¡toma ya!— “Acoso a la policía”. Ese chaval de gafas al que todos vimos golpear con su cara en la mano de un uniformado debería ser enviado a Alcatraz. Eso no se hace, hombre: “Minar la credibilidad [de las Fuerzas de Seguridad del Estado], su prestigio o su dignidad con acusaciones infundadas supone un grave deterioro de la convivencia y daña la imagen exterior de España”.
En el pecado llevan la penitencia los alborotadores alevines. De mayores no podrán ser columneros de Libertad Digital como el niño bien Pablo Molina, que les hace un corte de mangas sin arrugarse el camisero de Lacoste: “Los xiquets del Luis Vives y sus compis de ‘insti’ van a salir con una preparación nada envidiable. A menos que se cree la licenciatura en perroflautismo, algo que conociendo la universidad pública española no habría que descartar, las arrocerías de la costa valenciana van a tener exceso de mano de obra en unos pocos veranos”.
Antipatriotas y viciosos
Paternalista, Salvador Sostres se dirige desde El Mundo a la chavalada confusa para que no atiendan los cantos de sirena progres. En el patriotismo está la salvación, queridos infantes: “El forofismo es estéril pero el patriotismo profundo que consiste en anteponer las necesidades nacionales a los vicios propios, y los esfuerzos colectivos a las miserias personales ha salvado a grandes naciones del desastre”. A clase a pasar frío, so viciosos. Que es por el bien de la nación.
Al editorialista de ABC, sin embargo, no se la dan con queso. Esos chavales son figurantes a sueldo de la mano negra y peluda que está detrás. “La primera trampa de la izquierda”, encabeza una soflama que contiene lo que sigue: “Los incidentes de Valencia estaban planificados. Fueron consecuencia de unas manifestaciones ilegales seguidas de provocaciones a los antidisturbios, de agresión a la paz ciudadana y de daños a bienes públicos. El objetivo es claro: proyectar una imagen de violencia que no existe en España”.
Otra vez el contubernio judeomasónico. Y como cómplice inesperado, el ministro de Interior. Exclusiva de La Gaceta, que berreaba en primera: “La izquierda y los sindicatos se aprovechan de una torpeza de Jorge Fernández Díez”.
La policía homenajea a Fraga en Valencia y las plumas trogloditas se suman mezclando, como en el glorioso ministerio, información y propaganda. “La izquierda agita la calle. España no puede ser Grecia”, ulula La Razón en primera. En un minieditorial, la moralina: “La protesta juvenil de Valencia merece que todos los partidos políticos actúen con responsabilidad en lugar de hacer leña política de los enfrentamientos con las Fuerzas de Seguridad y apoyar con sus denuncias a quienes toman las calles con violencia”. La duda es: ¿quién tomó la calle con violencia? Si han visto las imágenes, tendrán la respuesta.
El editorialista de Libertad Digital no cabe en sí de gozo. Ya iba siendo hora, se felicita en voz alta, de repartir un poco de jarabe de palo a la chusma alevín: “Es una buena noticia para los ciudadanos, que la Policía haya recibido, al fin, la orden de aplicar la Ley y protegerles, garantizar su derecho a disfrutar del espacio público, su derecho al trabajo o su derecho a la propiedad privada frente al desafío a esos y otros derechos individuales por parte de grupos insignificantes pero muy violentos”. Violentísimos. Se cuenta que muchos llevaban libros en las mochilas.
Unos gallitos, según ABC
El vetusto ABC, que tiene décadas (los 50, 60 y 70) de experiencia en el tratamiento de alborotadores callejeros contra el régimen, aplica la fórmula de aquellos años: ni una mención en su primera. Para quien se aventurase a las páginas interiores, la doctrina de rigor: “Los jóvenes —algunos de los que se vieron en la manifestación, por cierto, ya más cerca de la madurez que de la Secundaria— tienen todo el derecho a mostrar públicamente sus inquietudes ante una reforma, pero tienen igualmente la obligación de respetar ciertos límites en su protesta y evitar convertirla en un pulso de gallitos contra la Policía”. Más que nada, porque llevan las de perder.
