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Federico pide un golpe

04 dic 2010

Tenía que ocurrir y ha ocurrido. Lean la proclama de Federico Jiménez Losantos en El Mundo, y dígan a qué les suena. Y conste que es una adivinanza fácil, porque él mismo lo menciona con todas las letras: “Pese al descrédito del concepto, que recuerda las vísperas del 23-F, España necesita mucho más que el entonces famoso ‘golpe de timón’ de Tarradellas y el ‘Gobierno de gestión’ que aborde las reformas económicas e institucionales que nunca hará un candidato electoral”. Lo puede vestir de Tarradellas o de Prada, pero se entiende lo que está pidiendo, ¿no? Pues eso.

Será por comparación, pero Carlos Dávila se antoja hoy pequeño, peludo y suave como Platero. Vean con qué candidez atiza al malvado Zapatero: “Es como los niños malos: hace las cosas tarde, a regañadientes, vituperando a quien le obliga a hacerlas”. ¡Qué rico! Y para que haya para todos, el entrañable gruñón termina así su filípica en La Gaceta: “Esta izquierda española es tan cínica que cuando alguien de los suyos le quita el pan de la boca, dice: ‘Lo hace por mi bien’. ¡Hale!, pues ahí tenéis a mi bien”.

Tertsch y el rojofascio

Ya les digo, pura gominola, sobre todo al lado de Hermann Tertsch, que según comprobamos en ABC, tiene la úlcera al rojo vivo. ¿He escrito “rojo”? ¡Horror! Ese color desata toda su furia: “Solo el odio que se les inocula a estas camadas rojas y negras, la complicidad de muchos y la indiferencia necia o cobarde de tantos explica el desastre intelectual y moral que supone el triunfo de ese fascio rojo en la Universidad”. Como ven, le ha sentado fatal que Rouco Varela decidiera no arriesgarse a que le pitaran en la Autónoma.

Con la milenaria institución hemos topado, circunstancia que aprovechamos para prestarle ojos al editorialista de Cope. Abran bien la boca, que nos ofrece una rueda de molino para comulgar: “Es curioso que la Iglesia, verdadera adalid de la lucha contra el Sida, se vea en fechas como ésta en el punto de mira. Quizás porque se atreve a decir la verdad. Porque dice, como ha explicado el Papa, que la respuesta está en la humanización de la sexualidad”. Y ahora es cuando se ríen del chiste.

¿Que no le encuentran la gracia? Prueben, entonces, con Cristina López Schlichting, que tras confesar en La Razón que sufre para no utilizar un lenguaje sexista, termina con una declaración autoafirmativa: “Yo soy una mujer normal. Ellos (he [sic] incluyo ellas y ellos) son los perturbados”. Claro.

Aquelarre en Moncloa

27 nov 2010

Echa las muelas La Razón por la foto que va a tener que publicar mañana. Ya saben, la de Zapatero con los treinta y pico principales del empresariado. Según Cristina López Schlichting, en el encuentro habrá algún que otro macho cabrío e invocaciones al Maligno. Anoten: “Lo del sábado es un aquelarre al que los empresarios no deberían haberse prestado”. Y Alfonso Ussía, por un estilo: “Los empresarios no pueden doblegarse ante un poder que se diluye y ya no forma parte del futuro. La fotografía que aparecerá publicada el domingo se me antoja una obscenidad. Están ayudando al gran depredador de nuestra economía a mantenerse en el poder político”.

En La Gaceta, Carlos Dávila mira la lista de asistentes y echa en falta a uno, Gerardo Diaz Ferrán. Intolerable, que no esté el que más sabe en este país de economías pufadas: “Es como si, puestos a charlar (que de otra cosa no se trata) con los sindicatos, en vez de llamar a los agónicos Toxo y Méndez hubiera convocado a los sucesores del Cojo Manteca, que algunos andan por ahí destrozando el mobiliario urbano”. Que le pida cuentas al rey, que según publicaba en primera su periódico, es el patrocinador de la reunión.

