Tras el escarmiento de las puñetas, tocaba el remate a manos del escuadrón plumífero. “Justicia para el justiciero”, celebraba La Razón en primera. “Garzón, juez indigno”, añadía el editorialista, con los brazos en alto por la victoria sobre “una feroz campaña mediática para demonizar a los magistrados” y “un acoso político organizado por la izquierda asilvestrada”. Apenas un menú degustación de lo que viene a continuación. Prepárense.
“Una sentencia unánime, contundente y clarificadora pone fin con deshonor a la carrera de un juez que ha intoxicado el sistema de sectarismo, arbitrariedades y abusos, durante demasiados años. En su caída, hay sanción y hay vergüenza”, se relamía de felicidad y venganza el amanuense jornada de Libertad Digital.
En la primera de El Mundo pedrojotesco, regodeo a cuenta de las palabras utilizadas por sus condenantes señorías: “Garzón expulsado por actuar como los jueces de los regímenes totalitarios”, rezaba a gritos el titular de primera. El editorialista vertía más vinagre sobre la herida: “Garzón actuó como si fuera juez de Pinochet”. Y como puntilla, Federico Jiménez Losantos bailaba un claqué sobre la tumba judicial aventando que la sentencia “ha demostrado que la izquierda en España es difícilmente compatible con el Estado de Derecho. Y el nacionalismo, más”. Molestan menos en las cunetas, ¿no?
Tertsch, eufórico
El vetusto ABC, que no hace tanto cubría de inciensos al caído en desgracia, lo apuñalaba así en primera: “Garzón, inhabilitado once años por sus métodos totalitarios”. En el interior, toda la columnada era una fiesta, aunque era Hermann Tertsch, qué raro, el más animado. Tenía dos buenas noticias por las que brindar: “La primera es la evidente, que Garzón nunca podrá volver a juzgar a nadie. La segunda es que la izquierda se topa de bruces con la certeza de que han fracasado sus intentos de situarse definitivamente por encima de las leyes”. Otra vez cautivos y desarmados los putos rojos.
Con la misma saña y e idéntico mal ganar, La Gaceta se albriciaba en primera: “Garzón, el juez prevaricador, expulsado de la carrera judicial”. El editorialista corría a clavar su divisa sobre la maltrecha toga: “El juez totalitario”. Y aun faltaba el jefe de la banda de la porra intereconómica, Carlos Dávila, que se autoeligió para asestar el golpe de gracia en una descarga titulada “El prevaricador”. ¡Buff!
En los calendarios carpetovetónicos vuelve a ser 2 de mayo de 1808. Con las plumas mutadas en trabuco toca de nuevo darle su merecido al ofensor francés. ¿Cómo osan esos comedores de hígado de pato burlarse de la Armada Invencible del deporte patrio? “Guerra sucia contra el deporte español en Francia”, clama La Razón en primera. En el interior, una versión con postas: “En Francia dan positivo en envidia y mal perder”. Y para que terminen de chinchar y rabiar los inventores de la guillotina, esto: “La envidia es hoy el pecado deportivo en el país vecino. Pero sus fracasos no justifican las calumnias en medios de referencia contra la limpieza de los triunfos de nuestros deportistas”.
Ataviado de goyesco, el poetastro de La Gaceta pasa por alto que escogió un seudónimo del mismísimo Chamberí —Monsieur de Sans-Foy, se hace llamar el gachó— y lanza sus dardos barnizados con bilis a los hijos de Napoleón: “Lo que ven en Contador / lo quieren ver en Nadal / Que el caballo ganador / despierta un odio mortal / de los que trotan peor”. Oh la lá, cuánto ingenio.
Pues ellos, más
En Libertad Digital, a falta de un artillero de mayor tronío, convierten en Palafox a una tal Eva Miquel Subías, que hace lo que buenamente puede: “Nuestra natación sincronizada, nuestra gimnasia rítmica, nuestro hockey femenino, nuestro balonmano… Son muchas las disciplinas en las que les batimos. La envidia -eso también lo sabemos por aquí- tiene efectos letales y oscuras consecuencias”. Encanta de haberse conocido, remata: “Bien a gustito que me he quedado. Y sin cantar el ‘yo soy español’. No me ha hecho falta”. Qué va.