En La Gaceta daviliana, literalmente, más madera: “La izquierda radical se enfrenta con la policía en Valencia”, hacía como que se echaba las manos a la cabeza en portada el papel intereconómico. ¿De dónde sale tal enunciado? Adivinen la uniformada fuente: “Las fuerzas de seguridad afirman que había elementos de extrema izquierda infiltrados entre los manifestantes”. Y en la letra pequeña, un detalle sin importancia: “aunque no pudieron confirmar si estos se encuentran entre los detenidos”.
“Luego diréis que somos cinco o seis”, se suele gritar preventivamente en las manifestaciones. Para despistar, La Razón lo reduce a porcentaje: “Los sindicatos no logran movilizar ni al 23 por cien de sus afiliados”, cacarea en primera. Por toda ilustración de la protesta, tres participantes vaso de cerveza en mano para que el ingenioso portadista terminara de lucirse: “El mensaje sindical: ‘¡Ahora, a tomar Cervezas!’. Liberados siguieron al pie de la letra las indicaciones sindicales en los alrededores de la Puerta del Sol”. Cuánta chispa. Y cuánta caspa.
Según el editorialista de El Mundo, no es que fueran pocos los que pisaron el asfalto el domingo; es que no eran los que tenían que pisarlo. Ojo al teorema: “Los que ayer salieron a la calle no eran las personas que más dificultades tienen como consecuencia del agravamiento de la situación económica, sino los miles de liberados y afiliados a los sindicatos que defienden sus intereses en en perjuicio de los desempleados”. Vamos, que aquí el personal se queja de vicio. Y como remate, el titular: “Es Rajoy quien representa la voz de la calle”.
¡Ra, ra, ra… Rajoy!
Con las palmas y las orejas enrojecidas de tanto aplaudir, el amanuense de jornada de ABC se suma a la moción de su colega pedrojotesco. “Rajoy, un líder indiscutible”, titula una pieza que se podría resumir en una de sus sentencias lapidarias: “La gran mayoría de los ciudadanos tienen ahora la sensación de que España está en buenas manos”. Unas páginas más allá, Isabel San Sebastián recuerda que el de Pontevedra cuenta con “el apoyo de una mayoría más que suficiente de la sociedad española, no por más silenciosa menos cualificada. Porque ahí radica exactamente el concepto de legitimidad en democracia. No en el tamaño de la pancarta que se sujeta”. Menos en las manifestaciones antiabortistas y las de la AVT, faltaría más.
En Libertad Digital, el hasta ayer motejado maricomplejines deviene de pronto en paladín carismático. “Es una buena señal que el presidente Rajoy haya defendido con claridad su reforma laboral”, anota el editorialista en una loa titulada “Sin miedo, sin titubeos, sin hipotecas”. Tras la lisonja, el encargo: “Para eso le han elegido los ciudadanos. Debe llevar adelante sus planes y, si es preciso, responder al chantaje sindical con una ley de huelga, como la prevista por la Constitución desde hace 34 años”.
Primer aviso a Santa Rosa Díez desde La Razón: “Las últimas iniciativas de la líder de UPyD coinciden con la estrategia de Amaiur de llevar el debate sobre ETA y sus grupos afines al Congreso. Esto muestra una falta de sentido de Estado incomprensible”, advertía en un microeditorial el diario azulón. La aludida tuvo que pasar del magenta al amarillo al leer el titular: “Rosa Díez le hace el juego a Bildu y Amaiur”. De ahí a que la tilden de filoetarra hay diez minutos.
Pero que no se preocupe la vividora política, que se nota que los tiempos están de cambio. La malvada izquierda abertzale, sin ir más lejos, se ha hecho filopepera, según barrunta El Mundo, que se descolgaba ayer con este titularón: “Batasuna ya jalea a Jorge Fernández”. En justa correspondencia, la gaviota vuela ya a abrazarse con la serpiente. Lo sabe de buena tinta el editorialista pedrojotiano: “El Gobierno está virando en relación con ETA e intenta hacerlo de forma tal que nadie se dé cuenta. Pero el cambio es tan llamativo como indisimulable”.
