Feliz día de la Constitución

Quisiera felicitar a todos los ciudadanos, especialmente a todos aquellos que celebran con entusiasmo el día de la Constitución (yo lo hago hasta casi el amanecer del día 7). No cabe la menor duda que el día 6 de diciembre de 1978 nuestro país cambió radicalmente y ello merece ser recordado y analizado:

  1. Nuestro jefe de estado es elegido democráticamente, no es jefe de las Fuerzas Armadas y, para envidia del resto del mundo, puede ser revocado, sometido a la voluntad popular o juzgado por cualquier crimen y/o delito que cometa.
  2. Nuestros medios de comunicación, así como nuestra enseñanza pública, son igualmente modelo a seguir. No se encuentran medios tan creíbles en ninguna parte del mundo ni ciudadanos más formados ni universidades o sistemas educativos mejores que el nuestro.
  3. La libertad, sea cual sea, se respira a cada instante, en cada esquina y en cada biblioteca (lugar en el que gravita nuestra existencia). Nuestro país no es de esos que despiden directores de periódicos o periodistas porque no toleran las críticas, encarcelan a titiriteros como terroristas o expulsan a militares porque escriben novelas y reclaman un ejército diferente.
  4. Nuestra ciudadanía ha alcanzado y superado los niveles de lectura de Finlandia (47 libros por ciudadano y año), lo que hace que no repitan como loros lo que los telediarios y las tertulias afirman. Aunque si ello sucediera tampoco sería tan grave porque la pluralidad y el rigor son la seña de identidad de nuestros medios de comunicación. Aquí se inhabilita a cualquier periodista condenado judicialmente por motivos del desempeño de su profesión.
  5. Nuestros políticos son una referencia mundial. Formados, transparentes y abnegados cuyo máximo objetivo es trabajar por el bien de los ciudadanos, mejorar el gasto social o la redistribución de rentas, terminar con la venta de armamento o construir un mundo mejor. Ellos tienen mucho que ver con la gran democracia que hemos construido entre todos tras una inigualable transición.
  6. Afortunadamente, 1978 terminó para siempre con la guerra sucia o los asesinatos de ciudadanos por parte del Estado. Además, nuestras autoridades no se vengan de los grupos terroristas ni de aquellos colectivos problemáticos o críticos ideológicamente y ni mucho menos se les pasa por la cabeza utilizar las FCSE para fines políticos. Me genera mucha consternación que esto siga ocurriendo en países totalitarios o democracias fallidas.
  7. La corrupción quedó atrás con la llegada de nuestra envidiada y modélica democracia. Somos la vanguardia del mundo en la protección de los denunciantes de corrupción, lo que ha generado que tengamos un país en el que resulta muy complejo ser corrupto, pues siempre hay alguien dispuesto a denunciarlo. Un denunciante en España no pierde nunca su salario, es protegido por la judicatura, las FCSE y, muy especialmente, por los medios de comunicación y las televisiones. Jamás pasan por momentos de dificultad, son reclamados por instituciones públicas y educativas y protegidos y deseados por todos los partidos políticos. Casi podríamos decir que ser denunciante es la ‘profesión’ mejor remunerada y más prestigiosa de nuestro país.
  8. Nuestros gobernantes son siempre modelos de comportamiento ético y moral y cualquier mínimo desliz hace que dimitan por su propia iniciativa o son forzados a ello por su propio partido. Para cualquier formación política tener en sus filas a alguien con la más mínima mácula es absolutamente impensable. En ocasiones, me resulta lastimoso el exceso de celo mostrado en este apartado e incluso el repudio público que sufren las personas de comportamiento infame.
  9. Quisiera reseñar, igualmente, el amor a la bandera y al país que sienten todos los españoles. Vivimos en un país en el que todas las nacionalidades se sienten representadas, se aprenden todos los idiomas en todos los territorios y estudian y respetan todas las particularidades. Por ejemplo, un castellano aprende desde pequeño catalán, gallego, euskera, etc. y cualquiera de ellos hace lo mismo con el castellano y el resto de idiomas. Ello ha provocado un enorme respeto entre todos los ciudadanos o que cualquiera de ellos pueda dirigirse en su lengua en cualquier parte del territorio y encuentre funcionarios o ciudadanos capacitados para entenderle y, en caso contrario, enormemente dispuestos a ello. No solo eso, sino que también se estudia la historia, la literatura y la cultura de cualquier parte del territorio. De hecho, los españoles somos mundialmente reconocidos por nuestro amor al arte y a la cultura. Así pues, la cultura y la concordia y no la imposición de lo castellano ha conseguido unir a nuestras gentes. Además, la recuperación de los valores republicanos, la eliminación de símbolos franquistas, la enseñanza de lo ocurrido durante la guerra civil y la represión franquista, la exhumación de fosas, la recuperación de la memoria histórica y el reconocimiento de las víctimas propició que nuestro país pudiera continuar adelante sin resentimiento ni heridas. Es más, resulta muy sencillo comprobar como a finales de los años ochenta, las clases dominantes durante los años sesenta y setenta en los distintos ámbitos de la sociedad (político, económico, militar, jurídico, funcionariado, etc.) eran por completo diferentes. Se habían regenerado y habían hecho de la pluralidad ideológica una bandera de nuestra nación.
  10. Por último, quisiera recalcar que en nuestro país todo se decide democráticamente (casi votamos semanalmente) alcanzándose altos niveles de participación ciudadana y la separación de poderes y/o funciones (ejecutivo, legislativo, judicial o medios de comunicación -el cuarto poder-) es objeto de estudio en las universidades de medio mundo.

Por todo ello y mucho más que no he podido detallar por falta de espacio, el 6 de diciembre es un día de enorme felicidad y numerosos festejos para la mayoría de los ciudadanos. Particularmente, yo me reúno con la familia y con los amigos, comemos y bebemos, asistimos a alguna obra de teatro y cerramos el día con una estupenda cena de conmemoración y alguna charla animada hasta altas horas de la madrugada. Sin duda, en un país marcadamente laico como el nuestro en el que la religión está completamente separada del poder, se trata del día más festivo y esperado del año.

Así pues: ¡FELICIDADES! (Y cuidado con el alcohol)

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.

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