Público
OPINIÓN

Vía Límite

Músicas, artes, pasatiempos y otros aspectos de vida contemporáneos

Despedida y …

06 Feb 2008
10:58 
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Ha dejado pasar un poco de tiempo para la despedida. Uno ha aprendido a esperar a que se le calmen las ideas. Y es que dejar Público, el único diario existente con vocación progresista y a una redacción joven de edad, energía, capacidad e imaginación, no es ningún plato de gusto.

Dejo el diario en buenos términos, vaya por delante. Lo que ha sucedido es bastante simple: una inadecuación entre la sección de Culturas que yo estaba haciendo y la que se considera necesaria para la coherencia del diario. Tras varios intentos de reencauzar la sección, se comprobó que en el fondo se trataba de visiones casi irreconciliables. De manera que mejor ha sido dejarlo estar. Hombre, no tendría uno entrañas si no se sintiera algo decepcionado, pero ese es mi problema. No haber puesto tanta ilusión en el invento.

Por lo demás, ha sido una época impresionante. Como uno es viejuno, ha asistido a varias fundaciones, algo siempre emotivo. Pero no tanto como participar desde el primer momento en la formación de un proyecto y de un grupo humano como no he conocido en la prensa. No tengo más que palabras de agradecimiento hacia mis sufridos compañeros jefes de área, que todo los días me escuchaban proferir nombres ignotos de gentes o hechos de la cultura en unas reuniones donde ellos proponían noticias perfectamente inteligibles. Han tenido un gran respeto hacia lo que se intentaba hacer y eso es algo de verdad impagable. He de añadir que son muy, muy buenos. De lo mejor.

El resto de la redacción está plagada de gente brillante y divertida. Con una media de 28 años o así, puedes encontrarlos desde en Producción, un grupo de gentes maravillosamente raras, hasta la Mesa, ese lugar donde compañeros abnegados corrigen nuestras vergüenzas ortográficas o conceptuales. Que sean capaces de mantener el buen humor tras recordar por vigésima vez que falta un pie de foto, es algo que no deja de admirarme. Y que decir de Opinión la diócesis de un grande, un Rafa Reig que me precedió en la salida de una jefatura pero sigue aportando todos los días algunos de los textos más ácidos y divertidos de Público.

Pero vamos, da igual que mires hacia Internacional, nuestros hermanos de espacio y cena de ganso navideño, que a Ciencias, nuestros hermanos de friso. O a Política o la revitalizada Actualidad. Incluso en la normalmente adusta Economía=Dinero se sonríe ampliamente. Sin dejar de ser profesionales entregados a la causa. Como casi todos, la verdad,

Mi debilidad en cualquier redacción es Deportes. Muchas veces pienso que debiera haber escrito menos de música extraña y de arte conceptual y haberme lanzado a la crónica deportiva. Al menos me he quedado tan a gusto charlando con estas hordas de periodistas cachondos y acerados que amenizaban los las tardes de los domingos en la redacción con el griterío de una cabina de retransmisión. Enormes.

Con Diseño es otro punto. Más allá de lo humano, que también, esta sección ha permitido hacer algunas de las más bellas páginas de la prensa española. Hemos tenido aperturas de una belleza y una intención al mejor nivel imaginable (dentro de las normas del diseño base). Ha habido (muchos) días donde el mismo diseño ahorraba casi el texto. Ha sido muy excitante ir mucho más allá de la simple puesta en página.

Esto ha sido un blog y corresponde a Internet, otro grupo estupendo con el cual he tenido menos contacto del que desearía. Creo firmemente que esa es la vía de comunicación visual de futuro e imagino que irá desarrollándose hasta cobrar incluso más importancia que el papel. O al menos así lo espero en bien de lo ecológico. Este equipo es capaz de hacerlo, no me cabe duda, pero si nosotros estábamos cortos de manos, ellos es que no las tienen. Con todo y con ello, parece mentira lo que son capaces de sacar todos los días.

Queda Fotografía, mis queridos vecinos. Otros grupo humano estupendo, aunque cada uno de su padre y su madre. Un grupo que sabe encontrar fotos donde no las hay, que ha logrado una red de colaboradores que en bastantes casos son verdaderos talentos… Un grupo que es el alma del periódico tanto o más que quienes escribimos. Ya digo, estábamos tan cerca que chocábamos sillas. Un placer.