Tan indisimulable, que Federico Jiménez Losantos ha identificado en las huestes de Don Mariano a quien bautiza como “El Eguiguren del PP”. A partir de ahí, todo es cuestión de una sencilla regla de tres: “Si [Iñaki] Oyarzabal hace de Eguiguren es porque Rajoy quiere hacer de ZP; y que deje sin renovar un TC de mayoría socialista para rematar el trabajo sucio de la negociación. Al refrán: si Díez critica, malo; si la ETA aplaude, peor”. No se le escapa una al de Teruel.
Gara también aplaude
Pisando por donde pisa el buey, es decir, su líder carismático, el editorialista de Libertad Digital se echa las manos a la cabeza: “El diario proetarra Gara ha inaugurado un tiempo insólito, en el que los propagandistas del terrorismo aprueban el discurso de un ministro del Interior de España”. A modo de traducción, el titular: “El Gobierno debe aclarar su programa sobre ETA”.
En ABC, silencio sepulcral sobre el asunto hasta que llegue el motorista con la consigna. A la espera, el recién fichado Iñaki Ezkerra enseña la patita escribiendo sobre el indultado Montes Neira: “¿Se preguntará por qué para él no hubo una oportunidad de ser taxista en Dublín; por qué los etarras salen catedráticos del trullo y él alfarero; por qué sus huelgas de hambre no se televisaban o si todo habría sido distinto de llamarse Mikel Mendía?”. Churras y merinas.
No falla. Todos los años por estas fechas, La Razón repite el mismo titular de primera, cambiando sólo la cifra: “La Iglesia suma 200.000 apoyos más en el IRPF pese a los ataques laicistas”. Chupaos esa, rojazos. Y, ojito, que no empecemos a repartir los escaños en función de las crucecitas en el IRPF. Democracia fiscal, nuevo concepto acuñado por el editorialista del diario azulón: “Una declaración de la renta, un voto. A ver si esa izquierda política y sindical que se arroga la voz del pueblo tiene la valentía de someterse al escrutinio del contribuyente, como hace la Iglesia todos los años”.
Eso será si el PP no se desvía del recto camino y tacha de su ideario, como propone Cristina Cifuentes, lo del “humanismo cristianismo”. Monsieur de Sans-Foy, poetastro de La Gaceta davileña, está que no duerme con ese asunto: “Hay quien dice que el PP / ya no puede ser cristiano… / (Qué pensamiento tan plano, / confundir cultura y fe) / Que se cosque y se percate / quien defiende estas posturas / que es entrar en el debate / de la izquierda comecuras”. ¡Toma ya!
No salimos del reclinatorio hoy. Hasta el pecador impecable Salvador Sostres nos viene con una jaculatoria en El Mundo. Abran bien sus corazones: “Dios a veces cose a mano y nos da seres extraordinarios para demostrarnos que a pesar de lo que le hacemos todavía nos ama. Nuestra reacción es siempre la barbarie: ayer crucificamos a su Hijo y hoy exiliamos a sus ángeles ”. Muy plástico y emotivo, hasta que se descubre que se está refiriendo al miembro del PP en situación de reserva semiforzosa Alejo Vidal-Quadras. Igual se ha pasado un par de pueblos. O tres.
Doña Pilar y olé
En ABC, que está de un somnífero que asusta, Mayte Alcaraz cae genuflexa ante la borbona —Pilar de nombre— que mandó callar a los insidiosos plumillas que preguntaban por un tal Urdangarin. A sus tobillos, señora infanta: “Sus palabras carentes de hipotecas políticas deben oírse con cierta atención teniendo en cuenta el refuerzo de legitimidad que le otorga ser miembro de una Familia Real, cuyo máximo exponente, el Rey, ha sido la voz más contundente y firme que se ha oído en España contra los abusos y la corrupción”. Es bueno el chiste final, ¿eh?