Losantos no vota a Mas

Algo habrá que decir de las elecciones catalanas, ¿no? Por ejemplo, que ya sabemos que Federico Jiménez Losantos, si estuviera censado en la pecaminosa tierra, no votaría a Artur Mas, al que bañaba de epítetos en El Mundo: “Habla el cómitre, el tratante de esclavos, l’hereu que ha decidido despedir al capataz charnego y dirigir la plantación. Pero, repito, cuanto más piafe y cocee Mas, más gente se unirá al que se enfrente al tirano”. Con menos aparataje calificativo, José Antonio Vera venía a decir lo mismo en La Razón: “De Mas inquieta que carezca del sentido de Estado que al menos tenía Pujol, y ese discurso de parvulario tan impropio de quien va a ser pronto presidente de Cataluña”. Ahora, nostalgia de Pujol. Eso tenemos.

Y tenemos también a Hermann Tertsch diciendo cosas extrañas en ABC : “La alegría es socialista. Y ellos, la derecha, la oposición, los empresarios, los mercados, los saboteadores y traidores, los agentes financieros, todos ellos odian al Zapatero y a su socialismo alegre. Tenemos identificados a todos los miserables que quieren hundir esta fiesta socialista española. Habremos de ver qué hacemos con estos traidores. Porque son muchísimos”. ¡Ah! Que era ironía. Ya pensábamos en poltergeist.

El comodín Eguiguren

12 nov 2010

A falta de visitas evangelizadoras, Diestralandia tira del comodín del público, que gracias en buena parte a Jordi Évole, se llama Jesús Eguiguren. Lo bueno es que se le puede atizar por una cosa o por la contraria. Así, sostiene en La Razón José Antonio Vera que “Eguiguren no va por libre. Cuando actúa o habla representa a los socialistas. Zapatero y Rubalcaba no sólo lo saben, sino que además lo fomentan”. En la columnita de enfrente, sin embargo, Cefas sostiene la teoría del mindundi con ganas de lío: “El PSE tiene un secretario general sensato, Patxi López, y un personaje desquiciado y atrabiliario en su presidencia, Jesús Eguiguren. Es una lástima. Estamos ante un sujeto siniestro que sólo enreda y busca notoriedad”.

En El Mundo, Isabel San Sebastián se sube a la misma ola. “Con G de GAL y Eguiguren” es el título de su perorata, blasonada de grandes frases como estas: “Y es que los socialistas no creen ni han creído jamás en la derrota incondicional de ETA ni, a juzgar por algunos actos y declaraciones, tampoco en la decencia”. Le podría aplicar la última porción del cuento a Alfonso Rojo, que desde ABC se suma elevando el mentón con orgullo a los justicieros del Universo. De propina, nos quiere enrolar a los demás: “¿Habría usted dado la orden de matar a los malvados? No conteste. Se lo digo yo, antes de que se ponga a mentir como un bellaco o a inventar excusas: daría la orden de convertirlos en fosfatina”.

Aquellas madres de antes

Su vecino de tintas en el vetusto diario, Hermann Tertsch, que ya transitó ese barrizal, anda ocupado en sus lamentos de costumbre: “España ya solo cuenta como fuente de preocupación e inseguridad económica. Solo nos tienen ya en cuenta esos regímenes dictatoriales o autoritarios que por afinidades ideológicas este Gobierno ha apoyado y financiado. No para agradecerlo. Para pagarnos con insultos, desplantes y desprecio”. Apenas ha escrito lo mismo unas setenta veces en el último año.

Cada uno, a sus cuitas. La penúltima que reconcome a César Vidal es la desaparición de aquellas mujeres que no abandonaban la cocina y la costura. Y tal cual lo lloraba en La Razón: “Ahora esas madres han dejado de existir o porque las mujeres ya no tienen hijos o porque, como no están nunca en casa, poseídas por la culpa siquiera de manera inconsciente, cubren de regalos inmerecidos y caprichos absurdos a unas criaturas cada vez peor educadas”. Un pensamiento muy moderno.

El efecto Benedicto

10 nov 2010

Luego dirán que los que faltan al respeto a Su Santidad son los impíos laicistas. La Razón, sin embargo, se puede permitir compararlo con un desodorante tan ricamente. ¿Les suena el Efecto Axe? Pues lean esto: “El efecto Benedicto provocó que ayer se formaran colas de hasta dos horas para contemplar la Sagrada Familia. Pero todo esto son minucias en comparación con los réditos espirituales, que es lo que de verdad escuece a los nostálgicos del laicismo”.

