Tras la última hazaña bélica aeroportuaria, Carpetovetonia piensa en verde y brama encendidas loas a los tercios salvadores. He aquí la de Edurne Uriarte en ABC: “El militar es aquel que hace el mismo trabajo que el controlador civil por unas diez veces menos de salario, sin ataques de angustia o de estrés, y sin que en ningún caso se le pase por la cabeza secuestrar a los ciudadanos”. ¡Fiiiirmes, ar!
Mola mucho lo de Manu militari, y más que lo haría si, abierto el melón, este Gobierno melifluo se atreviera a aplicarle jarabe de tropa al molesto vecino del sur. Es lo que pide, heavy como su apellido, el senador del PP Juan Van-Halen en La Gaceta daviliana: “¿Por qué tanta delicadeza de Zapatero ante Marruecos y sus jerarcas en lugar de esgrimir la mano dura que ha mostrado a los controladores? ¿Qué se teme de Marruecos? ¿Qué calla Rabat? La opción manu militari, la firmeza, se entendería si no se convirtiese en debilidad cuando y con quienes le peta al presidente políticamente insepulto”.
En medio de este fervor castrense, en La Razón se explaya el General Luis Alejandre Sintes bajo el título “Oigo, Patria, tu aflicción”. Ya vimos en el 36 que un militar afligido es cosa de preocupar. Y a éste parece que la cuita le viene de largo: “Me aflige ver cómo hasta el concepto de servicio también está subvertido. Y aún me aflige más ver que estamos perdiendo la fe en nosotros mismos. Mientras, rebrotan en mi mente las trágicas décimas de Bernardo López, porque ¡sigo oyendo, Patria, tu aflicción!”
Anson, humorista
Para aflicción, pena, y congoja, la que producía ver a Luis María Anson metido a dialoguista dizque satírico en El Mundo. Su última aportación al patetismo literario se titulaba “Zapatero proyecta vender el Museo del Prado”, y en ella ponía en boca del presidente de ficción supuestas gracias como ésta: “Tengo decidido cedérselo a Cándido Méndez como sede central de UGT. Mi política en favor de los derechos sociales permanece invariable”. Rubor provocaba ver a pie de columna junto al nombre del perpretador la apostilla “de la Real Academia”.
Habrá quien lo aplauda, como aplaude a rabiar el editorialista de ABC la filípica de Vargas Llosa en Estocolmo: “La cultura en español ofrece de este modo su mejor versión al más alto nivel internacional, a través de un creador que cada día se supera a sí mismo en la profundidad de sus discursos”. Sí, profundidad de pozo séptico, mismamente.
Tras el entusiasmo inicial, Catalunya va al congelador. Será, tal vez, porque el triomfant Mas le ha puesto proa a la gaviota. Menudo disgusto para el editorialista de La Razón: “CiU no puede rechazar a las primeras de cambio un posible pacto con los populares porque el electorado catalán lanzó un mensaje muy claro -un giro a la derecha responsable e integradora- que hay que tener muy en cuenta”. Menos mal que nos queda Cospedal, se enjuga las lágrimas José Antonio Vera, juglar oficioso de la pepeidad: “María Dolores de Cospedal es una mujer valiente. Ayer lo demostró una vez más al anunciar en Toledo su programa económico para Castilla-La Mancha, arropada nada menos que por Mariano Rajoy, Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro”. ¿Nada menos o nada más?
Y el presidente, de tourné. Como si no lo tuviera calado la perspicaz Edurne Edurne Uriarte, que en ABC teorizaba sobre la ausencia con gramçatica manifiestamente mejorable: “El presidente a la fuga tenía como objetivo evitar cualquier presencia de Zapatero asociada con la debacle socialista en Cataluña. Y minimizar así los efectos de la catástrofe electoral en su liderazgo”. Sí, seguro que fue por eso.
Aprovechando -literalmente, además- el viaje, el editorialista de La Gaceta, o sea, Carlos Dávila sin firma, cantaba una de Juanito Valderrama: “Cada vez son más los jóvenes españoles que viajan a Argentina en busca de un futuro que ya han desesperado de encontrar en su país. Toda una reedición de aquel emigrante de maleta atada con cuerdas, una imagen hace tiempo desterrada pero que el zapaterismo ha logrado resucitar”.