Y last but no least, la sección de Culturas. Aquí es donde uno se emociona aún más. Al fin y al cabo a casi todos les doblo la edad, me tocó elegirlos y hemos trabajado juntos hasta la extenuación durante casi cinco meses. Esas cosas unen mucho. Aquí voy a mentar a cada uno por su nombre (y apellidos, que tenemos tres Jesuses). Magda Bandera fue una socia fundadora y su ayuda para poner en marcha la sección, corrigiendo con sentido y creando criterios, aportando ideas e intentando organizar el caos fue invaluable. Que ahora siga haciendo lo mismo y más en Actualidad es algo que enorgullece.

El primer Jesús, Rocamora, ha sido otro apoyo fundamental. Esta vez en modo manantial de energía y visión. Un tipo tan brillante como esos ojos claros, siempre dispuestos a abrirse en asombro. Y encima controla hasta lo más impensable. A su lado tiene al segundo Jesús, Centeno, responsable de la página de Historia que ha resultado ser una de las estrellas de todo el diario. Una página que venía de fábrica y que el, junto a los colaboradores (saludos aquí a todos, gracias por vuestra aportación) ha sabido ir llenado de manera entre amena y psicodélica. A la siniestra de Rocamora se sienta Javier Salas, encargado de las páginas más ingratas en cualquier medio: Comunicación. Como prácticamente todas las empresas periodísticas tienen también radios y/o televisiones, la vida de los Javieres de este mundo no es sencilla. Que Salas haya aguantado el tirón con entereza, no haya sucumbido a un ataque nervioso y aún haya sido capaz de escribir piezas para recordar, nos admira a todos. Es muy grande.

Enfrente se sienta Paula Corroto, que ha venido llevando Letras y Escenas. Todo un descubrimiento que llegó un poco por saber alemán y sobre todo porque se la veía entusiasta y hiper-dinámica. Luego resultó que tenía bastante idea de bastantes cosas y que además es una máquina. Eso vale para todos, pero en esto Paula se lleva la palma seguida de cerca por otros. Junto a Paula esta Isabel Repiso, alias “Kiki de Montparnasse” que ha venido haciendo Modos y lo que se le pusiera por delante. Otra característica común, que Isabel tiene desarrollada de manera especial es la capacidad para buscarse la vida. Y esto, en periodismo, es fundamental. Además escribe bien (de nuevo como todos), aunque llegará a hacerlo aún mejor.

El tercer Jesús, Jesús Miguel Marcos (a quien no se puede llamar por su diminutivo compuesto) ha sido el encargado de música. No lo tenía fácil porque el jefe, es decir yo, sabía algo del tema, de manera que sus imaginativas ofertas debían pasar el filtro de mis muecas. Por suerte y junto con Rocamora el criterio era común y bastante simple: hablar de lo emergente e interesante y de lo excelente y eterno. Es un ancho campo, pero nos encontrábamos. Y suele entregar páginas impecables, que no es poca cosa en una redacción.

Sara Brito llegó para Cine en sustitución del gran Eduardo Bravo. Una herencia complicada. Y más recién aterrizada de México tras años de ausencia. Pero Sara llegó y parecía que hubiera nacido en esa mesa y frente a esa pantalla. Uno estaba dispuesto a indicarle con más detalle por donde iba la cosa, pero en realidad entendió la página de manera tan intuitiva que no hizo falta. Da gusto verla cuando está concentrada y no es raro que lo borde un día si y otro también.

Y en esta ronda de mesas el último miembro es Guillaume Fourmont, que entró para hacer las páginas de Hoy y ha acabado revelándose como un gran viajero, hombre de artes, de letras… Su potencial parece bastante inagotable.

Dejo para el final a Peio Hernández Riaño, el jefe de sección. Un crack sin el que apenas hubiera podido sacar todo esto adelante y mucho menos de manera tan gratificante. Como que lo tiene todo: escribe muy bien, maqueta, fotografía, dispone de un buen radar, sabe responsabilizar a la gente… Y además, alguno de sus fuertes, Escenas o Letras, son complementarios de los míos. Un equipo curioso y capaz de cubrir un territorio inmenso con las miradas de dos generaciones y una sola intención. Ha sido un gusto enorme trabajar con el y siempre le estaré agradecido.