Habrá que reconocer que el tal efecto es prolongado. 48 horas después de su marcha, el hombre de blanco sigue iluminando carpetovetónicos en trance. A Alfonso Ussía, por ejemplo, no hay forma de sacarlo del pasmo. Vean qué cosas dice: “Ese hombre, que cambia cuando muere y vuelve a ser el mismo hombre cuando es elegido, derribó el Muro de Berlín y abrió la puerta de la libertad a centenares de millones de europeos encarcelados tras un telón de acero ignominioso”. Y en ABC, Tomás Cuesta, presa del mismo embeleso: “Desde anteayer, en cambio, [la Sagrada Familia] es un lugar de Dios, una expresión del ‘pneuma’, una atalaya de lo divino (y de lo humano) que planta cara a un vendaval de insensateces”.

Si van a buscar ‘pneuma’ en el diccionario, aguarden, que Luis María Anson ha querido recordarnos que es académico y ha convertido en jeroglífico su última columna en El Mundo. A ver si entienden algo: “Zapatero, el inexhaurible, permanece indiferente al ustión del Gobierno, arropado por sus espoliques más queridos como Pepiño, Elena, Carmina o Trinidad”. La sencillez, ante todo.

Desmemoria selectiva

Como siempre, Hermann Tertsch es mucho más claro en sus desfogues de ABC. El más reciente tiene como destinatario al expresidente que se acaba de repintar la equis en la frente, del que escribía: “Tuvo inmunidad gracias a la cobertura intelectual y moral de un aparato mediático que llegó a ser práctico monopolio de la verdad revelada del felipismo”. Se refiere al diario El País, del que Tertsch fue columnista desde 1985 y subdirector entre 1993 y 1996. La época de autos, vamos.

Curioso funcionamiento, el de la memoria. Carlos Dávila ya no se acuerda de que en los últimos seis años ha habido una docena de manifestaciones para exigir que el Gobierno no negocie con ETA. La del sábado en Colón no tuvo precedentes, según nos revelaba ayer en La Gaceta “Por primera vez que se recuerde en estos pagos de España, la sociedad civil se ha lanzado a la calle”.

Té para todos

05 nov 2010

Taza de té en alto, Carpetovetonia en pleno celebra la derrota de Obama como anticipo de la de Zapatero y, con Carlos Dávila a la cabeza, pide un clon español del partido de la infusión. “En un país como el nuestro, en el que el Gobierno se cree el único Estado pateando a la gente, el fenómeno Tea Party puede tener mucho fan. Va a dar que hablar. Es lo contrario a Zapatero. Con eso basta”, salivaba con denuedo el director de La Gaceta. Y no teman, pogres, que según escribía por encargo en ABC José María Areilza Carvajal, ahí cabría hasta el mismísimo Buenaventura Durruti: “Este movimiento ilustra una vez más la vitalidad democrática de EE.UU. y acentúa al máximo la tendencia libertaria y el discurso individualista”. Tendencia libertaria, glups.

Como imaginarán, de entre todos los columneros crecidos por el éxito de los talibanes de allende el charco, destacan los de Libertad Digital. Rafael Bardají, por ejemplo, le saca ya tres palmos a Pau Gasol. Lean: “Si hay un mensaje claro que emerge de los votantes y candidatos del Tea Party es que a los conservadores de todo el mundo no debe temblarles la mano”. En el mismo garito ultramontano, el colectivo Gees se adorna para darnos un poco más de miedo: “Les contaremos un gran secreto: el Tea Party no existe. Es el pueblo americano”.

A sus pies, Don Benedicto

No se aflijan demasiado, mañana llega Mister Ratzinger y la más plácida de las armonías se instalará en el corral patrio, según el entusiasta editorialista de Cope: “La presencia del Papa durante los próximos días podrá servir para iluminar y serenar nuestra agitada conversación nacional, distorsionada por la ruptura de consensos básicos, políticas radicales y un malestar difuso”. Desde La Razón, Ignacio Villa lanza también pétalos de rosa sobre Benedicto XVI y, seguramente sin intención, al hacerlo nombra la soga en casa del ahorcado: “Es el Papa que llega por igual a un niño que a un erudito profesor universitario. Ésa es su grandeza”. Ejem.

Salvo que cambie de opinión a última hora, el descreido Zapatero no acudirá a postrarse de hinojos ante el turista Vaticano. Le tiene contento el presidente a Hermann Tertsch, que le atizaba así en ABC: “No vaya a molestar a sus correligionarios que organizan las burlas y demás ofensas al Papa previstas para estos días. Cuando quiere una buena ceremonia religiosa, se va con su amigo Erdogán a celebrar el Bairam del Ramadán”. Y ustedes, sin confesar.