Ojalá sólo roben y maten
Se nota la nostalgia en el apunte, y también, en este caso con toque macabro, en la demasía que se guisa en Libertad Digital José Antonio Martínez-Abarca. Cúbranse: “Ya nos conformaríamos ahora con un Gobierno o un Estado (con el PSOE siempre es la misma cosa) que sólo robara y matara”. Y por si no se había entendido el chiste negro, terminaba así: “¿Por qué no se limitarán a robar y matar, de nuevo?” De mayor quiere ser como Sostres.
Y Ramón Pérez-Maura, amanuense menudo del ABC, también. A la caza de méritos, pide matarile para el fundador de Wikileaks por enredar donde no debe: “Hubo un tiempo -tampoco hace tanto- en que cuando un extranjero robaba a un país información confidencial que podía poner en peligro la vida de sus tropas o de cualquiera de sus nacionales se le juzgaba y se le condenaba a muerte”.
Titular en cuerpo Goliat y a cuatro columnazas en la primera de El Mundo: “Otegi reclama salir de prisión invocando el devenir político”. No le ven nada de particular, ¿verdad? Es que el chiste viene en el interior del periódico pedrojotiano, a la altura de la columna de Isabel San Sebastián, que farfulla: “Ahí está Arnaldo Otegi, acaparando páginas del diario favorito de Alfredo Pérez Rubalcaba, en una clara demostración de que si se quiere, se puede”. No escogió el mejor día la tonante escribidora para soltar la carga de profundidad.
Está entretenida la enésima reposición del culebrón del norte. Les recomiendo seguirla en La Gaceta, que adelanta los capítulos de dentro de diez lustros. Lo de Navarra, pan comido, según Dávila en labores de editorialista: “Y, por supuesto, la reivindicación de Navarra, donde encallaron las conversaciones de Loyola, pero que ahora es más vulnerable por estar los regionalistas navarros tan secuestrados por los acuerdos con el Gobierno central”. Les doy fe de que hace cuatro años lo contó igual el profeta.
Claro que cuatro años no es nada, de acuerdo con el egregio politólogo Antonio Basagoiti, acuñador de la “cuarentena democrática”, que ya cuenta con un nutrido club de fans. “Batasuna bien puede esperar cuatro años”, asiente el editorialista de El Mundo. Desde las páginas de La Razón, el moralista Agustín de Grado se apunta de buen ídem al cordón sanitario: “Cuatro años de buena conducta por cincuenta de sangre, dolor, muerte y exilio. No es pedir mucho”. ¿Y si fuera con carácter retroactivo? Qué susto, don Mariano, ¿eh?
Supernova Soraya
Y quien dice Don Mariano, dice Doña Soraya, que a lo mejor le acaba levantando la cartera al de Pontevedra, a juzgar por el entusiasmo que despierta la portavoz parlamentaria de la gaviota. “El antídoto contra Rubalcaba”, glosaba a su heroína ABC en primera con foto de la susodicha en actitud agresiva. Desde el interior, Edurne Uriarte completaba la campaña de márketing: “Las admiradoras de Rubal podrían decepcionarse, no vaya a ser que lo vean como un cobarde con miedo a las réplicas de los diputados de la oposición y esto acabe en un Tiembla Rubal, que viene Sorayita”. Y el de Solares, como un flan.
Y para finiquitar, un aviso de César Vidal desde La Razón: “Dejad en paz a Arturo”. Se refiere, a Pérez Reverte, que “pertenece a esa estirpe de gente que triunfa y que no tiene pelos en la lengua”. Menudo don.
Vayan haciendo sitio en sus seseras, porque esta columna vendrá mañana desbordante de la tinta ácida que haya hecho correr la penúltima semi-revolución en Moncloa. Con todo, les traemos unos anticipos, como este titular de la edición digital de La Gaceta: “Zapatero dice que el Gobierno que se le ocurrió el domingo por la tarde sacará a España de la crisis”. No es gran cosa, pero es más que lo que parió a vuela pluma en EsRadio Federico Jiménez Losantos cuando cayó en la cuenta de que en el nuevo Ejecutivo hay mayoría masculina: “Bueno, claro, es que como Leire Pajín tiene un tonelaje superior a Corredor y Bibiana juntas, la contarán por dos”.