En fin que tratar con esta nueva generación de periodistas reunida en un equipo con excelente dinámica interna = buen rollo, ha sido uno de los grandes momentos de mi vida profesional.

Tras todo lo anterior es fácil comprender que me vaya con pena. Bastante. Por otra parte me consuelo pensando que si no me hubiera metido en este jaleo, no habría podido vivir ese grado de intensidad ni conocer a estas personas. Así que mejor atesorar la experiencia en lugar de honor.

Estoy seguro de que Público seguirá y triunfará. Con el equipo que he descrito y una línea que se dirige a un campo abandonado, el éxito está casi asegurado. Nacho Escolar, a quien no olvido, ha puesto en marcha una aventura en la prensa como se han dado pocas en nuestro país. Lo que ha logrado, la gente que ha elegido, las noches en vela que ha debido pasar, es algo de enorme mérito. Una cosa es que no nos hayamos encontrado en una cuestión concreta y otra que no le respete en alto grado, le aprecie y le desee lo mejor. Entre otras razones porque lo mejor para el será lo mejor para Público.

Esto es todo y ya es bastante. Quienes tengan ganas de seguir mis lucubraciones pueden hacerlo en http://enlafrontera.blogspot.com/ , un antiguo blog independiente que tenía y que ahora procuraré revivir. Muchas gracias por haberme leído. Sin lectores no somos nada.

PS. Metido en la redacción, se me había pasado hablar de las partes técnicas de Público. Por un lado todo lo administrativo, un sector por lo general regido por su propias leyes de 9- 6 pero que aquí han echado más noches que nadie, facilitando cuanto podían el trabajo de la redacción. Además, organizan fiestas. Y Sistemas, ergo ordenadores y demás cacharros… Se lo dije personalmente y lo repito aquí: jamás había visto poner en marcha un sistema relativamente complejo con tanta limpieza. No saben ellos el descanso que es poder confiar en la estabilidad de los aparatos.

Arriba, abajo, de lado, tirado

25 Ene 2008
13:00 
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Últimamente me ha dado por lo que podríamos llamar las relaciones entre los diferentes estratos de la cultura. Los lectores, me temo, ya lo han notado en sus retinas. Pero es que los cambios sobrevenidos con las nuevas tecnologías y desarrollos sociales están echando por la borda pensamientos dominantes en los últimos cien años. Algo que no sucede todos los días, que hace de la nuestra una época especialmente excitante y sobre lo que merece la pena insistir. Creo.
Cuando T.W. Adorno formulaba sus teorías en Fráncfort, tras las II Guerra Mundial, presentaba lo cultural en una dicotomía muy limpia: una cultura masiva, alienada y manipulada, y una cultura crítica, pero asequible únicamente a unas élites progresistas y concienciadas. Este tipo de ideario partía de una desconfianza radical hacia la ciudadanía, algo muy comprensible en quien había vivido la barbarie nazi y el apoyo irracional que cosechaba entre la mayoría del pueblo alemán. Valioso, pero anclado en aquella época. Analizado desde su propia perspectiva, este pensamiento, todavía dominante, aparece como bastante reaccionario y, en realidad, hunde sus raíces en concepciones románticas/burguesas de la cultura y la sociedad. Era la torre de marfil teñida de rojo.
Lo que ha sucedido en los últimos años, tras la difusión acelerada de la radio, la TV, la música en conserva o Internet, es un fenómeno de doble rostro. De un lado, la extensión de la cultura/entretenimiento a escala urbe et orbi según criterios puramente comerciales. De otro, la huida de buena parte de lo experimental e innovador hacia el ámbito de la nueva industria cultural, tempranamente descrita por… T.W. Adorno.
Esta evolución obliga a replantearse cuestiones. Una es que lo generado en ese territorio sometido a las leyes de mercado ya no puede ser apreciado/condenado de forma unívoca. El mercado ha llegado a una fragmentación caleidoscópica. Incluso, aunque unas cuantas empresas oligopólicas controlen la mayor parte del pastel, vemos como las independientes encuentran mayores espacios de acción. No todo lo que triunfa es retrógrado y no todo lo que permanece en el territorio protegido de las artes significa un avance especial.
La situación es que un Ryuichi Sakamoto lo mismo puede tocar en una sala de conciertos que en un festival experimental, que en uno veraniego. Haciendo la misma música. U otra diferente. No es para nada el único y esta trasversalidad de los fenómenos culturales (Warhol) es algo que, acentuado por lo horizontal de Internet y la popularización de las herramientas creativas, da en un mundo cultural diferente y heterogéneo, algo confuso y lleno de contradicciones, peligroso por inexplorado, pero en esencia fascinante. Lo bueno/malo es que en este mundo ya no valen recetas. Hay que decidir caso por caso, buscar desvíos… O seguir la gran migración de los lemmings.