También El Mundo y ABC debían de tener ocupados a sus principales francotiradores, y tuvieron que optar por un contraataque presuntamente informativo. Así, el vetusto de Vocento se largaba un faldón bajo el encabezado “Casos sonados de dopaje en Francia”. Sólo eran cuatro, no se crean, los de Richard Virenque, Richard Gasquet, Christophe Dugarry y Florent Lacasse. En la misma línea, el papel pedrojotiano anunciaba como quien no quiere la cosa: “Una gloria francesa bajo sospecha. Investigan a Jeannie Longo, 13 veces campeona del mundo, por dopaje”. Con pelín más de gracia, un tuitero anónimo disparaba la última bala desde las mismas páginas: “Los inventores del dopaje fueron los franceses con Asterix y Obelix. Entonces lo llamaron poción mágica”.
En la que aprueban mañana, tal vez aún no, pero en la próxima reforma laboral no descarten que se recupere la jornada de setenta horas y el pago del salario en chapas del economato. Es por lo que suspira la cabaña opinatera que nutre de ideas a este Gobierno. A la cabeza, Federico Jiménez Losantos, que en su prédica de El Mundo mostraba el camino a la ministra: “Los parados en España no pueden ver a los sindicatos y quieren trabajar en lo que sea, con 20 días de despido, sin llegar al salario mínimo o trabajando a tiempo parcial. ¿De qué tiene, pues, miedo el Gobierno?”.
Por si Báñez necesitaba una versión más clara, uno de los ahijados del turolense —de nombre, Pablo Molina— se la berreaba en Libertad Digital. “Mejor en casa trincando el subsidio”, se titulaba la pieza del meritorio federiquil. Para terminar de ganarse la insignia, se adornaba: “El subsidio como horizonte económico, la vagancia como imperativo vital. Normal que la Merkel nos abronque. Lo raro es que no nos hayan echado de Europa ya”. Relájate, campeón.
Salvación… para algunos
Sermoneando sobre lo mismo, el editorialista de Cope nos deja los ojos como platos: “La Iglesia no puede callar ante la injusticia de que muchas personas no tengan ni siquiera lo necesario para vivir”. No se emocionen, que hay segunda parte. Los descreídos quedan fuera de la protección del de arriba y de los que gestionan sus sucursales en la tierra: “Pero su tarea profética le empuja a poner el acento sobre las raíces morales de esa injusticia. Únicamente donde se ve a Dios, comienza realmente la vida”.
Entrados en los andurriales de lo moral, atiendan la teoría sobre los asesinados de primera y de segunda que se larga José Antonio Vera en La Razón: “Es verdad que hubo víctimas del GAL y del denominado Batallón Vasco Español, y que como tales han de ser reconocidas, pero en ningún caso podemos equiparar unas con otras, porque el daño causado por la banda a la democracia y a las personas es tan brutal que no admite ni la más leve equiparación”.
Como propina, una de Julio Ariza, baranda máximo de Intereconomía en La Gaceta: “Han legislado que el matrimonio, lugar natural de la procreación y educación de los hijos e institución imprescindible para la supervivencia del hombre en sociedad, se extendiera a parejas que, por su propia esencia y no por accidente, no pueden cumplir ninguno de sus fines”. ¡Epa!
Segundo centenario del nacimiento de Dickens. Muchos homenajes en los papeles a uno y otro lado de la línea imaginaria, pero ninguno tan creativo como el de El Mundo, que parece dedicarle su titular de apertura a cuatro columnazas: “Un 65% de parados aceptaría un contrato con 20 días de despido”. ¿Que está incompleto? Un momentito, que va el subtítulo: “Un 63% de los desempleados menores de 30 años apoya los ‘minijobs’ y un 56% está dispuesto a trabajar por menos del salario mínimo interprofesional”. Falta añadir el porcentaje de los que también se dejarían azotar de vez en cuando o los que venderían un riñón a cambio de un contrato a tiempo parcial para extraer plutonio.