También el premioso editorialista de Cope hincaba el diente en la nueva titular de Sanidad: “Convierte a Leire Pajín en ministra de Sanidad con amplias competencias sociales, lo que supone impulsar el radicalismo”. Con parecida profundidad en el análisis, aunque orientando la mirilla hacia el pergeñador de los cambios, Edurne Uriarte se encaramaba a toda prisa a su blog de ABC y dejaba escrito para la historia lo siguiente: “Zapatero no puede evitar mentir hasta en la ducha. En este caso, hasta en la remodelación del Gobierno”.
Rajoy los pone firmes
Continuará, no lo duden, pero ahora volvamos al debate presupuestario, que aunque a esta hora suene a cosa del pleistoceno, es lo que mandaba en la prensa de ayer. “Rajoy pone firmes a los nacionalistas y rompe con Coalición Canaria”, peloteaba La Razón a su señorito en primera con foto del susodicho aclamado por su claque. Dos gramos menos entusiasta, el editorialista de El Mundo titulaba “Rajoy arremete con razones contra PNV y CC”.
Con ruptura simulada de pacto y todo, los nacionalistas canarios no han recibido ni la mitad de bofetadas que los vascos por el apoyo presupuestario. “Es una auténtica burla que el remate al acuerdo con el PNV haya ido acompañado de elogios del Gobierno al ‘sentido de Estado’ de los nacionalistas vascos, pese al historial que estos presentan de deslealtad a la Constitución, a los intereses nacionales y a la lucha contra ETA”, protestaba ABC en su editorial.
Y por si eso fuera poco, se dolía Alfonso Ussía en La Razón, en el acuerdo se ha tocado lo intocable: “Se obliga a dar una patada a un idioma que hablan y escriben cuatrocientos millones de personas con la nueva denominación de Gipuzkoa (Guipúzcoa) y Bizkaia (Vizcaya), como si ello fuera posible”. Lo es, Ussía, lo es.
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¿Qué es la huelga general?, me preguntan clavando sus pupilas laboralmente reformadas en las mías. Mejor que les conteste un tal José Luis González Quirós, columnero de La Gaceta: “La huelga general es un golpe de Estado encubierto, un intento de sustituir la soberanía popular que se expresa en el Parlamento por el diktat de unos iluminados que, en realidad, sólo buscan la manera de seguir gozando de sus privilegios”. Bueno, es eso y, según una descacharrante “guía práctica para ir a trabajar” que publicaba ayer en primera el desmelenado papel de Intereconomía, también una posibilidad de sacarse un pico extra. Léase el punto 3: “Algunas empresas prevén gratificaciones para los trabajadores no huelguistas”.
Tal vez El Mundo fuera uno esos generosos patronos, y Federico Jiménez Losantos cobre su correspondiente aguinaldo por haber escrito ayer, 29-S, esto: “Hoy es el Día de la Matonería, la jornada en que bandas organizadas de sindicalistas violentos, organizadas y pagadas por el Gobierno, impedirán a los ciudadanos ejercitar su libertad de trabajar o no trabajar”. Y de postre, ¡zas!, en toda la boca de la corona: “Ah, y el Rey se declara neutral entre los matones y sus víctimas”.
Heil, Méndez; Heil, Toxo
El Rey, puede, pero su cohorte mediática de cobistas tenía muy claro con quién estaba. “No a la huelga” atronaba La Razón, y no precisamente en marcha, como dice la letra de La Internacional. Para que todo el mundo se quedara con la cara de los culpables, una foto de Méndez y Toxo, y esta leyenda: “Un gran día para los dos cómplices del paro. UGT y CC OO asumen que hoy habrá actos violentos, pero se lavan las manos”.
No iban a ser menos en ABC, con Antonio Burgos de chistoso contrapiquete: “¿General? ¿Usted cree que general? Yo creo que esta huelga no va a llegar ni a comandante”. A las palmas, Ignacio Camacho adjetivaba “Huelga autista” y José María Carrascal envidaba: “La huelga bastarda”. Ambos se quedaban con el premio de consolación ante la pregunta de Edurne Uriarte en el titular de su redacción escolar: “¿Son demócratas los sindicatos?”
Desde Libertad Digital, levanta el dedo una de las mascotas de Losantos, de nombre Manuel Llamas, y recita de memoria: “Muchos sindicalistas firmarían hoy el Estado de Bienestar hitleriano”. Su pieza se titulaba “El eje Toxo, Méndez, Hitler”. Y va el gachó que versionea en La Gaceta esta humilde columna y suelta: “¡Así está la Cheka mediática!” Pues sí.
