Despedida y …
Ha dejado pasar un poco de tiempo para la despedida. Uno ha aprendido a esperar a que se le calmen las ideas. Y es que dejar Público, el único diario existente con vocación progresista y a una redacción joven de edad, energía, capacidad e imaginación, no es ningún plato de gusto.
Dejo el diario en buenos términos, vaya por delante. Lo que ha sucedido es bastante simple: una inadecuación entre la sección de Culturas que yo estaba haciendo y la que se considera necesaria para la coherencia del diario. Tras varios intentos de reencauzar la sección, se comprobó que en el fondo se trataba de visiones casi irreconciliables. De manera que mejor ha sido dejarlo estar. Hombre, no tendría uno entrañas si no se sintiera algo decepcionado, pero ese es mi problema. No haber puesto tanta ilusión en el invento.
Por lo demás, ha sido una época impresionante. Como uno es viejuno, ha asistido a varias fundaciones, algo siempre emotivo. Pero no tanto como participar desde el primer momento en la formación de un proyecto y de un grupo humano como no he conocido en la prensa. No tengo más que palabras de agradecimiento hacia mis sufridos compañeros jefes de área, que todo los días me escuchaban proferir nombres ignotos de gentes o hechos de la cultura en unas reuniones donde ellos proponían noticias perfectamente inteligibles. Han tenido un gran respeto hacia lo que se intentaba hacer y eso es algo de verdad impagable. He de añadir que son muy, muy buenos. De lo mejor.
El resto de la redacción está plagada de gente brillante y divertida. Con una media de 28 años o así, puedes encontrarlos desde en Producción, un grupo de gentes maravillosamente raras, hasta la Mesa, ese lugar donde compañeros abnegados corrigen nuestras vergüenzas ortográficas o conceptuales. Que sean capaces de mantener el buen humor tras recordar por vigésima vez que falta un pie de foto, es algo que no deja de admirarme. Y que decir de Opinión la diócesis de un grande, un Rafa Reig que me precedió en la salida de una jefatura pero sigue aportando todos los días algunos de los textos más ácidos y divertidos de Público.
Pero vamos, da igual que mires hacia Internacional, nuestros hermanos de espacio y cena de ganso navideño, que a Ciencias, nuestros hermanos de friso. O a Política o la revitalizada Actualidad. Incluso en la normalmente adusta Economía=Dinero se sonríe ampliamente. Sin dejar de ser profesionales entregados a la causa. Como casi todos, la verdad,
Mi debilidad en cualquier redacción es Deportes. Muchas veces pienso que debiera haber escrito menos de música extraña y de arte conceptual y haberme lanzado a la crónica deportiva. Al menos me he quedado tan a gusto charlando con estas hordas de periodistas cachondos y acerados que amenizaban los las tardes de los domingos en la redacción con el griterío de una cabina de retransmisión. Enormes.
Con Diseño es otro punto. Más allá de lo humano, que también, esta sección ha permitido hacer algunas de las más bellas páginas de la prensa española. Hemos tenido aperturas de una belleza y una intención al mejor nivel imaginable (dentro de las normas del diseño base). Ha habido (muchos) días donde el mismo diseño ahorraba casi el texto. Ha sido muy excitante ir mucho más allá de la simple puesta en página.
Esto ha sido un blog y corresponde a Internet, otro grupo estupendo con el cual he tenido menos contacto del que desearía. Creo firmemente que esa es la vía de comunicación visual de futuro e imagino que irá desarrollándose hasta cobrar incluso más importancia que el papel. O al menos así lo espero en bien de lo ecológico. Este equipo es capaz de hacerlo, no me cabe duda, pero si nosotros estábamos cortos de manos, ellos es que no las tienen. Con todo y con ello, parece mentira lo que son capaces de sacar todos los días.
Queda Fotografía, mis queridos vecinos. Otros grupo humano estupendo, aunque cada uno de su padre y su madre. Un grupo que sabe encontrar fotos donde no las hay, que ha logrado una red de colaboradores que en bastantes casos son verdaderos talentos… Un grupo que es el alma del periódico tanto o más que quienes escribimos. Ya digo, estábamos tan cerca que chocábamos sillas. Un placer.
Y last but no least, la sección de Culturas. Aquí es donde uno se emociona aún más. Al fin y al cabo a casi todos les doblo la edad, me tocó elegirlos y hemos trabajado juntos hasta la extenuación durante casi cinco meses. Esas cosas unen mucho. Aquí voy a mentar a cada uno por su nombre (y apellidos, que tenemos tres Jesuses). Magda Bandera fue una socia fundadora y su ayuda para poner en marcha la sección, corrigiendo con sentido y creando criterios, aportando ideas e intentando organizar el caos fue invaluable. Que ahora siga haciendo lo mismo y más en Actualidad es algo que enorgullece.
