Consenso y democracia
Desde el PP y sus medios afines se escucha con frecuencia la afirmación de que Zapatero ha enterrado uno de los principales legados de la Transición: la práctica del “consenso”. Esas críticas suelen arreciar en presencia de ciertas iniciativas de peso político y moral como la Ley de la Memoria Histórica o la reforma de la Ley del Aborto. El reciente fallecimiento del ex jefe de la Casa del Rey Sabino Fernández Campo sirvió de pretexto a más de un analista para contraponer el espíritu supuestamente idílico de la Transición con el clima actual de confrontación civil que promueve, según ellos, el presidente del Gobierno.
La Transición fue un proceso singular para un momento excepcional, y, por lo tanto, por mucho que disguste a los nostálgicos, su vigencia ha periclitado. Evidentemente, el escenario ideal para cualquier sociedad es que cada iniciativa goce del apoyo político pleno. Cuando ello no es posible, la democracia otorga el poder decisorio a la mayoría parlamentaria. Esa mayoría la puede ostentar un solo partido o ser conseguida mediante diversas combinaciones aritméticas. Son obviedades, pero nunca sobra recordarlas a quienes parecen temer la consolidación de la democracia y lloran como troyanas por las épocas del “consenso”.
José María Aznar no apeló al consenso para adoptar la mayor parte de sus medidas; el caso más paradigmático fue la guerra ilegal de Irak. En realidad, la derecha invoca el espíritu de la Transición según las circunstancias, cuando se ponen en marcha iniciativas que chocan contra sus intereses o sus principios morales. Durante la actual crisis económica, para evitar derivas por ellos indeseadas, los analistas conservadores no han cesado de exigir a Zapatero un “gran pacto” con el PP. Hasta hace bien poco le ponían como ejemplo el acuerdo de gobierno de democristianos y socialdemócratas en Alemania. Pero resulta que, tras los últimos comicios, Angela Merkel se ha aliado con los liberales, por lo que ya no vale la cantinela sobre la ejemplaridad pactista alemana. En el tema del aborto, los denominados provida se desgañitan exigiendo “consenso”, cuando no aceptan otra realidad que la abolición del aborto.
La democracia se basa en el principio de que la mayoría decida y que la minoría esté protegida. Así de sencillo. La reforma de la ley del aborto no vulnerará los derechos de la minoría, por la simple razón de que no obligará a nadie a interrumpir su embarazo: se tratará, como hoy, de una opción personal.











Comentario por lluvia
2 Noviembre 2009 @ 12:33
El consenso niega la política
Donde hay conflicto social no puede haber consenso. Una sociedad sin conflicto solo es imaginable en la utopía. Ni la sociedad burguesa de Hegel puso fin a la historia, ni la disolución del comunismo de Estado, tampoco. Sin conflicto de clase o de categorías sociales se acabaría el principal motor del progreso. El consenso es un concepto medieval y religioso que resucitó el 9 de Termidor, como antídoto al miedo del Terror, para repartir el poder entre una nueva clase política, llamada entonces de ??los perpetuos?.
Tras la muerte de Franco, como sucedió con la de Robespierre, el miedo a la libertad aglutinó las ambiciones de represores y reprimidos en un consenso, donde nadie ganaba todo ni perdía todo. De ese miedo y de ese reparto nacieron la ley Electoral por el sistema de listas, y la Constitución de la Monarquía por una oligarquía de partidos sindicados en el Estado, como en el Directorio de los perpetuos. Si se aplica a la política la teoría de los juegos, lo que ganan todos los partidos lo pierde el pueblo.
Se ha querido justificar el consenso político, desconocido en el mundo anglosajón, con una razón teórica. El consenso es el moderno hallazgo del bien común, de la voluntad general, de la razón ilustrada o del interés común, que ni un solo pensador en la historia de las ideas pudo concretar. Esos conceptos metafísicos sólo se hacen inteligibles cuando coinciden con el interés, el credo o la razón de la mayoría (utilitarismo). Es decir, no puede haber consenso en la democracia política.
Derrotados en la teoría, los consensualistas se aferran a una razón práctica. En los grandes asuntos de Estado, los partidos no deben ser partidistas. Pero todos los asuntos de Gobierno son asuntos de Estado. Se pone como ejemplo de grandeza la política internacional y el terrorismo. ¿Quiere decir esto que, por ser la visión internacional del Gobierno, todos los partidos debían apoyar el pacto bélico de las Azores? ¿Quiere esto decir que, por ser la del Gobierno, no debe de haber otra concepción, otra estrategia, otra táctica contra el terrorismo que la del partido gobernante?
El consenso no es más que ideología conservadora, favorable a los gobiernos en plaza, para que ni siquiera haya simulacro de oposición parlamentaria. El consenso es el silbido del solitario que ahuyenta el miedo a peligros imaginarios. A la cobardía se une la falta de inteligencia perceptiva de la realidad. Solo la incompetencia pide ser consensuada.