Si el éxito de una huelga se midiera por el vertido de tinta tóxica que ha provocado en los prolegómenos, la de mañana sería el acabóse de las protestas obreras. No se cansan los amanuenses carpetovetones de darle al raca-raca, con La Gaceta encabezando el pelotón amarillo y superándose día a día. “Afirma el maitre del restaurante Villa Magna, el hotel más caro de Madrid: Cándido Méndez es un cliente habitual de esta casa”, chismoseaba ayer en en primera con gramática periodística de hace un siglo. Bajo el cotilleo, Carlos Dávila, director de la cosa, escribía con letras de mármol: “No estamos en ninguna campaña antisindical”. Lo disimulan de cine.
Tampoco Federico Jiménez Losantos tiene nada contra los convocantes. Era sólo por llenar su columna de El Mundo por lo que se largaba este galimatías imposible de leer de un tirón: “La degradación política, ideológica y ética de los nuevos Sindicatos Verticales, los Coros y Trampas de la Sección Femenina-Bibiana, el Sindicato Zejatero de Actividades Diversas y la movilización progre en favor del Gobierno al que dicen criticar, pero menos que a la Oposición, es obscenamente obsoleta”. Cuando recuperen el resuello, seguimos…
La culpa, de Público
Tras largarse en ABC tres mil caracteres aún más plúmbeos que lo anterior, el cátedro Gabriel Albiac se compadecía de los simples mortales que intentan descifrar su prosa y se permitía unas líneas en román paladino: “Llamamos sindicato hoy a una policía laboral. Y huelga, a un acto escénico”. ¿Y saben quién monta todo eso? El malvado periódico que están leyendo, que el pasado sábado mostró cómo se para un país. ¿Información, pedagogía? Algo mucho peor que eso, según la bloguera del vetusto diario y lectora ocasional de Público, Edurne Uriarte: “¿Es todo lo anterior un ejercicio de democracia o un manual de coacción? Lo veremos el próximo miércoles, pero anticipo sin mucho riesgo de equivocarme que la respuesta será el manual de coacción”.
Como castigo, un mes de ayuno. Y eso es precio de amigo, porque en su última encíclica en La Razón, César Vidal condenaba a la inanición total a los haraganes que no acudan mañana al santificador tajo: “Decía Pablo de Tarso que el que no quiera trabajar que tampoco coma y ya está bien de unas castas que viven de nuestro sudor y no sólo no destacan por su laboriosidad sino que además siguen empecinadas en una política que ha enviado al paro a millones de españoles”.
No se molesten en preguntar. Ya saben lo que hay hasta, por lo menos, una semana después del 29-S. Y eso que algunos amanuenses acusan ya el cansancio de pontificar sobre la misma idea. “Huelga a la huelga”, provoca bostezos en ABC José María Carrascal. “El 29, inmovilidad de la movilidad”, se hace el chisposo Antonio Burgos, también en el vetusto diario. Hasta Carlos Dávila se repite a sí mismo en sus anuncios del apocalipsis en La Gaceta: “Atención, que esto se está poniendo –no podía ser de otra forma– rojo. De rojo semáforo, o sea, de mucho peligro. Ellos, a parar el país y la gente, acochinada en casa. ¿Qué hará la Policía de Rubalcaba?, ¿se enfrentará a los piquetes? ¿A que no?”
Le va a doler al fiel lector de este humilde rincón de copia-pegas, pero esa bravata no le llega a la suela de la sandalia de la penúltima descargada en El Mundo por Federico Jiménez Losantos. Tarta va, y con mucho merengue: “En cualquier Estado de los USA, los presuntos sindicatos UGT y CCOO habrían sido puestos fuera de la Ley y tratados como delincuentes extremadamente peligrosos para la vida y la propiedad de las personas”. Eso sí es golpear, aunque luego el turolense quedara en evidencia al demostrar que no sabe que Toxo no es alias sino apellido: “El cabecilla de CCOO apodado Toxo…”, patinaba el castigador.
