Opinion · Fundación 1 Mayo

Objetivo SAME: recordar a los gobiernos su compromiso de invertir más en Educación.

Francisco García, secretario general de FECCOO

Cuqui Vera, Responsable de Política Internacional FECCOO

 

Esta semana, aunque pueda estar pasando desapercibida, nos encontramos inmersos/as en la celebración de la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) y que se celebra del 25 al 30 de abril en 124 países. El objetivo de la SAME que forma parte de la Campaña Mundial por la Educación es llamar durante estos días la atención de la comunidad educativa, medios de comunicación, representantes políticos y sociedad en general, sobre la necesidad de hacer real  y efectivo el derecho a una Educación de Calidad bajo el lema  “La educación nos protege, protejamos su financiación”. En España concretamente, habrá actos de movilización en más de 30 ciudades, donde se prevé la participación de más de 15.000 alumnos/as y docentes para llamar la atención de representantes políticos en torno a esta causa,  actos  de  reivindicación  en  la  calle  en  lo  que  se  ha denominado la “Paraguada por la Educación”, utilizando un paraguas como símbolo de protección de la financiación en educación.

El objetivo es simple, pero trascendente: recordar a los Gobiernos que están comprometidos en la financiación del derecho a la educación.

“¡Vuelve la burra al trigo!” que diría el otro ante la insistencia por seguir hablando de educación, infancia y dineros. Pero, no podemos resistirnos cuando Naciones Unidas nos recuerda que sigue habiendo 124 millones de jóvenes sin escolarizar en el mundo y que el 84% se concentran en el África Subsahariana y Asia, zonas del planeta especialmente sacudidas, además, por la pobreza extrema y la inhabitabilidad climatológica.

Precisamente en este entorno mundial, 196 países firmaron en septiembre pasado, en Nueva York, la Agenda 2030 desde la que se gestionarán los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia y hacer frente al cambio climático. Estos nuevos ODS son la continuación de los 8 anteriores Objetivos del Milenio que debían haber estado conseguidos para 2015. Centrándonos en el 4, que concierne especialmente al mundo de la enseñanza, su intención es garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos y todas.

 

Un reto de proporciones importantes: asegurar que todas las niñas y niños completen de forma gratuita su educación primaria y secundaria de ahora al año 2030. Conseguir tal fin significa comenzar por derribar los tabúes culturales que en muchos países aún impiden el acceso igualitario a la formación. Significa también empoderar la enseñanza pública en aquellos lugares donde el mercado ya se ha enseñoreado como victorioso. Significa, por último, eliminar las disparidades de género e ingresos con el fin de lograr el acceso universal a una educación superior de calidad.

De ahí nuestra insistencia en trabajar por la Educación. Porque es un elemento de protección de primer orden para la vida humana, aquí, en Pakistán y Orlando. Con más educación se reduce la pobreza -al facilitar más oportunidades-, se mejora la salud –al aprender sobre nutrición e higiene- y se promueve el desarrollo sostenible –al concienciar de la finitud de nuestros recursos naturales. Con mejor educación se construye una ciudadanía más igualitaria, crítica y libre.

Por tanto, para conseguir que esos 124 millones de jóvenes puedan educarse será necesario actuar en distintos puntos: creando escuelas e institutos, formando docentes motivados/as y bien remunerados/as, facilitando material escolar adecuado y estableciendo políticas educativas que garanticen el derecho universal a la educación. En pocas palabras, aumentando la financiación en porcentajes superiores a los actuales, que están demostrando la insuficiencia para la consecución de los objetivos ya señalados. De ahí el lema elegido para sintetizar la Campaña mundial por la Educación de este 2016: “La Educación nos protege. Protejamos su financiación”.

Y precisamente nuestro país, España, no es un buen ejemplo que podamos mostrar al mundo: las políticas de recortes han rebajado la inversión educativa hasta el 4,1% del PIB y amenazan con dejarlo en el 3,7% (en el 2011 se invertía un 4,86 del PIB); han reducido el empleo docente y han erosionado la equidad, la igualdad de oportunidades y debilitado el derecho a la educación.

La calidad y equidad de nuestro sistema educativo se está resintiendo negativamente ya que por falta de dinero no se han puesto en marcha muchos programas de innovación o compensación educativa. Además se han perdido muchos puestos de trabajo porque muchos de estos programas han desaparecido. ¿realmente importa la Educación a nuestros políticos?

Por ello, desde la Federación de Enseñanza de CCOO (FECCOO) no nos cansamos de exigir la derogación de las reformas educativas segregadoras, impulsadas por el PP, así como la reversión de los recortes en educación. Recordamos que la recuperación del empleo y de su calidad es un elemento primordial para devolver la equidad y la calidad a la educación.

Cualquier elemento de protección y seguridad personal valdría para identificar el lema de la campaña: un casco de obra, unos guantes de limpieza, unas gafas de seguridad, una mascarilla sanitaria,… todos son reconocibles rápidamente. También un paraguas, elemento finalmente seleccionado. Con el paraguas nos protegemos tanto de las tormentas –polémicas espurias sobre la educación- como de las insolaciones –insuficiencias financieras en la enseñanza-. Sean bienvenidas, por tanto, todas las “paraguadas” del mundo.