¡Ahora a por la música!

18 Ene 2008
13:36 
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Bien, el COI ha retirado la letra del himno, ese tachunda que, al menos y al no poder cantarse, sonrojaba solo la mitad. En realidad no había hablado de esa letra y esa música simplemente porque era complicado considerarlos productos culturales. Sin embargo, ambos no son sino la expresión más zambomba de algo profundamente cultural: los sentimientos nacionalistas o patrióticos.

No pretendo entrar aquí en una disquisición sobre la ideología nacionalista como un invento burgués y en origen progresista frente a los despotismos reales y nobiliarios más o menos ilustrados.

Antes de ponerse serios y llegar a las manos, creo preferible recordar una estupenda exposición que se mostró en Berlín allá por el año 1998. Mitos de las Naciones, se llamaba y ese nombre ya denotaba la salvaje aunque educada ironía que respiraba la muestra.

Los comisarios hacían un repaso por las señas de identidad ¿históricas? que se enseñan todavía hoy en los colegios europeos. El resultado era desternillante y esos mitos quedaban por los suelos. O quizás el asunto no era tan divertido y los mitos, no solo no habían caído, sino que se empeñaban en perdurar.

Venía primero Bélgica, uno de los países más jóvenes del continente (1830) que, en su afán por demostrar que ellos siempre fueron belgas e importantes, retrotraen sus signos de identidad nada menos que a Godofredo de Bouillon, uno de los cruzados conquistadores de Jerusalén y luego primer rey cristiano de la ciudad (1099). Luego venía Dinamarca, cuyas creencias nacionales incluyen la milagrosa caída del cielo de la bandera danesa durante una batalla con los estonios en 1219.

Los franceses, aparte de adorar su Revolución, cosa algo más lógica, ven como un antecedente la derrota de Vercingetorix a manos de Julio Cesar. Como casi todos estos mitos, este solo apareció en el siglo XIX, dicho sea de paso.

Aunque para anciana la nación griega, que se remontaría que a las guerras contra los persas en el siglo VI a.C.

Cuando los batavios se rebelaron contra los romanos en el 69/70, imaginaban ya el comercio de tulipanes y los quesos de bola. O al menos eso se deduce de las descripciones holandesas de aquel hecho. Claro los noruegos que consideran totalmente histórica y nacional la figura del vikingo Eric el Rojo, descubridor de América hacia el año 1000, décadas arriba o abajo.

Muy divertida es la historia según la cual el príncipe Arpad condujo a los magyares hasta el actual territorio de Hungría, donde, según numerosos cuadros (de nuevo del siglo XIX) fueron recibidos con los brazos abiertos por la población de esas tierras que, se decía, no esperaban otra cosa que ser invadidos por guerreros extranjeros.

Renuncio a entrar en los mitos españoles, como Los últimos días de Numancia, La batalla de Covadonga, la conquista de Granada o el 2 de Mayo en Madrid (del que este año tendremos sobrado recuerdo). A lo que voy es que la mayor parte de esos mitos sobre los que se fundan patrias y justifican guerras no son más que eso, construcciones-patrañas culturales de un proyecto histórico agotado. Y que hoy tiene muy poco de progresista, sino más bien todo lo contrario. Solo por lo anterior, una letra ausente es la dirección correcta. Luego puede desaparecer el himno.

PS. No hace falta explicar que en la primera frase quiero decir que no hablé de esto en el papel. Aquí sí que me permití un berrido.

¿Himno? ¿Qué himno?