Las piernas de Julia Roberts
También piscineaba Alfonso Ussía al presumir que a Julia Roberts le han dado el Premio Donostia por su última película, cuando ese galardón se concede porque sí. Anécdota menor de su columna en La Razón, donde lucía más su inveterado machirulismo al describir a la novia de América: “Las piernas de Julia Roberts, que eran un milagro, han perdido todo su esplendor. Blancura, muslerío blando, palidez chachona.”, calificaba el Adonis de Cuelgamuros. Y como no se había quedado a gusto, aún insistía: “Un mito inalcanzable no puede ir por la vida con esas piernas tan blancas y bacaladeras”.
En similar adaptación de lo del cazo y la sartén, Edurne Uriarte, luminaria de ABC, titulaba su última pieza “Ignorantes útiles” y se atrevía a teclear: “Podríamos convocarlos a unos cursos elementales en España. O, quizá, más sencillo, pedirles que se ocupen de sus asuntos, o sea, de sus propios criminales”. Se refería, entre otros supuestos pelagatos, a Desmond Tutu, Frederik Willem de Klerk, la Fundación Mandela, Mary Robinson, John Hume o Albert Reynolds. Comparen currículums. Verán qué risa.
Sigue la verbena en honor de San Liberado en Carpetovetonia media y extrema. Y cada vez con mejores cohetes. “Toxo preparó la huelga general a bordo de un crucero de lujo por el Báltico”, vociferaba en primera La Gaceta, con foto incriminatoria añadida y aportando datos escalofriantes como este: “El viaje, todo incluido, ofrecía servicio de peluquería, sauna y camarero personal”. ¡Guau! Sólo faltaba contar que en una de las escalas, el baranda de Comisiones desenterró el oro de Moscú.
Desde su puesto de acollejamiento en El Mundo, Isabel San Sebastián vertía también unos litros de brea hirviente sobre los pérfidos sindicalistas: “Según ellos, defienden a los trabajadores. ¿Cómo? Montando guateques en plazas de toros, convocando huelgas generales, pintando bonitos carteles para adornar sus centros de recreo (que no trabajo), abucheando a políticos del PP, siempre del PP, nunca del PSOE, encargando vídeos de chiquilicuatres”. ¡Ja! Pero el frotar se va a acabar, gracias -según nos recordaba la vehemente columnera- a la Tía Espe, martillo de liberados: “Alguien tenía que decir ¡basta! y lo ha hecho una mujer. Una mujer con un par”.
Como hasta que pase el 29 de septiembre se mantendrá viva la hoguera para quemar sosprechosos de haraganería, mejor nos dosificamos. Ponga por hoy el corolario la iluminada sabiduría de Edurne Uriarte desde ABC: “El socialismo consiste en practicar el capitalismo y llamarlo socialismo. A lo que el socialismo español añade la particularidad de hacer la guerra y llamarlo paz”.
Cendoya: “Zapatero es como Mengele”
Profunda frase, pero ese genérico, “el socialismo”, la ablanda. Mucho mejor personalizar y abrir la jaula de los sapos y culebras de golpe, como hace Román Cendoya en La Gaceta: “Zapatero juega con las personas a destrozarles la vida, dejándoles sin trabajo y extirpándoles el futuro, a cambio de mantener a algunos en régimen de supervivencia como en un campo de concentración”. Y para asegurar el golpe, un titular suavecito: “Zapatero, como Mengele”.
¿Que cuánto va a tardar en fundarse una sucursal hispana del ultramontano Tea Party? El alucinógeno colectivo Gees, con asiento en Libertad Digital, parece estar montando la primera célula y ayer publicó una suerte de manifiesto fundacional que comenzaba tal que así: “El New York Times los llama insurgentes. El País dice que evocan el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo. ¿Cómo no sentir simpatía por ellos?”
Prietas las filas, los cazadores de pluma se aplican en la recién abierta veda del liberado sindical. ¡Por ahí va uno! ¡Pum! El portadista de La Razón se anota el primer disparo: “Los sindicatos tienen un ejército de más de 300.000 delegados”. Buena pieza. A ver cuál se cobra -el verbo no es inocente, ya verán- La Gaceta, que participa en la montería con su tradicional trabuco: “La mitad de los dirigentes sindicales cobra sobresueldos de empresas públicas y privadas”, aprieta el gatillo en primera, y deja que, desde su blog, se luzca también Juan Bosco Martín Algarra con su carabina de Ambrosio: “El rey Juan Carlos gasta menos. ¿Y los sindicatos?”