Menos mal que tenemos en Moncloa un rojazo sensiblero que jamás lo permitiría. Así lo ve, por lo menos, el encargado del trabajo sucio de maese Pedro José, Salvador Sostres. España, país anormal: “En un país normal Rajoy sería el tope de lo que cabría entender por socialdemocracia y más a la izquierda quedaría sólo el erial de partidos marginales y extraparlamentarios”.
Tertsch, en directo desde Bucarest
Así debería ser, pero el de Pontevedra es un blando. ¡Si hasta deja que en su televisión se hable a troche y moche de lo que apenas da para un brevete y eso, estirando mucho. La queja la firma, desde ABC, Hermann Tertsch: “Nuestra televisión pública del Estado, RTVE, ha otorgado a este congreso socialista una cobertura tan exhaustiva como sólo recordaba yo de mis congresos de los partidos únicos en Europa central y oriental en los años ochenta”. Palabra de un tipo que suelta homilías… ¡en Telemadrid!
Vista al frente, que les cae encima el titular de primera de La Razón, dedicado preventivamente al que postulan como esperanza blanca socialista. Agua va: “Patxi López dará hasta 390.000 euros a las ‘víctimas’ de la Policía”. En lugar de un “ahí os pudráis”, que era lo que procedía, ¿no? Bueno, eso y una teórica de Iñaki Ezkerra sobre por qué el inquilino de Ajuria Enea obra así: “La única explicación está en el continuismo zapateril de la desmemoria histórica que ignora la Ley de Amnistía de 1977 (Patxi aspira a convertirse en la rama político-militar de Garzón VI Asamblea) así como en la misma lógica que marca las patéticas tonterías de Eguiguren, o sea en el afán por congraciarse con el mundo de ETA, que va a ser presumiblemente el gran depositario de esas indemnizaciones”. Ya…
Como era de prever, lo más rancio del kiosco celebra por sevillanas el encumbramiento de Pérez Rubalcaba como nuevo gran maestre del Puño y la Rosa. Ante ellos, el futuro se presenta como un paseo militar. “Rubalcaba pone en su Ejecutiva al equipo de la derrota socialista”, titula a todo pulmón La Razón en primera. Gol por la escuadra, y sin necesidad de faltar a la verdad. Y para terminar de adornarse, Alfonso Ussía apostillaba: “Que a estas alturas González derrote a Zapatero, tiene miga”.
Como verán en las próximas líneas, esta vez les va a resultar complicado no estar de acuerdo con las plumas carpetovetónicas. Tanto es así, que el editorialista de Cope titulaba su homilía con la misma idea aventada en las páginas de Público por Ignacio Escolar. A ver si les suena: “El PSOE lo cambia todo para que no cambie nada”. Siento esta nueva puñalada a Nacho, pero el mismísimo Federico Jiménez Losantos tiraba también de Lampedusa para explicar en su columna de El Mundo lo vivido en Hispalis: “En el fondo, ha ganado el proyecto que más se acercaba al espíritu nostálgico de ambos: cambiar, para que el PSOE siga siendo el PSOE”.
El mal menor… o así
Hay coincidencias que asustan, ¿eh? Pues verán cuando no sepan qué coma cambiarle al editorialista de Libertad Digital: “Los nombres de la Comisión Ejecutiva elegida este fin de semana perfilan las hechuras de búnker nostálgico que tendrá el mandato de Alfredo Pérez Rubalcaba en el PSOE. Si hubo una vez una candidata llamada Carmen Chacón, su huella ha sido borrada de la foto, como la de Trotski en la propaganda estalinista”. ¿Algo que objetar?
Por si a alguien le cabían dudas sobre a quién le ha hecho feliz la elección del de Solares, aquí está el editorialista de ABC para disiparlas: “Rubalcaba era, sin duda, la opción más adecuada para reconducir a una formación política que —como él mismo reconoció ayer— ha perdido el contacto con la sociedad”. Para disimular lo justo, la pieza se titulaba “Rubalcaba, el mal menor”.