Rubalcabiana de Pedro Jota

03 nov 2010

Pedro Jota se lo guisa, Ramírez se lo come. “El protagonismo de Rubalcaba hunde cada vez más a Zapatero”, vocea a las cuatro columnas de rigor El Mundo. Media docena de páginas aguarda en el interior al ávido lector, aunque basta con leer unas frases del editorial para ver el truco: “Además de erosionar el liderazgo del presidente, el nombramiento de Rubalcaba ha tenido como consecuencia resucitar algunos fantasmas del pasado. Según denunciaba ayer en nuestro periódico Raúl Martín, abogado e intermediario de Txiki Benegas, Rubalcaba coordinó la negociación para sobornar a Amedo”. Casi no se nota que el resucitador de fantasmas es el riojano en persona.

Siguiendo la misma receta, pero cambiando de ingredientes, La Razón se prepara su propia cama argumental con este titular de primera: “ETA encarga a ‘Peru’ y ‘Xarla’ su reorganización. Tras las últimas detenciones, estos dos expertos en explosivos aprovechan la tregua”. Como siempre, informan difusas fuentes policiales. Suficiente para calzar como si fuera nueva la vieja doctrina en un editorial: “Después de días en los que se especulaba con un proceso de paz, en el que los asesinos marcaban los tiempos, se impone la realidad: no era más que una estratagema para facilitar la entrada de Batasuna en las municipales”.

Tertsch, en forma

Mejor no protestar muy alto, que si no, viene Hermann Tertsch desde ABC con la cachiporra de quitarles las manías a los progres. Su última descarga lleva por título “La jauría de la secta”. Es lo suficientemente ilustrativo, pero por si necesitan una muestra de su contenido, aquí les va: “Hay que generar miedo para que todos se sepan vulnerables y vigilados. Para acallar las voces que puedan denunciar su inmundicia moral, su irresponsabilidad culpable y su consecuencia, nuestra tragedia común”.

Por si faltaba entretenimiento, el sábado llega el Papa. Menos mal que Salvador Sostres nos va entrenando desde El Mundo para la que se nos viene encima: “Este Papa ha demostrado, no sólo con buenas palabras sino con actos de enorme valentía, que no es el enemigo de las víctimas sino su principal aliado. Hay más grandeza y generosidad en él que en la mayoría de los que tan burdamente le critican”. Viendo que se quedaba corto, José Luis Requero apostrofa desde La Razón: “Nos visita la única voz que ahora, en el mundo, está marcando las pautas para regenerar unas sociedades decadentes”. Y esto sólo es un anticipo.

¿Quién teme al Alfredo feroz?

22 oct 2010

Tembleque de piernas y castañeteo de dientes en Carpetovetonia. “Todo a Rubalcaba” aúlla en primera ABC, secundado desde el interior por Hermann Tertsch, que tira de matasuegras y versionea el titular: “Todo el poder a los soviets de Fouché”. La Gaceta, que celebra su primer año de agitación y propaganda en el kiosko, derrota por el mismo costado. “Todo el poder para el heredero Rubalcaba”, titula el pasquín davileño. Como propina, una fotografía calculadamente soez donde se ve al superministro en equívoco gesto ante una parlamentaria agachada frente a su escaño.

Sin chuscas connotaciones verderonas, El Mundo ilustra su primera con una instantánea en la que la mano del hombre fuerte del Gobierno parece una amenazadora garra de oso. “Zapatero deja España en manos de Rubalcaba”, completa la idea el titular. Por si quedaban dudas, el editorialista pedrojotiano apuntilla: “Zapatero abdica en un virtuoso del trabajo sucio”. Unas páginas más allá, Isabel San Sebastián piropea con veneno: “Rubalcaba es, sin duda alguna, la persona más inteligente de cuantas rodean a Zapatero, si consideramos que la inteligencia es la herramienta que garantiza al ser humano la supervivencia en un entorno hostil”.

Caperucitas azules

Esas facultades acongojan lo suyo también a José Antonio Vera, que encabeza su columna de La Razón con un ilustrativo “Qué miedo”. Vean cuál es el temor del amanuense: “Rubalcaba tiene todo el poder y este hombre con poder produce respeto. Sabe mover los hilos, encantar a la Prensa, maniobrar bajo tierra, controlar a los poderes fácticos y deslizarse sinuosamente por donde otros tropiezan”. Desde ABC, Ignacio Camacho agranda la leyenda: “Sabe componer gestos exactos, interpretar roles complejos y mover a su conveniencia la maquinaria del poder sin pillarse los dedos en el engranaje”.