13 Ene 2008
00:05 
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Tengo que decirlo: el himno es una basura y la letra aún más. Basura al cuadrad, pues.

Voto por el Borriquito de Peret cantado por Amaral y arreglos de Luis Cobos.

Suicídate, despacio pero sin pausa

11 Ene 2008
10:39 
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Que las casas de discos multinacionales están dejadas de la mano de dios lo sabe todo el mundo. De ahí la huida de artistas tan poco alternativos como Paul McCartney o Madonna a lugares como cadenas de cafeterías o promotoras de conciertos. Y es que las grandes no paran.
Los nuevos dueños de EMI, la financiera Terra Firma, han avisado que se producirán serios recortes presupuestarios. Han hablado de acabar con contratos absurdamente millonarios de gente como el mismo McCartney, pero también piensan cebarse de manera principalísima en el departamento de marketing, promoción y publicidad. Y esto sí que resulta una sorpresa.
Tradicionalmente, la función de un sello discográfico se dividía en cuatro apartados: descubrimiento y desarrollo de nuevos artistas; producción de los discos; fabricación de los mismos y marketing, promoción y publicidad.
Hoy en día las cosas han variado de forma radical: los artistas se descubren a sí mismos y se lanzan mediante herramientas en la Red como Myspace; la producción se la hace cada uno a su buen saber y entender gracias a las herramientas digitales que pueden instalarse en cualquier dormitorio, sótano o garaje y la fabricación de discos va teniendo cada vez menos importancia gracias a las descargas en la Red.
En realidad y aparte de la gestión de derechos, la única función donde los sellos tradicionales aún tienen algún peso es precisamente en marketing. Ahí es donde todavía pueden hacer valer su músculo en emisoras de TV y radio, en medios impresos o, incluso, en la misma Internet. Ahorrar de manera drástica en ese apartado equivale a pegarse un tiro en el pie, que dirían los anglosajones.
Esta de EMI no es una historia solitaria o excepcional. La evolución de las grandes empresas discográficas ha conducido a una concentración que solo puede calificarse como oligopolio global.
En la actualidad ya sólo quedan cuatro de esas compañías que, dicen, controlan el 80% del mercado. Y todas ellas pertenecen a grupos que, en general, tienen poco o nada que ver con la música. Sony/BMG pertenece a una empresa electrónica y a la mayor editorial del mundo. Universal fue adquirido por Seagram y luego Vivendi, sendas compañías de bebidas. Queda Warner Bros que hoy pertenece a unos inversores dirigidos por Edgar Bronfman, miembro de una familia de potentados judíos de EEUU.
Es decir, en las compañías discográficas, los centros de decisión poco tienen que ver con la música y, por lo que se ve, ni siquiera la entienden. La única excepción sería Bronfman, a quien sí parece que le gusta la cosa e incluso ha escrito alguna canción para Celine Dion. Aunque, según parece, sus múltiples actividades tampoco le dejan demasiado tiempo para explotar esta vena creativa. Los resultados están a la vista.