Comentario por Mirmidón
2 Noviembre 2009 @ 15:18
La democracia no es un fin en sí misma, sino un modo de gobierno, es decir, un medio. Como todo medio, se debe subordinar a un bien mayor (del cual se nutre), en este caso, la dignidad humana.
Si hay unos seres humanos que en nombre de esa democracia pueden ser asesinados, el instrumento se convierte en fin, y la dignidad humana queda socabada, sometida a una instancia que subvertida su naturaleza la convierte en una herramienta tiránica.
Dicho lo dicho, el respeto a la vida humana es un bien mayor que no debería estar sujeto al juego de mayorías contingentes.
Comentario por RICARD
2 Noviembre 2009 @ 15:27
Y el paradigma de la ley del aborto?
Ha querido consenso tu partido? y seguir llamando mision de paz a afganistan ha sido por consenso?
Los parados paridos por la gestion de zapatero lo han sido por consenso? Si a vosotros no os vale el espiritu de la transicion a muchos si, y tenemos tanto derecho como vosotros a los que no. Por otro lado tu que sabes del espiritu de la transicion si no debias estar aqui. No ha habido nada que causara mas muerte que el efecto llamada de zapatero, cuantas pateras llenas de gente atraida por eso se ha quedado en el fondo del ocenao, tambien propuso el consenso de eso?. En fin por sus palabras lo conocereis y tu tienes un amplio archivo de tus opiniones que te define.
Comentario por antonio rebollo al-andalusí
2 Noviembre 2009 @ 15:37
La última vez que se desprendió de la camisa con el cangrejo del Movimiento en el bolsillo superior,uno de los artifices del consenso,sufrió una metamorfosis de formas(que no de fondos)!!carajo!!se dijo:Si le damos a los rogelios un espacio en los bares y como en el resto de Europa soportamos un partido de los nuestros,pero más amable,los socialdemócratas’’socialistas y -ahí es nada-de izquierda”,privatizamos tó lo güeno?a qué esperamos?VIVA LA DEMOCRACIA.VIVA EL CONSENSO
Comentario por Luís
2 Noviembre 2009 @ 17:37
¿Dónde estaba Vd. durante la transición Española?
¿Todo ha pasado?
¿El cominismo no?
La dialéctica marxista tampoco?
Porqué pasa todo menos su ideología?
Comentario por Luisa Portillo
2 Noviembre 2009 @ 18:32
No me resisto a decirte: !Qué buen juicio tienes Marco! No sólo en tus comentarios de arriba sino en los otros que en un par de ocasiones te he visto hacer a contracorriente, por ej., en la tertulia triplete de Veo 7. Ahí es donde vi a Anson lamentarse de esa ruptura del espíritu de la transición a la que aludes. Adelante, que teneis faena para contrarrestar pues en consumo de minutos de tertulias os ganan por goleada. L.P.
Comentario por Democracia y consenso
2 Noviembre 2009 @ 19:35
Democracia es el gobierno de la mayoría y una democracia civilizada lo es cuando todas las minorías, incluso las muy minoritarias, ven respetados sus derechos. De eso a pretender que el consenso sea el paradigma de la democracia, yo no lo veo nada claro. Una cosa es intentar legislar con un apoyo lo más mayoritario posible, cuyo culmen sería el consenso, y otra es pretender que donde no hay consenso se está devaluando la democracia. Máxime cuando, como ocurre a veces, la minoría, por muy mayoritaria que sea, no está dispuesta a ceder un ápice porque ve réditos futuros en tal postura.
En lo que no estoy de acuerdo es en que la derecha apele al consenso cuando se ponen en marcha iniciativas que chocan con sus principios morales. ¿Cuando ha ocurrido eso?. Mi convicción es que el PP y sus medios defienden intereses de gente muy concreta. Los principios morales se cambian según la circunstancias. En pocas palabras, en este tema el PP es marxista, pero del Marx, Groucho.
Comentario por Argonauta
2 Noviembre 2009 @ 19:47
”…para contraponer el espíritu supuestamente idílico de la Transición con el clima actual de confrontación civil que promueve, según ellos, el presidente del Gobierno”. No, según ”ellos” no, según EL dijo al mismisimo Gabilondo.
”La Transición fue un proceso singular para un momento excepcional, y, por lo tanto, por mucho que disguste a los nostálgicos, su vigencia ha periclitado”. Sin comentarios. Aquí está el ideario de este periódico: destruir la democracia.
El remate: ”La democracia se basa en el principio de que la mayoría decida y que la minoría esté protegida. Así de sencillo. La reforma de la ley del aborto no vulnerará los derechos de la minoría, por la simple razón de que no obligará a nadie a interrumpir su embarazo: se tratará, como hoy, de una opción personal”. La opción personal, el ”derecho”, de eliminar a un ser humano cuando a uno le plazca. La confirmación tangible de los dos principios enunciados anteriormente.