El primer Jesús, Rocamora, ha sido otro apoyo fundamental. Esta vez en modo manantial de energía y visión. Un tipo tan brillante como esos ojos claros, siempre dispuestos a abrirse en asombro. Y encima controla hasta lo más impensable. A su lado tiene al segundo Jesús, Centeno, responsable de la página de Historia que ha resultado ser una de las estrellas de todo el diario. Una página que venía de fábrica y que el, junto a los colaboradores (saludos aquí a todos, gracias por vuestra aportación) ha sabido ir llenado de manera entre amena y psicodélica. A la siniestra de Rocamora se sienta Javier Salas, encargado de las páginas más ingratas en cualquier medio: Comunicación. Como prácticamente todas las empresas periodísticas tienen también radios y/o televisiones, la vida de los Javieres de este mundo no es sencilla. Que Salas haya aguantado el tirón con entereza, no haya sucumbido a un ataque nervioso y aún haya sido capaz de escribir piezas para recordar, nos admira a todos. Es muy grande.
Enfrente se sienta Paula Corroto, que ha venido llevando Letras y Escenas. Todo un descubrimiento que llegó un poco por saber alemán y sobre todo porque se la veía entusiasta y hiper-dinámica. Luego resultó que tenía bastante idea de bastantes cosas y que además es una máquina. Eso vale para todos, pero en esto Paula se lleva la palma seguida de cerca por otros. Junto a Paula esta Isabel Repiso, alias “Kiki de Montparnasse” que ha venido haciendo Modos y lo que se le pusiera por delante. Otra característica común, que Isabel tiene desarrollada de manera especial es la capacidad para buscarse la vida. Y esto, en periodismo, es fundamental. Además escribe bien (de nuevo como todos), aunque llegará a hacerlo aún mejor.
El tercer Jesús, Jesús Miguel Marcos (a quien no se puede llamar por su diminutivo compuesto) ha sido el encargado de música. No lo tenía fácil porque el jefe, es decir yo, sabía algo del tema, de manera que sus imaginativas ofertas debían pasar el filtro de mis muecas. Por suerte y junto con Rocamora el criterio era común y bastante simple: hablar de lo emergente e interesante y de lo excelente y eterno. Es un ancho campo, pero nos encontrábamos. Y suele entregar páginas impecables, que no es poca cosa en una redacción.
Sara Brito llegó para Cine en sustitución del gran Eduardo Bravo. Una herencia complicada. Y más recién aterrizada de México tras años de ausencia. Pero Sara llegó y parecía que hubiera nacido en esa mesa y frente a esa pantalla. Uno estaba dispuesto a indicarle con más detalle por donde iba la cosa, pero en realidad entendió la página de manera tan intuitiva que no hizo falta. Da gusto verla cuando está concentrada y no es raro que lo borde un día si y otro también.
Y en esta ronda de mesas el último miembro es Guillaume Fourmont, que entró para hacer las páginas de Hoy y ha acabado revelándose como un gran viajero, hombre de artes, de letras… Su potencial parece bastante inagotable.
Dejo para el final a Peio Hernández Riaño, el jefe de sección. Un crack sin el que apenas hubiera podido sacar todo esto adelante y mucho menos de manera tan gratificante. Como que lo tiene todo: escribe muy bien, maqueta, fotografía, dispone de un buen radar, sabe responsabilizar a la gente… Y además, alguno de sus fuertes, Escenas o Letras, son complementarios de los míos. Un equipo curioso y capaz de cubrir un territorio inmenso con las miradas de dos generaciones y una sola intención. Ha sido un gusto enorme trabajar con el y siempre le estaré agradecido.
En fin que tratar con esta nueva generación de periodistas reunida en un equipo con excelente dinámica interna = buen rollo, ha sido uno de los grandes momentos de mi vida profesional.
Tras todo lo anterior es fácil comprender que me vaya con pena. Bastante. Por otra parte me consuelo pensando que si no me hubiera metido en este jaleo, no habría podido vivir ese grado de intensidad ni conocer a estas personas. Así que mejor atesorar la experiencia en lugar de honor.
Estoy seguro de que Público seguirá y triunfará. Con el equipo que he descrito y una línea que se dirige a un campo abandonado, el éxito está casi asegurado. Nacho Escolar, a quien no olvido, ha puesto en marcha una aventura en la prensa como se han dado pocas en nuestro país. Lo que ha logrado, la gente que ha elegido, las noches en vela que ha debido pasar, es algo de enorme mérito. Una cosa es que no nos hayamos encontrado en una cuestión concreta y otra que no le respete en alto grado, le aprecie y le desee lo mejor. Entre otras razones porque lo mejor para el será lo mejor para Público.
Esto es todo y ya es bastante. Quienes tengan ganas de seguir mis lucubraciones pueden hacerlo en http://enlafrontera.blogspot.com/ , un antiguo blog independiente que tenía y que ahora procuraré revivir. Muchas gracias por haberme leído. Sin lectores no somos nada.
PS. Metido en la redacción, se me había pasado hablar de las partes técnicas de Público. Por un lado todo lo administrativo, un sector por lo general regido por su propias leyes de 9- 6 pero que aquí han echado más noches que nadie, facilitando cuanto podían el trabajo de la redacción. Además, organizan fiestas. Y Sistemas, ergo ordenadores y demás cacharros… Se lo dije personalmente y lo repito aquí: jamás había visto poner en marcha un sistema relativamente complejo con tanta limpieza. No saben ellos el descanso que es poder confiar en la estabilidad de los aparatos.









