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Tres por semana

Sexo, juegos de cama y alrededores

Sarah Palin me pone

28 sep 2008
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“Amigos, compañeros, pensad lo que queráis de mí, pero tengo que deciros algo. A mí me excita Sarah Palin. Me la follaría de muy buena gana”, confesó Rafael Reig a sus amigos. Lejos de asustarse, los presentes le dieron la razón.

En una reunión del Pornolab esta semana, volvió a salir el tema y la respuesta fue unánime: a todos nos pone Sarah Palin.

palin.jpgEl deseo hacia la candidata a vicepresidenta de EEUU no se limita a todos aquellos que conozco sino que se propaga como la pólvora por blogs de todo el mundo y sus muñecas se venden como rosquillas. Hoy mismo, el fundador de la revista Playboy ha declarado que “Palin sería perfecta para la página doble central. No sé por qué pero hay algo sexy en la idea de una bella mujer que lleva gafas. Imaginad que pasará cuando se quita las gafas”.

¿Qué despierta la candidata? “Es la fantasía de todo nerd político sobre una bibliotecaria o una MILF (mother I’d like to fuck)”, sugiere una amiga. “Me la imagino desatándose el moño y convirtiéndose en una auténtica salvaje”, escucho como segunda respuesta. “Tiene pinta de querer sexo raro, ya sabes, no de ir pidiendo cariño”, responde un tercero. “Esos labios que tiene…”, dice con voz entrecortada por la emoción uno más. “Para mí la razón es que ya basta de mujeres sumisas. Se la ve poderosa, fuerte, una dómina”, es otra opinión. Y hay un sinfín más.

¿A ti te pone Sarah Palin? ¿Por qué?

El poder del ojo

27 sep 2008
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manga.jpg

Pongamos que tengo una amiga. Que se llama Tere y es rubia teñida. Sobre los treinta, bien llevados. Pongamos que desde hace años a mi amiga le ronda una pregunta por la cabeza: “¿Soy una enferma del sexo?”, se pregunta cada vez que llega a casa y mete las bragas en la lavadora.

A Tere le basta un tráiler sugestivo para ponerse. Medio pezón marcado bajo la ropa le sobra para mojarse. Y otra cosa: tiene fijación por lo que ella llama ‘las dimensiones paquetales’. “¿Y ese cuánto calza?”, pongamos que piensa para sus adentros. Y rehúye la incertidumbre con un repaso de arriba abajo. Su ojo robótico es capaz de diseccionar la forma abultada de manera médico-científica. Sabrá lo que te sobra y lo que te falta. Adivinará los grados de la curva imperfecta y qué testículo tienes más grande.

Pongamos que a Tere le gusta el manga. Pongamos que los consume en un abrir y cerrar de ojos y que discute de sus personajes favoritos con los empleados de la Fnac. Cuando leyó el primer volumen de Azul (Norma), de Kou Fumizuki, tuvo un orgasmo prolongado con tres picos de intenso placer. Pongamos que eso existe. Y que yo la creo. La paradoja está en que ese manga carece de escenas de sexo explícito. Lo más que se muestran son desnudos pseudointegrales. Un fraude, que diría mi vecino.

La historia de Tere prueba que existe gente capaz de correrse con dibujos animados. La pregunta es: ¿eso cómo se hace? ¿El poder del ojo es tan grande?, ¿los carentes de imaginación estamos proscritos a ver porno del duro para corrernos?, ¿qué papel ejerce la mente en el sexo?

¿Mar o piscina?

26 sep 2008
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Retrocedamos unas semanas. Es aún pleno verano. Estamos de vacaciones. En compañía. Y la noche calurosa invita a desnudarse, meterse en el agua, y fundir los cuerpos excitados. La teoría es perfecta, pero la mayoría de los mortales no vamos a tener las facilidades (ni la experiencia) de los actores a los que filma Mark Yasenchak, el director de porno acuático del que Isa escribe hoy, para practicar el sexo acuático sin interrupciones. Emular cualquiera de sus cortometrajes parece misión imposible.

sexo

¿Has probado alguna vez mantener relaciones sexuales sumergido? Si tienes que salir cada minuto a la superficie puede durar casi eternamente… ¿Y equipado con unas gafas de buceo y respirando por un tubo de snorkel? Una amiga me contó que a la que empiezas a excitarte te mueves sin querer y se te llena el tubo de agua. En su caso, decidió dejarlo cuando tenía ya cuarto y mitad de piscina en el estómago y no paraba de toser. Pero ahora que se ha aficionado al submarinismo quiere volver a intentarlo.