Profunda pregunta que se queda sin respuesta porque el editorialista de Libertad Digital pide un hurra por la capitana de la partida de escopeteros: “Aguirre planta cara a los liberados”, es el titular de la soflama, que habla de 3.200 individuos susceptibles de que se les aplique la legislación de vagos y maleantes sólo en el coto de la lideresa. Se ve que el autor maneja mejor información que El Mundo, que no es capaz de echar la cuenta y sale a todo gasógeno en primera: “El numero de liberados es en España un secreto de Estado”.
ABC: ¿Detenciones-trampa?
Se echan en falta en la batida los arcabuces de ABC, pero el vetusto diario los tiene ocupados, entre otros frentes, en el del norte. Suspicaz, su editorialista ve gato encerrado en la última operación policial contra ETA: “Sería un error que este golpe a los sicarios políticos de ETA pretendiera proteger a los mal llamados posibilistas del mundo batasuno, es decir, a los que ahora abogan por vías políticas”. Dueña del mismo recelo, su columnera Edurne Uriarte se huele que “la política de este Gobierno no haya cambiado, en efecto, un ápice y estemos asistiendo a una función de teatro que enmascare, en realidad, la continuación de la negociación”.
Cuando no detienen, porque no detienen; cuando detienen, porque detienen. No hay forma de contentarlos. Tampoco al editorialista de Cope, que en lugar de celebrar el descenso en el número de abortos, se pone tiquismiquis con el motivo que lo ha provocado: “La píldora es abortiva, quizás disminuya los abortos quirúrgicos pero aumenta los químicos”.
De propina, desde ABC, un retrato de las obsesiones de Antonio Burgos: “Eso del ‘uso no sexista de la lengua’ que propugnan los progres me suena fatal: a cochinería, a guarrerías españolas”. Quien hambre tiene…
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Era una tentación demasiado grande -seis metros, dicen- como para que los legionarios de la opinión evitasen marcarla con su doble destreza. Siempre rigurosa y seria, La Gaceta planteaba un profundo juego intelectual: “Adivine a quién se parece Miguelín, el invento que nos ha costado 500.000 euros”. Como pistas, una foto infantil de Felipe de Borbón y otra de Zapatero cuando era bebé. Juez y parte del concurso, Carlos Dávila anotaba con su tosca pluma: “Ahora ha nacido Miguelín, el pubercete de Zapatero. No nos extrañaría nada que su madre, Isabel Coixet, una cineasta de la ‘ceja’, haya tenido modelos conocidos. Por eso, Zapatero está encantado con su mamoncete”. Si hablamos de parecidos, por cierto, en la zona capilar el bebé tiene un aire al director del papel intereconómico.
Martín Ferrand -”Miguelín y otros muñecos”- y Laura Campmany -”Miguelín” a secas- adornaban las páginas de opinión de ABC con presuntas chanzas sobre el muñeco. Ángela Vallvey -”El tamaño de Miguelín”- se apuntaba al festival del humor fallido en La Razón, donde el caricato Esteban no admitía competencia. En su garabato, un feto decía: “A todo el mundo parece hacerle muchisima gracia que la representación del pabellón de España en la Expo de Shanghai sea un bebe robot de seis metros y pico. A mi no tanta, pero, claro, es que a mi me van a matar antes de poder desarrollar el sarcasmo que se se precisa para la ocasión”.
El partisano López
Con el gusto tomado a la exageración de las proporciones, El Mundo hinchaba en su primera página los caracteres para escribir el apellido del nuevo líder provisional de la resistencia: “López avisa que agradar al PNV romperá la Seguridad Social”, titulaba el boletín pedrojotiano. Más solemne y excesivo, ABC estampaba en su portada una foto talla XXL del lehendakari apostillada tal que así: “Patxi López inicia la rebelión contra Zapatero”. Para meter un poco de cizaña, Edurne Uriarte firmaba en el vetusto diario una columna titulada “Patxi López, humillado”, y José María Carrascal pronosticaba en la suya que Zapatero “a quien va a engañar es al lehendakari socialista que gobierna del brazo del PP”.
Miel para el actual inquilino de Ajuria Enea, hiel para el president de la Generalitat. Después de motejarlo como “El último franquista” en El Mundo, Salvador Sostres remataba: “Franco en los tics y el cerebro de apparatchik. Montilla, ex maoísta, tiene la expresión facial de uno de aquellos edificios de república comunista”.