Ajedrez

Magnus Carlsen, joven, genial y número 1

Leontxo García, jefe de prensa de la Final de Maestros de Bilbao

La carrera de Magnus Carlsen a los 21 años es tan brillante o más que las de Bobby Fischer o Gari Kaspárov a la misma edad. Ha sido ‘número uno’ en 19 de las 22 listas publicadas desde enero de 2010 hasta agosto de 2012. Y ganó la Final de Maestros del año pasado, tras un electrizante desempate contra Vasili Ivanchuk. Es un genio, y todo indica que su techo está aún lejos.
Genio: capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables, dice la Real Academia. Basta disfrutar de las partidas de Carlsen para comprobar que responde a esa definición. Aunque él mismo aportó otra el 17 de enero de 2008, cuando murió el carismático estadounidense Bobby Fischer, campeón del mundo en 1972: "Lo que más admiró en él es su capacidad para que nos parezca fácil lo que en realidad es muy difícil. Yo intento imitarle". Pero tampoco hay duda de que Carlsen es un superdotado en general, no sólo para el ajedrez, aunque él no quiera saber su cociente de inteligencia. Por citar sólo una muestra, a los cinco años memorizó las capitales, la superficie y el número de habitantes de casi todos los países del mundo, y datos similares de todos los municipios de Noruega.

En principio, un superdotado es un privilegio para sus padres, pero también puede ser una pesadilla si se aburre mucho en clase y no se adapta a un mundo organizado para personas de mucha menor capacidad mental. Los padres de Magnus acertaron al llevarle, junto a sus hermanas, a viajar por el mundo durante un año cuando tenía 13. Si viajar es siempre una excelente escuela de vida, mucho más en un caso como el suyo. Para entonces ya era el gran maestro (título similar al doctorado universitario) más joven del mundo, por lo que acudió con su selección nacional a la Olimpiada de Ajedrez de 2004 en Calviá (Mallorca), donde las azafatas no le dejaban pasar al escenario porque no creían que aquel niño fuera el mejor jugador de Noruega.
Los superdotados tienden a huir de las masas y a ser muy tímidos. Hace seis años, Magnus apenas hablaba con nadie que no perteneciera a su entorno más íntimo. Ahora, tras recorrer muchos miles de kilómetros, jugando cientos de partidas por todo el mundo y atendiendo –a regañadientes, eso sí- a multitud de periodistas, el precoz número uno ha comprendido que atender a la prensa forma parte de sus obligaciones, aunque lo haga con cuentagotas, y ha sido modelo publicitario de la marca de ropa juvenil G-Star.
A pesar de que los tópicos hagan pensar lo contrario, la mayoría de los ajedrecistas de élite son bastante sociables. Carlsen empieza a serlo, tras superar la gran timidez de su adolescencia. Los juegos con otros ajedrecistas, sin salir del hotel, suelen ser la única manera de verle fuera de su habitación o de la sala del torneo. Vive en su mundo, muy basado en Internet: partidos del Real Madrid de sus amores, torneos de póquer, conversaciones con sus amigos y lecturas de periódicos a través de la red. Parece razonablemente feliz, quizá porque sabe que millones de aficionados aprecian mucho la belleza y profundidad de sus partidas. Aunque habla un inglés perfecto, su idioma natural es el ajedrez, y en él ha volcado su asombrosa inteligencia, que en realidad le importa un bledo, como a Anand.
Magnus Carlsen, actual ‘número uno’ del mundo, ganador de la Final de Maestros 2011, logró su plaza en esta edición al ganar los torneos Memorial Tal de Moscú en 2011 y 2012.