Opinion · Fundación 1 Mayo

Hablemos de profesorado

Francisco García, secretario de la Federación de Enseñanza de CCOO.

 

Poco después de llegar al ministerio, el Sr. Méndez de Vigo ha descubierto al profesorado. Tras el hallazgo, en lugar de convocar a sus legítimos representantes para abordar la negociación de la ingente cantidad de temas pendientes (unos como el Estatuto Docente desde hace años, otros más recientes fruto de las duras políticas de recorte llevadas a cabo en la última etapa), ha decidido poner a trabajar a un experto en la elaboración de un Libro Blanco que será presentado a finales de noviembre. Como quiera que entre el encargo y la presentación del resultado va a pasar poco más de un mes, cabría preguntarse si la solución al debate sobre la compleja cuestión docente estaba tan a mano y sin embargo había pasado tan desapercibida. Disculpen la ironía, pero llevamos muchos días contestando a preguntas sobre si las retribuciones del profesorado deben estar vinculadas a los resultados académicos de sus alumnos, sobre la evaluación del profesorado, sobre si sus clases deben ser grabadas… y así hasta el absurdo.

El ministro se ha mostrado partidario de vincular las retribuciones de los docentes a los resultados de sus alumnos en las pruebas externas estandarizadas. Por cierto, acaba importando más lo que el ministro dice que ha dicho el experto, que lo que éste haya podido decir en realidad, lo que alerta sobre los riegos que corren los expertos “ad hoc”, especialmente en periodos preelectorales que se prestan más a la utilización partidaria que al debate sosegado. CCOO rechaza rotundamente la pretensión del Sr Méndez de Vigo porque es injusta y arbitraria, porque los resultados del alumnado en ese tipo de pruebas (que hemos rechazado reiteradamente desde CCOO ya que sirven sobre todo para establecer simplificaciones de “ranking”, ahora también de profesores) dependen fundamentalmente de las circunstancias sociales y culturales de los alumnos… Y porque la evidencia empírica pone de manifiesto que los estados que han aplicado políticas de pago por resultados y las han evaluado no han conseguido sus objetivos. La mayor parte de los estados abandonan esta estrategia a los pocos años por ser cara, ineficiente y hasta contraproducente porque acaba aumentando el número de pruebas hasta el absurdo.

Resulta llamativo que la labor individual del profesorado sea convertida por el ministro en el elemento clave para el éxito educativo después de que su gobierno, mediante la LOMCE, haya expulsado al profesorado de la toma de decisiones educativas, haya relegado el papel de los claustros, dejado a los Consejos Escolares sin atribuciones y reservado al Gobierno la definición de los contenidos, los estándares de aprendizaje y las pruebas de evaluación.

Resulta llamativo que se piense en abrir un debate sobre el profesorado, cuando no contra el profesorado, después de que los recortes se hayan llevado por delante a 32.000 profesores/as y la tarea que realizaban en el sistema educativo, cuando hemos de ejercer la docencia en aulas masificadas, más aún tras el RD 14/2012, cuando no se cubren las sustituciones hasta pasadas dos semanas al menos, cuando la pérdida de poder adquisitivo supera el 20%, cuando se ha incrementado la temporalidad en el empleo docente y la precariedad hasta niveles desconocidos…

Resulta llamativo que, en este escenario, se hable sólo de la evaluación del profesorado, y no de la imprescindible evaluación del sistema educativo. Una evaluación de los medios y recursos que se ponen a disposición del sistema educativo y de lo que la sociedad obtiene a cambio. Y es en ese contexto en el que cabe hablar de todos los elementos y agentes que intervienen en el proceso.

Parece como si en la perspectiva de las elecciones políticas, el gobierno quisiera cambiar los términos del debate y pasar de largo por los 4 años negros que hemos vivido en la educación. La inversión educativa ha bajado desde el 5,09% del PIB hasta el 4,1%, dejando por el camino 10.000 millones de euros cada año, las políticas socioeducativas (becas y ayudas) se han debilitado hasta casi su desaparición, faltan miles de plazas de Formación Profesional de Grado Medio y de Grado Superior, miles de alumnos han perdido las medidas de apoyo que necesitan con lo que el sistema educativo puede acabar perdiéndoles a ellos…

Así pues, hablemos de educación. Y hablemos de profesorado. Pero en serio por favor. Después de lo que ha llovido no nos utilicen para hacer electoralismo barato.