Resulta curioso. A los 42 años de los últimos fusilamientos del franquismo.

27 Sep 2017
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Por Manuel Blanco Chivite, Pablo Mayoral Rueda, Vladimiro Fernández Tovar, Fernando Sierra Marco, compañeros de Xosé Humberto Baena Alonso en el consejo de guerra de septiembre de 1975.

Es curioso. 42 años después de los últimos fusilamientos del franquismo, llevados a cabo tras varios consejos de guerra ante tribunales militares, los mismos militares del mismo ejército fascista que desencadenó la guerra civil en España y que implantó a la bayoneta la subsiguiente dictadura… Resulta curioso, decimos, que transcurridos esos 42 años y tantas cosas con ellos, los generosos objetivos de aquellos jóvenes que fueron asesinados, sus ideales sociales, permanezcan todavía hoy perfectamente vigentes y tengan, de nuevo, que ser puestos como objetivos actuales para la movilización: la lucha por la democracia que el franquismo reformado del régimen de 78 nos escamoteó y contra el franquismo abierto que la actual banda corrupta PP pretende implantar de nuevo; la lucha contra las élites financieras dueñas de los resortes del estado monárquico; la lucha por la autodeterminación de los pueblos y por el derecho de los mismos a decidir en todas las cuestiones relevantes que incumben a su destino y, en fin, la lucha por la República. Por todo eso combatieron y dieron su vida los asesinados el 27 de septiembre de 1975, por todo eso combatió durante decenios toda la resistencia antifranquista.

Y así, ante el avance abierto del fascismo con la corrupción generalizada, la ley Mordaza y la invasión policial/militar de Cataluña, toca luchar de nuevo hoy.

Xosé Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo, Ramón García Sanz, Juan Paredes y Ángel Otaegui fueron los cinco últimos asesinados por los militares y los cuerpos de represión beneficiarios y servidores de la dictadura.

Unos jóvenes, como muchos miles en aquellos años, trabajadores, generosos y valientes, cuyos ideales por una sociedad más justa y más libre les llevaron a sus respectivos compromisos con la lucha; una lucha tremendamente desigual contra las bestias armadas que los persiguieron hasta su asesinato.

Fueron un ejemplo entonces y lo son hoy, dada la deriva totalitaria que ha tomado el gobierno español en manos de un grupo mafioso de ladrones, en un país tan escasamente democrático en el que ni siquiera existe la más elemental separación de poderes, donde la libertad de expresión y de imprenta quedan al albedrío de fiscales y jueces de corte totalitario al servicio político de los ministerios correspondientes, donde se permite la existencia legal y subvencionada de agrupaciones nazi-fascistas, y donde diputados mafiosos se burlan de los asesinados por la dictadura o insultan a los parados. Tal deriva, coloca hoy a aquellos jóvenes y su lucha ya no solo en la historia, sino en la más dramática actualidad.

Su lucha de ayer es nuestra lucha de hoy; su ejemplo, un ejemplo vivo de generosidad.


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