Y para que vayan en paz bien ilustrados y con qué pensar, Federico Jiménez Losantos emula a Machado en Libertad Digital: “El PSOE, un olmo viejo, en su mitad podrido”.
Las “¡inshidiash!” del Mariano que dibuja el genial Vergara en Público se hicieron carne. Pero desde la banda derecha llega el contraataque. Igual que un clavo saca otro clavo, un chisme tapa otro presunto chisme: “Moncloa ve al PSOE tras el bulo de que Rajoy infló el déficit”, deja caer La Razón en portada. José Antonio Vera (minipunto para él por homenajear a Krahe) pone toda la potencia al ventilador en una pieza titulada “Un burdo rumor”. Ni Maquiavelo, oigan: “Una bola que le viene al pelo a Rubalcaba. Aunque no me puedo creer a los que ven la mano del propio secretario general del PSOE tras el show mediático televisivo de ayer. ‘Igual es cosa del comando’, afirmaban en el PP”. No creo pero creo, o sea, es más que probable.
Al final, ya lo verán, les cargarán el mochuelo a los sindicatos, convertidos (no sin méritos) en el pimpampum del momento. Agáchense, que baja un zurriago desde Libertad Digital: “A diferencia de los parásitos, los sindicatos no se limitan a vivir a costa de sus hospedadores, sino que usurpan su representación e incluso se permiten amenazarlos si no se pliegan a sus consignas”. Y comen niños crudos. Bueno, tal vez eso todavía no, pero sí son unos cenizos que quieren que todo vaya de culo, según dice José María Carrascal en ABC: “Lo que parecen temer los sindicatos y el PSOE de la reforma del PP es que tenga éxito, al igualarnos a los países punteros”.
¿Quién quema las sedes del PP?
Desde El Mundo, Federico Jiménez Losantos sube el octanaje del combustible para quemar el rastrojo sindical. Comprendan su cabreo, pues un liberado había llamado a la inmaculada lideresa “reliquia cañí del tardofranquismo”. Y eso duele: “Será casualidad que poco antes del recital de Martínez hayan asaltado varias sedes del PP en los ayuntamientos madrileños que ha ido perdiendo la izquierda, o sea, casi todos, pero en los delitos no creo en la casualidad”. ¿Hablábamos antes de bulos?
Sin salir del papel pedrojotiano, coscorrón en primera al locuaz e hiperactivo ministro de casi todo. “Autogol de Wert. Mientras Rajoy defendía a los campeones de la Davis, el ministro alimentaba la campaña contra nuestros deportistas“. Un paso o dos más allá, ABC regalaba casi toda su primera al suegro de Urdangarin, destacando su susurro a Rafa Nadal: “Estos de los guiñoles son tontos”. “Majestad, me parece que son muñecos”, pudo haberle contestado el tenista.
Primera de ABC: Angela Merkel, de azul ultramar, toca una campanilla dorada. Aunque está fuera de plano, es fácil imaginar a uno o varios chuchos pavlovianos moviendo la colita y aguardando su Dog Chow. Se lo han ganado, porque según cuenta el vetusto diario, la ama esta contenta: “Merkel, la UE y la OCDE aplauden la reforma laboral”. Guau, guau.
Pero hay un comensal que apenas mira la escudilla. A Hermann Tertsch se le han rebelado las malas pulgas viendo la tele: “Hoy la mayor fuerza de agitación contra el Gobierno recién electo no es una oposición política desacreditada, dividida y hundida. Lo es la televisión pública, RTVE, que afronta todos los días como un nuevo reto de superarse en provocación y agresividad contra el Gobierno. En un delirio izquierdista radical que se hace patente en toda su cobertura, ya sea del juicio de Garzón o de cualquier reforma”. ¡Grrr…!