Conciertos, piratas y trabajadores

04 Ene 2008
10:19 
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Acabo de contemplar una entrada por valor de 81 eurazos. Una del último concierto de Bruce Springsteen en Madrid. Lógicamente, la cifra da que pensar. ¿Cuánto tiempo debe ahorrar un joven para acudir a un concierto de este tipo? ¿Merece la pena pagar más de 70 € por contemplar a unos músicos desde las distancias siderales del último anfiteatro de un estadio? No quiero afirmar que hablamos del gran timo del R&R, pero sí que esta no parece una situación ni siquiera sana.
Lo que me parece cuestionable es la presunta necesidad de esas cifras. Hasta entrados los años ochenta, los grandes grupos montaban giras elefantiásicas que a veces no resultaban rentables, pero este déficit se compensaba con el efecto promocional que tenían sobre las ventas de su último disco. Sin disco no había gira y un nuevo disco implicaba sacarlo a pasear por el mundo.
Esto ha cambiado y sabemos por qué. El intercambio de archivos ha hecho disminuir las ventas de discos, de manera que las giras deben ser rentables en sí mismas. ¿Cómo de rentables? Aquí entramos en el quid del tema. Esa rentabilidad ¿debe ser suficiente como para que el artista en cuestión pueda tirarse unos cuantos meses o incluso años viviendo de las rentas? Aparentemente, de eso se trata. La inmensa mayoría de los artistas que cobran estas cifras son gentes de las que no tenemos noticia durante eones y de repente aparecen como caídos del cielo, nos abruman con su mitología y su música y vuelven a desaparecer hasta nueva orden. No sé, parece una actitud algo pirata, donde las armas de asalto son el estupor admirativo que provocan y la presión mediático-social que generan.
Pero hay alternativas. Conozco bien a Carsten Nicolai (Alva Noto), artista plástico presente en Bienales y ferias internacionales, músico colaborador en pie de igualdad con Ryuichi Sakamoto y co-editor de uno de los mejores sellos mundiales de electrónica: raster/noton. Quiero decir, no es un don nadie ni un artista maldito. Vive bastante bien, tiene un estudio estupendo en Berlín y viaja por todo el mundo. Pero es perfectamente posible contratarle para una actuación por menos de 5.000 € (si el proyecto es interesante, por mucho menos).
Lo que sucede es que Carsten, como muchos músicos y grupos contemporáneos, se entienden a sí mismos, ya no como artistas románticos, sino como trabajadores y agitadores culturales. Como profesionales que curran todo el año y todos los años. Si un Springsteen o unos Radiohead trabajaran de esta manera, no tendría justificación hacinar al público en un estadio ni que cobraran esas cantidades delirantes. De hecho, ganarían el mismo dinero aunque ¡ay! con mayor esfuerzo. Pero no lo hacen y prefieren dedicarse a sus cosas durante largos espacios de tiempo y luego hacer caja durante los días o meses que duran sus giras. Es una actitud, seguramente defendible. Pero si he de apostar, prefiero la de Nicolai.

Cosas del 2007

28 Dic 2007
15:35 
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¿Repaso del año?  Aparte de Público, de suma importancia para quienes hacemos estas Culturas (y esperamos que de alguna para quienes lo leen), puede que las dos noticias más trascendentes en el solar patrio vengan de la misma fuente, el gobierno de la nación. Una es buena y la otra nefanda. Una casi desconocida por la gente y la otra reprobada por la inmensa mayoría del personal. Por un lado la elección del nuevo director del Reina Sofía, primera realizada en España con criterios no digitales, y por otro la imposición del canon, de suyo muy digital.

 

¿Cómo es posible que el mismo ministerio pueda dar muestras de un espíritu democrático y contemporáneo delegando en expertos un nombramiento como el Manuel Borja Villel y garantizando su libertad de acción,  para luego hacer oídos sordos al 90% del pueblo que no desea una tasa publica gestionada de manera privada por la SGAE? ¿Misterios de la política? No. Por un lado, en el ministerio corren vientos racionales e informados, por otro, en el gobierno se creen más en deuda y tienen más temor a unos cuantos creadores montados que respeto al público miserere que le votó un 14 de Marzo. Ya se verá si esos dos millones de abstencionistas vocacionales vuelven a acercarse por las urnas. Cosas como esta influyen.

 

En otro orden de cosas el año ha sido curioso. En casi todas las áreas, mucho de lo hasta hace nada puro underground, se ha situado en un nuevo plano que, sin llegar a lo elefantiásico-grotesco, se dirige a unas minorías muy pobladas. En España tenemos a Max hecho un Premio Nacional, a Angélica Lidell en el Centro Dramático Nacional, a Bigalondo saltando de festival en festival, a Humbert Humbert ganando adeptos, a Joaquín Reyes & Co. vacilando en un canal de número… Fuera de aquí sucede un poco lo mismo.

 

Esto es significativo. Quizás se haya consolidado un nuevo segmento en los distintos niveles donde se desarrolla la cultura/entretenimiento. Tenemos la actualmente disparada espectacularización del evento “masivo”, capaz de homogenizar entidades tan heterogéneas como Bruce Springsteen, Bisbal o Paul Potts. La reacción del público es casi la misma en todos los casos, condicionada por algún tipo de estupor. Se sigue discutiendo sobre si esto es sano u otra forma de alienación. En cualquier caso, esta muchedumbre es la mayoría conducida a la repetición del mínimo común denominador. Pero ya no está sola.