Sabiendo que eso se puede superar, el editorialista de La Gaceta vuelve a pedir a turno: “Rubalcaba, el bombero pirómano, el maestro de la simulación y la maniobra, que dirige por un lado la lucha contra ETA y por otro permite el chivatazo del bar Faisán”. Desde Libertad Digital, el hijísimo Emilio Campmany se suma a los temerosos del presunto Rasputín cántabro: “Yo, si estuviera ahogándome y viera a Rubalcaba correr hacia mí con un salvavidas, nadaría con todas mis fuerzas en dirección opuesta. Y supongo que Zapatero haría lo mismo”. Pues da toda la impresión de que ha hecho exactamente lo contrario.

Corridos venezolanos

08 oct 2010

Dispongan sus mejillas para recibir besos de hermano con sabor venezolano. Y tengan cuidado, que bajo los labios asoman los colmillos. Abre el desfile, desde La Gaceta, Carlos Dávila con una declaración de desamor al embajador Isaías Rodríguez: “Este indeseable, acólito babeante del ‘gorila rojo’, debe saber mucho de torturas, los venezolanos de la oposición conocen muy bien en su propio cuerpo cómo se las gastaba el sujeto. Siempre cree el ladrón que todos son de su condición”.

Sin tiempo para perderse en lo bajo del escalafón, Hermann Tertsch apunta su columna de ABC a la mera cabeza coronada por la boina roja y, en el mismo viaje, a un señor de León: “¿Qué poder tiene Hugo Chávez sobre este Gobierno? ¿Qué es lo que sabe o tiene Hugo Chávez para que el Gobierno español no se atreva siquiera a salvar su propia cara ante la atónita opinión pública española? No pongan objeciones a la pregunta, que la que hace Luis María Anson desde El Mundo no es precisamente para Oscar al mejor guión original: “¿Por qué no te callas, Hugo Chávez?” Tremenda ocurrencia.

Otra vez la “Fiesta”

Y ahora, les muestro la muleta y se me vienen todos para acá, que ya saben que el Senado le ha puesto proa a la declaración de las corridas de toros como bien de interés cultural. Bueno, el Senado no; han vuelto a ser “ellos”: “El PSOE contribuyó ayer de manera decidida a asestar una nueva estocada a la Fiesta Nacional”, tiraba de metáfora facilona ABC en un editorial. La Razón, que últimamente no da tregua a su hermanastro mayor, lo mejoraba bastante: “La bancada socialista no tuvo arrojo ni arrestos en el lance para dejar libertad de voto a sus senadores, algo que sí hizo en el Parlament cuando se prohibieron en Cataluña, y prefirió atarlos en corto. Faena cobardona de los socialistas ante el pitón derecho”.

Saquen los pañuelos y aprovechen para secarse el sudor frío que probablemente les provoque uno se los entusiastas espontáneos de Libertad Digital, de nombre Alberto Gómez Corona. Va por tí, Federico: “El programa de la izquierda consiste en la destrucción de las instituciones nacionales, personales, morales, religiosas y económicas para que cada uno pueda librarse de lo que le moleste con solo desearlo”.

Y en el postre, el editorialista de Cope faltando al octavo mandamiento sin rubor: “La Iglesia no es propietaria de medios de comunicación para mantener una isla de posición social ni para ejercer un poder”. Ya.

El fracaso que triunfó

01 oct 2010

Alborozo de pantalón largo y samba en la pradera azul. Los titulares, con resabios del glorioso último parte de guerra, confirmaban la autoprofecía. ABC y El Mundo se daban el capricho de plagiarse amistosamente: “Fracaso general”, desparramaban originalidad ambas portadas. Para evitar esas coincidencias que quedan tan feas en el kiosko, La Gaceta optaba por algo más difícil de imitar: “Estrepitoso fracaso del intento de huelga de Zapatero, Toxo y Méndez”, era la apuesta del cómic davileño. Una chufa, al lado de La Razón, que se tomaba un préstamo de la despreciada lengua vascona: “Fracaso de la huelga borroka”. Luego, con modestia y rostro pétreo a partes iguales, se llamaba andanas sobre la paternidad su propio engendro lingüístico: “Nunca como ayer se había puesto de manifiesto la deriva de ciertos dirigentes sindicales hacia eso que se ha dado en llamar sindicalismo-borroka”.