Desde las páginas de La Razón, Javier González Ferrari se suma a la queja porque no reconoce en las imágenes a la auténtica España: “La inmensa mayoría, la silenciosa que no sale a la calle a vociferar sandeces, cuando no auténticas barbaridades, atendiendo las consignas de una izquierda radical cómodamente instalada en partidos, sindicatos u organizaciones que viven aún de subvenciones gracias a etiquetarse como progresistas, dirige su mirada al Gobierno esperando alguna señal que alivie su angustia”. Y el Gobierno, solícito, se la calma con una reformaza.
Sostres, contra la Reforma
¿Reformaza? A Salvador Sostres le sobra el aumentativo. Reformilla y va que chuta, según se lamenta en El Mundo. Un ataque en toda regla… ¡al empresariado!, que tendrá que seguir subvencionando vicios: “Un empleado es un proveedor como otro cualquiera. Tanto aporta, tanto cobra. Y si quiere vacaciones, que se las pague. Y si quiere un seguro médico, que se lo pague. Y si quiere poder retirarse a una edad, que contrate un plan de pensiones, y que también se lo pague”.
Fuera del concurso reformista, en Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos despotricaba de la prescripción del penúltimo marrón garzonita. Le parece fatal que esos delitos caduquen y no otros que, según él, ni siquiera lo son. El fraude fiscal, mismamente: “En materia fiscal es lógica, y aún mejorable, la prescripción, porque Hacienda suele pasear fuera de la Ley y el contribuyente está pavorosamente indefenso ante el Fisco”.
Calculadora en mano, La Razón se ponía la tirita antes de tener la herida: “7.688 millones: el coste de una huelga a la griega”, tasaba en portada a ojo de buen cubero y dando por hecho que el modelo elegido para las protestas será (?) el heleno. Bajo el titular, la conseja. Mantener las orejas gachas es mucho más patriótico y razonable: “Convocar una huelga en estos momentos sería lo que menos le convendría a la economía española, que atraviesa la mayor recesión de su historia –con un agujero en sus cuentas públicas de 20.000 millones de euros– y unas cifras de paro galopantes”.
Desde La Gaceta, sin reparar en gastos, Carlos Dávila abogaba por salir a la calle, sí, pero para correr a gorrazos a quienes, según él, se lo han buscado. “Movilizaciones contra los sindicatos”, pedía en su recuadrito sombreado, que finiquitaba así: “Supongo que este país se las va a tener muy tiesas con estos residuos del novecientos, que se van de crucero mientras los demás no llegan a fin de mes. Lo que hay que hacer es movilizarse, pero contra ellos”.
Y aun así, se les queda corta
Ciertamente, porque se quejan de vicio, según el editorialista de Cope, para quien el reformazo apenas es un pellizco de monja: “La reforma laboral aprobada por el Gobierno este viernes va en la buena dirección pero no es la reforma definitiva que necesita nuestro país”. ¿Y qué le falta? Esa pregunta se la sabe el amanuense de Libertad Digital: “Otra de las reformas que deben acompañar a las medidas sobre el mercado laboral es la regulación del derecho a la huelga, para que deje de amparar la actividad piquetera y amedrentadora y ampare el derecho al trabajo”. Pedid y Mariano os dará.
De ello se muestra firmemente convencido Casimiro García-Abadillo en El Mundo pedrotiano. El de Pontevedra es un titán: “Nos esperan meses muy difíciles, pero hay motivos para la esperanza: hasta ahora, al Gobierno no le ha temblado el pulso. Veremos si aguanta la ofensiva de la izquierda”. Eso está hecho, viene a apostillar el genuflexo editorialista de ABC: “Ahora con Mariano Rajoy, la sociedad española reconoce en el PP los planteamientos básicos de una opción moderada y abierta. Detrás del Ejecutivo de Rajoy hay un partido que, bien sostenido por la sociedad española, comparte los objetivos y los medios de un plan regeneracionista guiado por principios firmes, no por intereses o temores”. Prepárense.