 

Otros, millones, acuden cada año a conciertos o abarrotan festivales de grupos que por si mismos igual no llenan un polideportivo pero que unidos logran atraer multitudes muy considerables. Por cada concierto de The Police hay un FIB o un Primavera y los conciertos en salas se cuentan por miles.

 

La irrupción de nuevas tecnologías (P2P, información instantánea, creación de comunidades diseminadas, baratura de las herramientas de creación…) ha generado un nuevo circuito, más o menos independiente pero con otros planteamientos y estrategias. Hace años era un sub-mundo insignificante pero hoy  ha demostrado potencia suficiente como para sobrevivir en sus propios términos económicos y creativos. A veces la Academia los reconoce y los grandes toman nota. Pero no es necesario. Se juega en otro lugar. Fácil de encontrar.

Feliz 2008.

El canon no es de izquierdas

21 Dic 2007
10:43 
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No nos libramos del canon. Unas fuerzas políticas apocadas y más dispuestas a escuchar los intereses corporativos de unas multinacionales y unos cuantos artistas famosos que a la razón y al pueblo llano, han reinstaurado lo que no deja de ser un atentado contra las más básicas reglas de la convivencia.
Impresiona que solo el PP haya secundado a Iniciativa per Catalunya para la eliminación del susodicho canon. Impresiona porque oponerse al mismo es una postura de izquierdas y no al contrario. Que haya de recordarse esto es patético, pero visto lo visto, debe hacerse.
El canon establece una tasa sobre productos inespecíficos y presupone, sin pruebas, que todas las personas harán un uso determinado de ellos. Mientras una tasa sobre las cassettes era más o menos aceptable, porque las cassettes solo servían para almacenar sonido, gravar móviles, CD’s, DVD’s, discos duros y demás, es absolutamente injusto. ¿Por qué hemos de pagar a las corporaciones por un teléfono móvil que solo usamos para llamar? ¿Es esto de izquierdas?
El canon se gestiona de forma oscura y no se reparte como nos hacen creer. De hecho, no sabemos como se reparte, aunque la historia nos dice que en su conjunto los creadores cobran un porcentaje que no excede el 10 % o el 15%  del total recaudado (el resto va a los gastos propios, a las multinacionales del disco, del cine o de la edición. Eso sí, algunos autores, sedicentes progresistas, se forran. A veces utilizando trucos verdaderamente rastreros. ¿Es esto de izquierdas?
Es más, lo que ya ha cobrado la SGAE por el canon sobre CD’s y DVD’s en estos años, es mucho más de lo que hubiera ingresado si no existiera ningún tipo de piratería y en España se consumiera como en Alemania. Pero quieren más. ¿Es esto de izquierdas?
Por cierto, ¿cómo es posible que al mismo tiempo que se impone un canon sobre la copia privada, se inventen todo tipo de (ilegales) sistemas de protección para que esa copia no pueda realizarse? ¿Es esto de izquierdas?
Y aún tenemos que aguantar que en una carta abierta patrocinada por Víctor Manuel se explicara como esos derechos que disfruta el autor durante toda su vida y se vuelcan sobre su descendencia y las sociedades gestoras ¡hasta 70 años! después, constituyen el “salario” de los trabajadores de la creación. ¿Salario? Eso es lo que tenemos quienes vamos a currar todos los días. No señores, los derechos de autor no son un “salario”, sino una “renta”. Para unos estupenda y para la mayoría inexistente. ¿Es esto de izquierdas?
Resulta lamentable que aquí vaya a pasar como con la mili: que fuera la derecha quien la aboliera. El PSOE o IU han preferido doblegarse ante sectores que les apoyaron en las elecciones antes de atender a quienes entonces les votaron. Corporativismo frente a sentir popular. ¿Es esto de izquierdas? La verdad, no parece.

