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Té para todos

05 nov 2010

Taza de té en alto, Carpetovetonia en pleno celebra la derrota de Obama como anticipo de la de Zapatero y, con Carlos Dávila a la cabeza, pide un clon español del partido de la infusión. “En un país como el nuestro, en el que el Gobierno se cree el único Estado pateando a la gente, el fenómeno Tea Party puede tener mucho fan. Va a dar que hablar. Es lo contrario a Zapatero. Con eso basta”, salivaba con denuedo el director de La Gaceta. Y no teman, pogres, que según escribía por encargo en ABC José María Areilza Carvajal, ahí cabría hasta el mismísimo Buenaventura Durruti: “Este movimiento ilustra una vez más la vitalidad democrática de EE.UU. y acentúa al máximo la tendencia libertaria y el discurso individualista”. Tendencia libertaria, glups.

Como imaginarán, de entre todos los columneros crecidos por el éxito de los talibanes de allende el charco, destacan los de Libertad Digital. Rafael Bardají, por ejemplo, le saca ya tres palmos a Pau Gasol. Lean: “Si hay un mensaje claro que emerge de los votantes y candidatos del Tea Party es que a los conservadores de todo el mundo no debe temblarles la mano”. En el mismo garito ultramontano, el colectivo Gees se adorna para darnos un poco más de miedo: “Les contaremos un gran secreto: el Tea Party no existe. Es el pueblo americano”.

A sus pies, Don Benedicto

No se aflijan demasiado, mañana llega Mister Ratzinger y la más plácida de las armonías se instalará en el corral patrio, según el entusiasta editorialista de Cope: “La presencia del Papa durante los próximos días podrá servir para iluminar y serenar nuestra agitada conversación nacional, distorsionada por la ruptura de consensos básicos, políticas radicales y un malestar difuso”. Desde La Razón, Ignacio Villa lanza también pétalos de rosa sobre Benedicto XVI y, seguramente sin intención, al hacerlo nombra la soga en casa del ahorcado: “Es el Papa que llega por igual a un niño que a un erudito profesor universitario. Ésa es su grandeza”. Ejem.

Salvo que cambie de opinión a última hora, el descreido Zapatero no acudirá a postrarse de hinojos ante el turista Vaticano. Le tiene contento el presidente a Hermann Tertsch, que le atizaba así en ABC: “No vaya a molestar a sus correligionarios que organizan las burlas y demás ofensas al Papa previstas para estos días. Cuando quiere una buena ceremonia religiosa, se va con su amigo Erdogán a celebrar el Bairam del Ramadán”. Y ustedes, sin confesar.

El chantaje que no cesa

03 sep 2010

Nuevas pruebas de la presunta financiación ilegal del PP en Valencia. ¿A quién le importa eso, con lo divertido que está el enredo del expoliador que vino del norte? “El espectáculo al que estamos asistiendo estos últimos días es de aúpa”, alardeaba de verbo fino y certero en La Razón Ignacio Villa, cuatro bostezos antes de largar el consabido cuento de hadas: “López, con el apoyo del Partido Popular, liderado por Antonio Basagoiti, está devolviendo al País Vasco la libertad a las calles de una Comunidad atenazada desde hace décadas por el terrorismo”.

Debe de escamarle al lehendakari que los que hasta ayer le llamaban Patxi Nadie se hayan constituído en club de fans y fieles lazarillos que le señalan los peligros que lo acechan. “A López se la van a volver a meter doblada. Y hasta el fondo”, pronosticaba Salvador Sostres en El Mundo, donde Luis María Anson exhibía su calendario parado en el pleistoceno: “El Partido Nacionalista Vasco, con Urkullu a la cabeza, con Arzallus y su marioneta Ibarreche frotándose las manos, está sometiendo a Zapatero a un ignominioso chantaje”. ¿Arzalluz? ¿Ibarretxe? Y el Athletic, otra vez campeón de la copa del Generalísimo, ¿no?

Isabel San Sebastián, profeta

En compensación, en las mismas páginas pedrojotescas, Isabel San Sebastián leía el futuro. Según la vidente, la negociación entre el Gobierno y el PNV no se va a quedar en unas transferencias y unos millones de euros: “Pagaremos con asesinos sueltos, con privilegios infames a terroristas irredentos, con un regreso de ETA a las pocas instituciones de las que ha salido”. Y como prueba irrefutable, esta: “¿Qué hace si no en la terna negociadora el ínclito Pérez Rubalcaba?”

Atento al mismo galgo, el editorialista de La Gaceta anotaba: “Resulta llamativo -pero nada extraño- que uno de los interlocutores socialistas fuese el ministro del Interior. La negociación con ETA, por tanto, también tendrá alguna presencia en el acuerdo presupuestario”. Y como las autoprofecías hay que nutrirlas, la hoja volandera de Intereconomía titulaba en primera: “Interior retira escoltas ante el inminente anuncio de la tregua-trampa de ETA”.

Antes del punto final, el toque nostálgico de Hermann Tertsch desde ABC: “Recuerden aquello de ‘cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro’. Pues eso, cuanto más conoce uno a la clase política española actual más necesario parece que Aznar entretenga a sus odiadores”. Muerde, José Mari.