Tiene su qué que haya que llegarse a El País en busca de un contrapunto. Lean a Enrique Gil Calvo: “Al elegir su nuevo secretario general, [el PSOE] ha tenido el acierto de aprender de la propia experiencia rectificando decisiones previas que se demostraron erróneas. ¿A qué error anterior me refiero? Al de elegir a Zapatero en julio de 2000”. Ganó dos elecciones y eso está fatal, ¿no?
El frío polar ha debido de dejar fuera de uso las catapultas carpetovetónicas, mientras los alpistados diestros hacen faenas de aliño al resguardo de sus cuarteles de invierno. Vamos, que hoy no van a echar muelas leyendo los copia-pegas de estas líneas, salvo que a estas alturas les provoque algún escozor la bilis de Hermann Tertsch vertida en ABC. Prueben: “¿Quién es más nazi, un nazi o un comunista? Quien plantee así la pregunta no es desde luego un nazi, pero mucho menos un comunista. En las sociedades democráticas actuales se ve a diario que la vocación violenta e intimidatoria es la misma entre neonazis que entre los autodenominados antifascistas”.
Ni un rasguño, ¿verdad? Pues lo que sigue tampoco les va a hacer cosquillas, salvo que se llamen Carme Chacón y les importe media higa la opinión del eternamente rebotado con el puño y la rosa Joaquín Leguina. Aventada, para más recochineo, en La Gaceta, órgano del socialismo por excelencia: “Que una dirigente del PSC y, por lo tanto, corresponsable de la persecución del español y de la inmersión lingüística catalana, se presente ante sus compañeros andaluces como la mejor opción, si no es descaro es pura amnesia”. Antes la llamaba “Carmen de Merimée” e ingeniosidades por el estilo.
Dos Españas… socialistas
Se han puesto muy literarios los columneros a cuenta del 38 Congreso del PSOE. Va otro ejemplo más, a cargo de Santiago González que exageraba así en El Mundo lo que se pone en juego en Sevilla: “Dos Españas divididas por la memoria histórica, por los nacionalismos, por la lengua, ambas empobrecidas por su gestión de la crisis económica y enfrentadas entre sí como las de Machado, qué digo como las de Machado, como las dos familias socialistas que hoy van a disputarse el legado”.
En la primera de La Razón, junto a la consabida imagen bucólica del temporal, un aviso a los tiburones: “El Gobierno da hasta fin de año a los bancos para que aflore el ladrillo oculto”. Está Botín que no duerme, sobre todo desde que ha leído al editorialista azulón que no habrá piedad: “Y tendrá que ser a cuenta de sus propios resultados anuales, y no con aportaciones de dinero público”. El Mundo completa el chiste en su portada: “Fulminante ‘plan Guindos’ para que haya crédito y bajen los pisos”. ¿De qué se ríen?
Más signos de la España redimida por el que vive en el lío. Aquellos once españoles con zamarra rojiblanca a los que cantaba Anson se han multiplicado por dos, según la nueva cuenta de Alfonso Ussía.. “Veintidós españoles”, encabezaba su descarga patriótico-futbolera en La Razón. Con el arranque, vamos que chutamos, nunca mejor dicho: “En Miranda de Ebro, norte de Burgos, nudo ferroviario, límite de la Alta Castilla con el País Vasco y La Rioja, se ha producido un hecho que ha pasado desapercibido y que tiene sustancia. Han competido en la semifinal de la Copa del Rey de fútbol, el Campeonato de España, dos equipos que alinearon a veintidós jugadores españoles”.
Que chinchen y rabien los periféricos, que dejan de jo… robar. “Mas redobla su desafío a España”, denunciaba en primera ABC. Eso prometía un editorial a la yugular secesionista, pero la cosa se quedó en collejita contemporizadora: “La exigencia de soberanía fiscal para Cataluña, la contumacia en la imposición lingüística y el cuestionamiento permanente del marco constitucional lastran decisivamente el posible entendimiento entre partidos que, en lo ideológico y lo social, tienen más cosas en común que diferencias”.
Líneas rojas
En El Mundo, el amanuense pedrojotiano iba por idéntico carril. “Rajoy debe recordar que la ‘línea roja’ es la ley”, titulaba una pieza de pedagogía parda para el de Pontevedra. Por si el aludido fuera corto de entendederas, en la letra pequeña, otra dosis: “Si Mas está dispuesto a seguir ignorando a la Justicia, Rajoy debería dejarle clara su posición cuanto antes. Para que nadie se lleve a engaño”. ¿Lo pilla, Don Mariano?
