Opinion · Un paso al frente

Machismo en las Fuerzas Armadas: 298 mujeres oficiales no llegaron nunca a los empleos de coronel o general

Hace un año y medio, a mediados de diciembre de 2016, cuando Patricia Ortega se convirtió en la primera y única militar de las Fuerzas Armadas española en conseguir el grado de coronel afirmó que “el sexo del mando es intrascendente” y que las mujeres aportaban mayor “talento y compromiso” (que los hombres, se supone). Sin embargo, los datos oficiales del Portal de Transparencia no respaldan ni mucho menos sus aseveraciones.

Patricia ha tardado 28 años en conseguir llegar hasta tan alto grado militar, que comparte con 1.044 varones en activo (según respuesta del portal de Transparencia). Hasta ahora, ese, el tiempo que se tardaba en escalar puestos en el escalafón militar era el argumento esgrimido para justificar la ausencia de mujeres en el generalato (hay 223 generales en activo) y la insólita presencia de Patricia Ortega entre más de coroneles. Sin embargo, algo debe pasar cuando año y medio después todavía ninguna mujer ha logrado igualar una gesta que no debería ser tal.

Como he comentado al principio, las estadísticas demuestran una realidad completamente opuesta a la hasta ahora versión oficial. El portal de Transparencia respondió que los militares que ahora son coroneles y generales “ingresaron en las Academias Militares entre los años 1973 y 1994”, así pues, dado que la generación de Patricia Ortega es la de 1988, la primera que contó con mujeres, existe una diferencia temporal de seis años (y promociones) con respecto a varones que al menos son coroneles. Es decir, hay oficiales —hombres— que les ha bastado con 22 años para llegar al al mismo empleo para el que Patricia Ortega ha necesitado 28 años. Por ello mismo, cabe preguntarse por qué ninguna mujer de los años académicos comprendidos entre 1989 y 1994 ha llegado ya a estos empleos.

Uno podría concluir que, en todo caso, en 1988 entraron pocas mujeres y que en años sucesivos no entraron féminas o su incorporación fue muy exigua. Nada más lejos de la realidad. Entre 1988 y 1994 ingresaron en las Academias Militares, también según respuesta del Portal de Transparencia, un total de 788 mujeres. De ellas, 299 ingresaron como oficiales en sus distintas categorías (34 lo hicieron como militares de complemento, 97 como suboficiales y 358 como militares de tropa en diferentes categorías, para un total de 788). Es decir, no solo no ingresaron pocas mujeres, sino que en aquellos años las mujeres que ingresaban como oficiales suponían un hoy inalcanzable 37,94%.

Así pues, ¿cómo puede ser entonces que haya hombres que entrando en las Academias Militares entre 1988 y 1994 y sean a día de hoy coroneles o generales y solo una mujer ingresada en 1988 haya alcanzado el empleo de coronel? Difícil explicación, especialmente si tenemos en cuenta aquello que afirmaba Patricia Ortega sobre el talento y el compromiso añadido que aportan las mujeres.

Si analizamos el sistema de ascensos podemos encontrar el verdadero problema al respecto. Son los oficiales militares los que componen las juntas que evalúan a sus compañeros o compañeras en distintas fases de su carrera militar y estas juntas de evaluación, por motivos evidentes, han estado compuestas mayoritariamente —incluso exclusivamente— por hombres hasta fechas relativamente recientes. Por tanto, eran hombres calificando a mujeres. Aunque según Patricia Ortega, “la presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas está totalmente normalizada” y si lo ha tenido más difícil en su carrera militar ha sido por una cuestión social, ya que cuando ingresó en las Fuerzas Armadas “sólo el 44% de la sociedad estaba a favor de la incorporación de la mujer”, siendo hoy “el 94%”, las cifras demuestran que si no hay más mujeres que hayan alcanzado el grado de coronel o general se debe a sus compañeros masculinos. Y sus evaluaciones. No a la sociedad.

Por si hubiera alguna duda, también se ha preguntado en el Portal de Transparencia por la tasa de abandono de las mujeres en las Academias Militares, por si estuviéramos hablando de mujeres que no llegaron a terminar los estudios militares. Tampoco es el caso, pues entre 1988 y 1994 solo cuatro mujeres abandonaron las academias en las que ingresaron. Cifra que obviamente no excusa la excepcionalidad de la coronel Patricia Ortega.

Estadísticamente, además, la situación empeora considerablemente si tenemos en cuenta el total de generales y coroneles existentes a día de hoy y no solo los que se encuentran en activo. Pues existen 619 generales y 2.881 coroneles en total de los 223 generales y 1045 coroneles en activo. Es decir, Patricia es una entre 3.500 (1.268 en activo).

¿Cuántas Patricias Ortegas esperan su oportunidad de ser coronel?

Actualmente, a fecha 31 de diciembre de 2017, también según respuesta del portal de Transparencia, había 136 mujeres en el grado de teniente coronel y 248 en el grado de comandante. De ellas, la mayoría forma parte de las 298 militares que empezaron su carrera entre 1988 y 1994 y llevan años bloqueadas en los empleos anteriores, a las puertas de ser coronel. Empleo para el que parece ser no están lo suficientemente capacitadas, al menos, para aquellos que las evaluaron. Porque lo cierto es que, para las juntas de evaluación, ninguna fue lo suficientemente buena como para al menos haber ascendido a coronel en este año y medio posterior al ascenso de Patricia Ortega.

Para hacernos una idea de la situación, basta con observar la comparativa del número de altos mandos en relación al género. Por desgracia, las cifras lo dejan muy claro: deberían haber obtenido el empleo de coronel muchas más mujeres y haberlo hecho mucho antes. Y con más mujeres coroneles ya tendríamos mujeres en el generalato.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de ‘El libro negro del Ejército español’ (Akal, 2017).