Premios culturales y puro desmadre

14 Dic 2007
17:18 
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Ni el santo más candoroso puede ignorar un crudo hecho: el desmadre que rodea muchos
de los premios culturales que se entregan en nuestro país. No hablo solo de los grandes y oficiales, que son una historia siempre atormentada (¿Cómo pudo el difunto Juan Soriano recibir un Premio Velázquez?), sino de los cien mil que crecen como setas otoñales a lo ancho y largo de nuestra geografía. Eva Orúe, compañera de columna, ya se ha reído bastante con los literarios, esos premios que todas las redacciones conocemos a mediodía
aunque se entreguen, con aires de suspense, durante una cena.
Hace solo un par de meses comí con dos miembros de un jurado que había de fallar un premio de ayuntamiento bastante conocido en este ámbito de las letras. Según contaban, les habían cotilleado que el ganador designado era X. Ellos, extrañados y mosqueados, llamaron a un tercer jurado y quedaron en que de ninguna manera votarían a X. Teniendo en cuenta que el susodicho jurado estaba compuesto por cinco personas, la cuestión parecía zanjada. No obstante, mire usted, salió X. ¿Qué les sucedió a mis compañeros de mesa? ¿Tortura china? ¿Ofertas irrechazables?
Estos curiosos fenómenos son extensibles a todas las áreas de la cultura y los premios
Max de teatro, los más importantes de España, no son más que una expresión especialmente absurda de falta de rigor y probable pasteleo. Solo un ejemplo: un profesional de teatro gaditano que se haya registrado como votante por Internet (y no es complicado hacerlo), puede votar tranquilamente una obra que solo se ha representado como “evento especial” (p. e. de carácter promocional) en Barcelona. ¿Qué puede salir de semejante planteamiento? Respuesta: unos galardones políticamente adecuados que en unas ocasiones coinciden con el valor artístico y en otras no. Depende de por donde sople el aire. Eso sí, el reglamento indica que los candidatos deben ser miembros de la SGAE, que organiza el evento. ¡Faltaría más!
Dicho esto y para no aburrir con otros casos igual de aberrantes, debo añadir que no todo
es así. Me han convocado como jurado a un buen número de premios de artes visuales
y, en general, han sido experiencias agradables. Los organizadores de los premios se mantenían en una adecuada actitud de apoyo, el jurado operaba con independencia
y aunque todos tenemos nuestras manías, el choque de las mismas produjo resultados con los cuales sigo conforme. Hay muchísimos premios decentes, no vaya a creerse.
La moraleja, sin entrar en lo beneficioso o negativo de su existencia, es que los premios
tienen una influencia socio-cultural importante. Esta es una responsabilidad que no puede eludirse. No vale argumentar que a veces se trata de galardones privados. Cuando algo es público, debe responder ante el público y respetarlo. Así de fácil.

Karlheinz Stockhausen 1928-2007

08 Dic 2007
10:23 
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                               stockhausen_1.jpg

Si existen nombres totémicos en la música electrónica, uno de ellos es el de Karlheinz Stockhausen (1928 Kerpen, cerca de Colonia). Este pionero de la nueva música murió ayer en la localidad de Kürten sin que por el momento se conozcan las causas del fallecimiento.

Stockhausen, formado académicamente, renunció de manera muy temprana a la música sinfónica romántica para comenzar a explorar las posibilidades tecnológicas que se habían ido acumulando en la primera mitad del siglo, pero habían sido utilizadas sobre todo en librar dos guerras mundiales. Casi al mismo tiempo que Pierre Henry abría sus laboratorio de sonido en París, Stockhausen lo hacía en Colonia, produciendo ya en 1953 el Estudio Electrónico, probablemente la primera pieza musical realizada únicamente con ondas sinusoidales generadas con un osciloscopio.

A partir de ahí surgieron centenares de obras, entre ellas clásicos de la contemporaneidad como Gesang der Jünglinge (1956), Kontakte (1960), Hymnen (1967) o el enorme e irregular ciclo Licht, comenzado en 1977 y finalizado solo en el 2005.

La influencia de Stockhausen es inmensa y una buena parte de lo que se llamó kraut

rock la recibió en mayor o menor medida. Eso no impide que fuera un personaje controvertido. Para empezar, vivía en su propio mundo, plagado de ideaciones místicas algo confusas. Para seguir, retenía los derechos de casi todas sus obras y las editaba a unos precios estratosféricos. Y, como consecuencia de ese volar por encima del bien y del mal, podía permitirse decir que los ataques contra las Torres Gemelas habían sido “la mayor obra de arte”. Diabólica, aclaró luego, pero inmensa. El personaje y su obra no tienen por qué ser idénticos.

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