Para La Gaceta davileña, que no es guerracivilista, todo es Paracuellos. Y quien dice Paracuellos dice Zapatero, que jamás caerá en el olvido para el editorialista intereconómico: “Era previsible que aquella investidura del nefasto leonés, en la que colocó el cadáver de su abuelo en mitad de la tribuna pública, trajese estos barros de rencores y revancha sobre guerras libradas hace tres cuartos de siglo”.
Como guinda, un recado a Ruiz-Gallardón desde la sacristía de Cope: “El matrimonio entendido como la unión entre un hombre y una mujer, abierto a la vida y con vocación de permanencia, es una institución básica para la sociedad, que contribuye decisivamente al bien común”. Y eso, naturalmente, es cosa de curas, no de notarios.
No ganan para cohetes y guirnaldas en Diestralandia. Ayer el kiosco rancio volvía a ser una fiesta. “España se reforma”, hacía la ola a cinco columnas La Razón. El enunciado iba por todo lo bueno que nos está regalando el nuevo prócer, pero especialmente por la derrota de la Educación progre, subversiva y disolvente: “El ministro Wert elimina la doctrinaria Educación para la Ciudadanía”. El editorialista se dejaba la garganta en vivas: “La bandera del plan educativo de las dos anteriores legistaturas, Educación para la Ciudadanía, ha perdido toda la carga ideológica e intervencionista del proyecto socialista”.
La ocasión merecía que la portaestandarte de la divisa ‘la letra con sangre entra’, Cristina López Schlichting adelantara el día de su colaboración en las páginas azulonas. Nunca defrauda la monja alférez, que de saque definía así la asignatura laminada: “Una vía para la propaganda de determinados definiciones del hombre y de su identidad, que el PSOE de Zapatero adoptó como parte nodal de su discurso: el feminismo excluyente, la famosa ideología de género y una sexualidad puramente genital”. Siempre pensando en lo mismo.
ABC, una pizarra
La portada de ABC se convertía literalmente en pizarra —faltaba el crucifijo y la foto del Caudillo— que anunciaba en tiza: “Adiós a la educación de la era Zapatero”. Un dibujo del infante talludito Mingote completaba el atrezzo. En el interior, con bata y plumier reglamentarios, el editorialista escribía en redondilla: “Resulta muy positivo el anuncio de que desaparece la polémica Educación para la Ciudadanía, una asignatura concebida con criterios puramente ideológicos. En su lugar, la Educación Cívica y Constitucional apunta elementos razonables de formación en los valores de la democracia pluralista desde un punto de vista objetivo”. Matrícula de honor en echarle morro.
Para el amanuense de La Gaceta, sin embargo, aprobado raspado por copiar al compañero del vetusto diario. El parecido es, como poco, es sospechoso: “Es para felicitarse que desaparezca la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, donde asomaban muy descaradamente los tics más totalitarios de la izquierda política, empeñados en utilizar todos los recursos del Estado para su proyecto de ingeniería social. Hay que celebrar, por tanto, la victoria de tantas familias que se opusieron al adoctrinamiento de sus hijos”.
Aprende, supervisor de nubes. Barbadito de Pontevedra ha salido a hombros en su debut con picadores en la Monumental de Bruselas. “Éxito de Rajoy en Bruselas”, aplaudía el editorialista de La Razón antes de glosar la faena con el entusiasmo que la ocasión requería: “Mariano Rajoy debutó ayer en una cumbre europea con notable éxito al lograr que varias de las propuestas que apoyaba salieran adelante y que haya aumentado la confianza de los socios comunitarios en las posibilidades de la economía española”.
¿Que una golondrina no hace verano? Pues ahí va la segunda, de puño y letra del amanuense davilista de La Gaceta: “El presidente del Ejecutivo dio en todo momento la sensación de que España vuelve a estar en la primera división de la UE. La imagen que proyecta es la de un líder que cuenta y que es llamado a consultas por parte de sus homólogos”. “Firmeza y credibilidad” se titulaba la jabonosa pieza.