Vayamos al interior, que hay más sustancia. En ABC, un exultante -e insultante, pero eso no es novedad- Hermann Tertsch lanzaba esta caricia a Méndez y Toxo: “Ambos tenían ya el rostro de combatientes abatidos en la jungla, con caras de Mono Jojoy”. Bravucón incorregible, pedía otra huelga para completar el escarmiento: “Si hicieran otra huelga general, motivos habrá, serían sus piquetes los que tendrían que ser protegidos por la policía”.

Gudaris y piquetes

Ya ven que se les ha hecho orégano todo el ultramonte. “Hoy España despierta con más alegría porque tiene hoy menos bolchevismo sindical que ayer”, descuidaba su gramática -¡esa redundancia!- Xavier Horcajo en su blog de Intereconomía. Animado, su compadre Román Cendoya vociferaba en La Gaceta: “De la misma manera que los etarras se autodenominan gudaris, los violentos del sindicalismo, los delincuentes liberados, los asalta obreros, se autodenominan piquetes convencitivos”.

Cinturones abrochados, que viene Salvador Sostres metido en la carne de un empresario que haría pasar por rojos a los caricaturizados en los vídeos de UGT. Lo malo es que esta filípica a los trabajadores no es una parodia: “Podéis reclamar, exigir y estafarnos aún más con vuestro absentismo laboral. No es nuestro problema. Podríamos vivir de lo que ya hemos ganado, o casi.”, se engallecía en El Mundo. Con sonrisa cómplice, su jefe, Pedro Jota, promocionaba un vis-a-vis catódico con la lideresa en Veo Televisión con este lema: “Después de la huelga, Esperanza”. Apenas se ve la oreja.

Una de faldas

24 sep 2010

Primera página de La Razón, mitad izquierda: foto XXL con regodeo en las piernas de la vicepresidenta económica del Gobierno, que mira a la cámara con cierta cara de susto. ¿Para ilustrar lo del impuesto a las nóminas de bulto? Más bien no. Miren el texto de acompañamiento: “El test de las faldas de Cibeles. Una vieja teoría vincula las crisis económicas al largo de las faldas: Salgado vio ayer cómo la Pasarela Cibeles tampoco confía en el fin de la recesión, ya que los diseñadores apuestan tanto por las cortas como por las largas”. No entienden nada, ¿no? Ya somos más.

Con parecida querencia por el objetivo indiscreto y la apostilla gráfica modelo “rábano por las hojas”, ABC nos muestra al ex secretario general de LAB en conversación con dos ciudadanos con todos los papeles en regla. “Así cuida Usabiaga de su madre”, chafardea un titular que se remata en el editorial: “En la foto, del día 4 de este mes, aparece en un acto de ‘Adierazi EH’, títere proetarra al que la Audiencia Nacional prohibió una manifestación. Ya está tardando la vuelta de Usabiaga a prisión”.

¿Lo quieren un poco más amarillo? Ya sabrán que a La Gaceta eso le cuesta poco. “Zapatero rompe la caja única de la Seguridad Social”, se pasa la verdad por el arco del triunfo la hoja volandera intereconómica. Se refiere, como imaginan, a la transferencia a Euskadi de las políticas activas de empleo. Añade que con el acuerdo “se dinamita el mercado nacional de trabajo” y “se penaliza a los cotizantes del resto de España”. Pues multipliquen eso por 17, porque todas las comunidades autónomas del Estado tienen hace tiempo esa letal competencia.

Tertsch y los matones leninistas

No se impacienten, que ya llega la imprescindible colleja sindical. Y con la firma, nada menos, que del martillo de malvados obreristas de ABC, Hermann Tertsch: “Ya han desplegado todo su matonismo leninista para amenazar a los españoles con más problemas de los que tenemos, si no nos plegamos a su voluntad. Amenazan con secuestrarnos y presumen de tener bandas dispuestas a ello”.

Esto, ya saben, no pasa en la nueva Suecia, cuyas excelencias canta en El Mundo con envidia Isabel San Sebastián: “Aquí nos obstinamos en mirar al pasado y despertar fantasmas que estaban felizmente dormidos. Allí pisan el acelerador del futuro”. Pisar el acelerador del futuro y no despertar fantasmas dormidos significa en sueco votar en masa a un partido xenófobo de la derecha más extrema.