Elecciones 9M

Un debate para sus parroquias

SALOMÉ GARCÍA

Hoy sabremos cuántos han visto el debate, pero me atrevo a aventurar que pocos equidistantes habrán cambiado su voto o decidido abandonar la abstención tras ver el cara a cara de anoche. Fue un enfrentamiento bronco, crispado, un cruce de reproches sin fin... un debate destructivo. Fue el vivo reflejo de la legislatura.

Rajoy acumuló tics, los ojos bailando perdidos, en ocasiones desparramado en su silla, leyendo demasiado en cada una de sus intervenciones. Pero su artillería resistió intacta hasta espetar a su contrincante el insulto más feo de la noche: la acusación de haber "agredido a las víctimas", remedo de aquel "traicionar a los muertos" que permanecerá por siempre en las hemerotecas.

Ahí ganó Zapatero. El candidato socialista no olvidó su talante, pese a estar serio, muy enfadado. Su indignación ante los ataques del PP por el terrorismo pareció sincera porque lo es. Lleva cuatro años acumulando razones para que su gesto no le traicione. El presidente exigió disculpas a su adversario, pero sólo logró que éste se reafirmara en el insulto. De nuevo un resumen de la legislatura.

Tras esta exhibición para sus parroquias, queda esperar el partido de vuelta, a ver si en él nos enteramos de lo que proponen ambos para el futuro.