En la superficie la dificultad disminuye, pero no desaparece. “Las olas te medio ahogan y la resaca te arrastra e impide coger un ritmo constante” -dice un amigo con experiencia en el Cantábrico. O “te mueres de frío y empiezas a tiritar” -incido yo, que soy una friolera y tiendo a arrastrar a mis amantes hacia la orilla. O “te corta el rollo algún vecino si estás en la piscina comunal”- añade un tercero.

¿Tú prefieres en el mar o en la piscina? ¿Has tenido experiencias exitosas o han sido un desastre del que aún te ríes? ¿Algún truco para ponerse un preservativo bajo el agua?

La opción decandente

24 sep 2008
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La pornografía es explícita. La erótica se reserva el derecho a no serlo. El ars erotica ha representado en cada época los deseos y prácticas sexuales primordiales, mutables con el tiempo. En la Antigüedad griega el aprendizaje entre maestro y discípulo traspasaba el ámbito académico para dar lugar a una iniciaciación también sexual. Las relaciones entre éstos se diferenciaban de las relaciones heterosexuales con las esposas porque se daban en un contexto de aprendizaje intelectual y no meramente reproductivo/familiar. Este rasgo las elevaba y confería un principio de prestigio por encima de las maritales; lo cual queda reflejado en el arte de la época.

A día de hoy esas relaciones podrían ser tachadas de pedófilas; seguramente en razón de la conducta social que prevalace y desde la que interpreta la mayoría: la heterosexualidad.

El antropólogo Óscar Guasch explica en ‘La crisis de la heterosexualidad’ (Laertes) cómo la conducta sexual dominante gestiona socialmente el deseo y se perpetúa en un ámbito que ejemplifica los valores que predica:

1/ “defiende el matrimonio y/o la pareja estable”

2/ “es coitocéntrica y reproductiva”

3/ “define lo femenino como subalterno y lo interpreta en perspectiva masculina”

4/ “condena, persigue o ignora a los que se apartan del modelo”

En resumen, “es adultista, sexista, misógina y homófoba”. La tesis de Guasch es que la heterosexualidad está en crisis y, con ella, también la identidad masculina.

“En la sociedad actual las mujeres son menos heterosexuales que los varones, en parte porque han sido capaces de controlar su propia homofobia: el temor a amar a otras mujeres”.

Varias cuestiones: ¿te parece que el modelo heterosexual está en crisis?, ¿crees que la subcultura gay también es misógina?

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Fotograma de Lust Films

La virginidad a subasta

16 sep 2008
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¿Hay algo que no pueda subastarse en esta sociedad de mercado?

Los famosos venden horas en su compañía al mejor postor con fines benéficos, como hizo la actriz Scarlett Johannson recientemente. Algunas universitarias norteamericanas con notas brillantes han subastado sus óvulos garantizando a los futuros padres que conseguirían con ellos un bebé inteligentísimo. Hoy Natalie Dylan (pseudónimo), una joven estadounidense de 22 años, pondrá a la venta su virginidad.  Esta licenciada en Estudios de la Mujer  espera conseguir por ella un millón de dólares y así asegurarse “una estabilidad económica”.

“¿Por qué perder la virginidad con cualquier chaval en la parte trasera de un coche cuando te puedes pagar los estudios con ella?”, argumentó ayer el propietario del burdel de lujo donde se consumará el acto sexual. Natalie Dylan se dirigió a ellos después de que Ebay rechazase realizar la subasta en su sitio web. “Ella elige, puede hacer lo que quiera con su cuerpo”, escribió una defensora anónima. ¿Compartes su opinión?

Pese a las asociaciones míticas, religiosas o de honor familiar que se le ha atribuido a lo largo de los siglos en todo el mundo, ¿sigue teniendo valor la virginidad en las sociedades occidentales? ¿Por qué aún la buscan algunos hombres mientras otros consideran que hoy en día es más un inconveniente que una virtud y la evitan para ahorrarse un mal trago?

La tercera identidad

15 sep 2008
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Las nuevas realidades sociales están dejando obsoleto el antiguo sistema de clasificación que las representa. Y así, nacen nuevos teóricos que se observan alrededor y arrojan luz sobre la identidad humana. Es el caso de la actriz y activista política Vladimir Luxuria (Foggia, 1965) que no se reconoce en las identidades de ‘mujer’ u ‘hombre’ y prefiere definirse como ‘transgénero’ [que no transexual]. Tal y como explica, es un concepto que puede englobar a “aquellas personas que no se reconocen en la constricción sexo biológico/comportamiento“. Es decir, que no se sientan representadas en las nociones históricosociales (y por desgracia limitadas) de hombre y mujer, y los presupuestos que ambos géneros llevan implícitos: heroicidad en el caso de él, pasividad en el espacio público en el caso de ellas. De ahí que Luxuria se perciba a si mismo como alguien “que transita” de lo masculino a lo femenino y viceversa “sin rechazar” ninguna de las dos categorías.