Comentario por Hades
2 Noviembre 2009 @ 20:34
Vd. Sr. Marcos intenta decir en los debates a los acude de la brunete mediatica lo que expone en este articulo. Pero siga exponiendolo si es lo que piensa aunque le corte el presentador ya que es de verguenza como ayer mismo el Sr. Ansón relacionado con este tema alababa a Felipe Gonzalez por no romper los consensos y denigraba a ZP. Hay muchos conversos falsos a felipe gonzalez de la caverna mediatica, pero no nos engañan ellos que crearon la conspiración para cargarselo precisamente, bajo sus abrigos de cordero se les ve el pelo de la dehesa y es el de lobos.
Comentario por José Javier
2 Noviembre 2009 @ 23:38
Sr.Marcos desde luego no me extraña que no le guste la transición y el consenso.Lo suyo es la confrontación y la lucha de clases.Otro que no se ha enterado que cayo la URSS.Por que no se va a Cuba a disfrutar del Paraiso Izquierdista?.
Comentario por Famélica legión
3 Noviembre 2009 @ 0:20
Esa afirmación de que ”la democracia se basa en el principio de que la mayoría decida y que la minoría esté protegida” me plantea muchas dudad, sobre todo cuando la minoría tiene mas de 10 millones de votos y representa a algo menos de la mitad de todos los ciudadanos. Sobre todo cuando la mayoría es capaz de firmar un pacto (pacto del Tinell) para excluir a esa minoría mayoritaria de cualquier institución pública.
Esa actitud si que es antidemocrática.
Comentario por Alvaro
3 Noviembre 2009 @ 10:16
Una cosa es el consenso sobre las políticas concretas y otra sobre el modelo de estado. Desde este periódico y desde otros medios de la izquierda en general se viene deslegitimando insistentemente la transición desde hace tiempo porque lo que se busca es un cambio en el modelo de estado que esté más próximo a las tesis izquierdistas. Se basan en la percepción de que cuentan a su favor con una mayoría electoral suficiente gracias a la alianza con el nacionalismo y a lo que llaman ”los vientos de la historia”.
El gran problema es que el nuevo modelo que propugnan es bastante sectario y se basa en recuperar lo peor de nuestra historia, la división en buenos y malos y el sometimiento de estos últimos al dictado de los primeros. Basta con echar un vistazo a los blogs de Público para advertir como se pide directamente la ilegalización de las fuerzas políticas que se salgan del marco de la izquierda, así como procesos judiciales contra sus rivales políticos basados en motivos ideológicos. Por no hablar de la violencia verbal que destilan sus argumentaciones contra todos los que no comulgan con sus ideas.
Este es el nuevo modelo de futuro que aqui defienden los autodenominados progresistas. De su futuro querrán decir, sin advertir que la nueva tiranía que quieren imponer acabaría volviéndose contra ellos. El único espejo en el que parecen mirarse es la II República, o mejor dicho, en las luchas que en ella se dieron, no en sus ideales.
Comentario por Darius
3 Noviembre 2009 @ 10:57
Me parece que cuestionarse el modelo de estado vigente es tan legítimo como cuestionar las políticas concretas. Que exista una visión crítica sobre lo que fue la transición y sus resultados no supone a priori que se defienda un nuevo modelo ‘’sectario” o de cualquier otra índole: también se puede propugnar una reforma y no una ruptura.
En mi opinión la transición no fue más que una ”transacción” que se hizo desde arriba, entre sectores ”reformistas” del franquismo y los dirigentes de las principales fuerzas opositoras al régimen, y de espaldas a la mayoría de la población. Este ”conseso” supuso una renuncia a los principios de la lucha antifranquista (ruptura democrática, justicia social, dereho de autodeterminación) ya que, como todos los consensos entre las élites, se basan en el principio de que ”algo debe cambiar para que todo siga igual”.
Comentario por uno que pasaba por aqui
3 Noviembre 2009 @ 11:31
Nadie clama mas por el consenso en materia de politica economica que el gobierno que permanentemente acusa a la oposición de no ”arrimar el hombro”, es decir de no apoyar la politica economica del gobierno.
Comentario por Argonauta
3 Noviembre 2009 @ 16:53
Insisto, porque esto es para enmarcar: ”La reforma de la ley del aborto no vulnerará los derechos de la minoría, por la simple razón de que no obligará a nadie a interrumpir su embarazo”
Claro que no, buen hombre, y nadie ”obligará” al no nacido a vivir, que menudo suplicio se le va a evitar; qué mayor ”protección” se puede dar a esa ”minoria”.
De verdad, es que no tengo palabras para calificar esto.
Comentario por popota
3 Noviembre 2009 @ 20:41
No sé si habrá mucho consenso al respecto, pero creo que sería de lo más democrático que tanto el Jefe de Opinión como el Director del periódico dieran explicaciones de la defenestración de Rafael Reig.
Comentario por LectorSeLectivo
4 Noviembre 2009 @ 11:50
En España la clase política lleva más de treinta años de consenso para marear la perdiz y que nada cambie. Esto puede ser un ejemplo de los frutos del consenso en democracia.