Pero para que no se viniera demasiado arriba el diestro, en ABC —palabra de honor— se encontraba con el inopinado guantazo de Ignacio Camacho. Lean y verán que podrían firmarlo ustedes mismos: “En las cumbres europeas el ambiente es tan reformista que mola presumir de ajuste duro; con tanta disciplina presupuestaria parece que hay que sufrir una huelga para obtener legitimidad ante los colegas y flujo de crédito en los mercados. Si no te hacen ninguna es que vas de blandiblú y no eres nadie y Merkel te puede mirar con recelo: menudo gallina estás hecho, Mariano”. Que no, que no era en Público; en ABC.
Sostres y el Malestar
De vuelta al menú neoliberaloide de rigor, Salvador Sostres nos sale al encuentro en El Mundo con dos grageas gemelas. La primera: “El Estado de Bienestar ha quebrado porque los gobiernos no saben ni tienen que hacer escuelas ni hospitales”. La que completa la dosis: “Las escuelas y los hospitales tendrían que ser igualmente privados y competir entre ellos, que es el único aliciente para hacerlo cada día mejor”. Díganle que sí.
De postre, unos ripios antigarzonitas, obsequio del poetastro Fray Josepho desde Libertad Digital: “Ya va, con su habitual parafernalia / de tricolor, pancarta y necrofilia, / la turba que al juez-astro siempre auxilia / y cuyo sufrimiento alivia y palia./ Ayunos de sapiencia y didascalia / y en brazos de la prevaricofilia, / lo aman mucho más que su familia, / y chillan por la injusta represalia”.
Seguro que andaban pendientes de minucias como si les llegaba para un café y han pasado por alto que hace ya treinta y pico días este pedazo de país que no se lo salta Carl Lewis vuela alto y libre. Menos mal que La Gaceta davileña lleva la cuenta del nuevo —novísimo— tiempo: “Hace un mes que Rajoy llegó a La Moncloa y el mejor elogio que se le puede hacer es que esto es otra cosa. Lo incuestionable es que España ha cambiado de rumbo, con el golpe de timón del PP, y aunque no falten incertidumbres, la nave se aleja de la tormenta perfecta del zapaterismo”. Qué diferencia, como de la noche al día.
Mientras, los malvados culpables del desastre andan a tortas para quedarse con los restos del partido. Que no se descuiden mucho, a ver si al final los hereda Alfonso Ussía, que lleva ya media docena de columnas en La Razón postulándose: “Este PSOE agoniza con estos candidatos. Y no levantará cabeza ni con los viejos elefantes ni con las pesadísimas y anticuadas nenas del feminismo y ‘la cultura’. Venga, vamos, que alguien salga”. Usted, primero.
Uno que no es de la ‘zeja’
Sin salir de las páginas azulonas, reclama la atención del lector un puñado de líneas firmadas por Antonio del Real, director de cine. ¿Pero no son todos de la ‘zeja’? Este no, como van a comprobar: “Cuando miras la foto, no falla: siempre están ahí los mismos. Pilar Bardem y su compañía, que son cuatro más que no dejan de dar la lata, arrimando el ascua siempre a su sardina, y ya se les nota demasiado”.
Como era fácil de adivinar, el futuro subvencionado se refería a los protestones que el editorialista de Libertad Digital llama “Las ‘barras bravas’ de Garzón”. Eso, claro, como aperitivo. Luego venía más: “La impunidad con la que califican de ‘linchamiento’ los juicios a Garzón, que tienen todas las garantías del Estado de Derecho, es uno más de los privilegios de los que gozan las voces broncas y las venas hinchadas de la secta izquierdista”.
Desde Cope se propone como penitencia para ellos que se traguen la película que cuenta la vida y milagros de Popieluszko. Así aprenderán esta lección: “El comunismo ha desaparecido de Europa, pero no pocos Gobiernos violentan las convicciones más profundas de las personas. Ocurre cuando se restringe el derecho de los médicos a negarse a participar en un aborto, o cuando se imponen asignaturas en las escuelas que son puro adoctrinamiento”.