“El transgénero [...] no obedece al destino anagráfico sino que va más allá: un gay nacido varón que ama a otros hombres, una lesbiana que ama a otras mujeres” o un hetero que lo mismo se emociona con un filme que trabaja planchando camisas y en su tiempo libre juega al rugby con sus colegas. Temo que no me haya explicado bien y dejo hablar a Luxuria de nuevo: “El transgénero se opone a la estaticidad de clases originales e inmodificables. Es la actitud mental que permite poder intervenir el destino con el fin de mejorar la propia vida”.

Como ya habréis deducido, el transgénero no tiene nada que ver con los genitales, sino con un enfado hacia una inducida bipolaridad de roles según el género. Yo me apunto. Y no sólo eso. Me compraré el libro de fábulas ‘transgender’ que Luxuria prevé publicar en breve en Italia, a pesar de Berlusconi y de Alessandra Mussolini. [Esa que le espetó a Luxuria "mejor fascista que maricón" en un programa de TV]. Ah, y una recomendación. Si entendéis italiano no os perdáis la peli ‘Mater natura’ (Massimo Andrei), auténtica oda al transgénero.

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Citas extraídas de un artículo de Luxuria publicado en Liberazione. Giornale comunista
La imagen pertenece al filme Mater natura

Cómic erótico en India

12 sep 2008
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Cambiamos de tema pero no de latitudes. Nuestra nueva prota se llama Savita Bahbhi y es la nueva ‘vedette’ de Indian Porn Empire, un portal de internet que ofrece “the best indian porn movies ever viewed” [flipa]. Tápense los oídos quienes crean todavía en Papá Noel: Savita no existe. Es sólo el personaje de cómic más seguido de las páginas indias, con 30.000 personas registradas que siguen sus aventuras eróticas.

Su historia es tan simple como la Gabrielle de ‘Mujeres Deseperadas’: Savita está casada pero su marido se tira el día fuera de casa, trabajando. La rutina de esta mujer, que cada día embute su espectacular físico en un tradicional sari, se anima cada vez que a un jugador de cricket se le encaja una pelota en el jardín de Savita o cada vez que un vendedor de enciclopedias llama a la puerta.

Las nuevas entregas de este cómic ‘on line’ están disponibles en inglés, tamil y marathi (lenguas de India) y para acceder a ellas hay que registrarse. Por el momento, os dejamos con la mosca detrás de la oreja: ¿qué harían vuestras parejas desocupadas?

Sexo clandestino

12 sep 2008
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Polydise (Lev Koszegi)Os damos la bienvenida a este blog hablando de un tema tan actual como clandestino: el poliamor. Aunque es un término que la RAE no recoge, designa una relación de convivencia estable que une a más de dos adultos y que implica relaciones sexuales entre ellos. Es decir, es algo más que un ménage à trois [muy de moda gracias a ‘Vicky, Cristina, Barcelona’] o una orgía sabática.

Como siempre, la novedad de esto es relativa. Prácticas de cohabitación similares se inventaron hace miles de años. Su existencia está documentada por manuales didácticos que enseñaban al amante a excitar al amado. Robert Van Gulik (1910-1967), autor de referencia en el tema sexual, detalla en ‘La vida sexual en la antigua China’ (Siruela) las prácticas más habituales en las alcobas del lejano Oriente. Entre ellas narra cómo, en la época imperial, era costumbre que el hombre compartiera techo y lecho con su mujer y sus concubinas. Uno de los rasgos más llamativos de esta comunidad doméstica es que era la mujer la encargada de elegir a las concubinas que terminarían en la cama de su marido. Es decir, era la ‘legítima’ la que imponía su criterio al marido. [¿Te imaginas que tu novia eligiera por ti?]

Otro rasgo que prueba la caducidad de este sistema estriba en que el sexo con la mujer oficial se restringía a sus días fértiles. Este período era el único en el que el hombre podía correrse; lo cual indica la supremacía del fin reproductivo por encima del disfrute. Sin embargo, el hombre no debía consumir el acto sexual con las concubinas, puesto que se consideraba una pérdida de vigor que iría en contra de la eugenesia buscada. [¿Te has enfrentado a ejercicios de contención parecidos?]

Ahí quedan nuestras preguntas, que por supuesto van dirigidas a todos los sexos posibles y los que aún quedan por inventar. Bienvenidos a todos y ¡a disfrutar!