Temor al votante exquisito

Salomé García

Hay entre los estrategas electorales del PSOE un temor creciente hacia el votante exquisito. Es un miedo justificado, a juzgar por las encuestas. La de Público que verán unas páginas más adelante confirma que la distancia entre socialistas y conservadores se achica.

El votante exquisito es aquel individuo informado y razonable que prefiere las ideas progresistas a las propuestas neoliberales, que valora las mejoras sociales y la ampliación de derechos que ha llevado a cabo el Gobierno de Zapatero en esta legislatura, pero que no regalará su voto al PSOE sin reparar antes en si lo merece.

A diferencia del votante del PP, menos exigente, el exquisito tiende a quedarse en casa el día de las elecciones si en su repaso encuentra un motivo para el desencanto. De ahí la preocupación de los estrategas electorales socialistas: si buscan motivos, los encuentran.

Unos por la falta de compromiso con el derecho al aborto; otros, cabreados contra el canon; un puñado lamenta la tibieza ante los ataques de la cúpula de la Iglesia y a otros les fastidian las ayudas para todos, como el cheque bebé.

El reto de Zapatero es lograr en estos 48 días que faltan para el 9-M que esos electores levanten la mirada y vuelvan a contemplar el conjunto.