Principia Marsupia

Instrucciones para un viaje a un cuento de hadas

Neil Gaiman (Wikipedia)

Para empezar la semana con una sonrisa, os propongo este delicioso poema del escritor británico Neil Gaiman. La traducción es mía, perdonad las imperfecciones. Al final del post os dejo un video de Gaiman recitándolo en inglés.

Instrucciones para un viaje a un cuento de hadas

Toca la puerta que nunca antes habías visto en la pared.
Dí "por favor" antes de abrirla,
entra,
anda por el camino.
Llegarás a una casa.
Un pequeño diablo de metal cuelga de la puerta
en forma de picaporte,
no lo toques; te mordería los dedos.
Atraviesa la casa. No toques nada.
No comas nada.
Sin embargo,
si alguna criatura te dice que tiene hambre,
aliméntala.
Si te dice que está sucia,
báñala.
Si te grita que le duele algo,
si puedes,
alivia su dolor.
Desde el jardín trasero verás
el bosque salvaje.
El pozo que acabas de dejar a un lado
lleva al Reino del Invierno;
existe otro mundo ahí abajo.
Si prefieres darte la vuelta aquí,
hazlo tranquilo,
no tengas vergüenza. Yo te perdonaré.
Una vez atravieses el jardín,
estarás en el bosque.
Los árboles son muy antiguos.
Algunos ojos aparecerán entre la maleza.
Bajo un roble retorcido, está sentada una vieja.
Puede que te pida algo.
Dáselo.
Ella te indicará el camino hacia el castillo.
Allí hay tres princesas.
No te fíes de la más joven. Continúa andando.
En el claro detrás del castillo,
los doce meses están sentados
alrededor de una hoguera,
calentándose los pies, contándose historias.
Puede que te concedan algún favor, si eres educado.
Quizás puedas recoger fresas en el hielo de diciembre.
Confía en los lobos, pero nunca les digas
hacia donde vas.
El río puede cruzarse con un barco.
(La respuesta a la pregunta que te hará
el barquero es la siguiente:
"si deja el timón a su pasajero, será libre
de abandonar el barco".
Pero díselo desde una distancia segura.)
Si un águila te trae una pluma, guárdala.
Recuerda: los gigantes duermen profundamente,
a las brujas suele traicionarlas su apetito,
los dragones tienen un punto débil,
en algún lugar, siempre.
Los corazones pueden estar bien escondidos,
y los traicionas con tu palabra.
No tengas envidia de tu hermana.
Has de saber que los diamantes y las rosas
son tan incómodos cuando se caen de los labios
como los sapos y las ranas,
además,
son más fríos y afilados, y cortan.
Recuerda tu nombre.
No pierdas la esperanza - encontrarás lo que buscas.
Confía en los fantasmas.
Confía en aquellos a quienes has ayudado.
Confía en tus sueños.
Confía en tu corazón y confía en tu historia.
A la vuelta, toma el mismo camino por el que viniste.
Los favores serán devueltos,
las deudas serán reparadas.
No olvides tus modales.
Monta en el águila sabia (no te caerás).
Monta en el pez plateado (no te ahogarás).
Monta en el lobo gris (pero agárrate fuerte a su lomo).
Cuando vuelvas a la pequeña casa,
donde comenzó tu jornada,
reconocerás el lugar, pero te parecerá
mucho más pequeño de lo que recordabas.
Sigue el camino y cruza la puerta
que nunca habías visto -salvo una vez-.
Y entonces, vuelve a tu hogar.
O construye un hogar.
Y descansa.