Principia Marsupia

Humor, inteligencia y ternura (o la vida misma)



Rober Ebert (Crédito de la fotografía: AFP)
Roger Ebert (Crédito de la fotografía: AFP)

En la tarde del 3 Junio de 2003 se proyectaba en el Festival de Cannes la película "The Brown Bunny", del director estadounidense Vincent Gallo. Roger Ebert, ya por entonces un crítico de cine legendario, cubría el festival para el periódico Chicago-Sun Times. Esta es la brevísima (y genial) crónica que apareció impresa al día siguiente:

Una vez me hicieron una colonoscopia y me dejaron ver la operación por una pantalla. Aquella experiencia fue más entretenida que soportar la película "The Brown Bunny".

Gallo protestó por aquella crónica y calificó al crítico de "pobre gordito". Ebert contestó unos días después:

Es verdad, estoy gordo. Pero algún día estaré delgado y él seguirá siendo para siempre el director de "The Brown Bunny".

Roger Ebert falleció la noche del pasado jueves. Para este humilde blogger que os escribe, Roger Ebert era una de sus referencias fundamentales. Un maestro que dominió las tres cualidades que más admiro en un ser humano: el sentido del humor, la inteligencia y la ternura.
Las críticas cinematográficas de Ebert eran puras joyas literarias. Aquí está lo que escribió sobre una de sus películas favoritas, "Tres colores, Rojo" de Krzysztof Kieślowski:

En nuestras vidas estamos conectados a algunas personas y nunca nos cruzamos con otras, pero todo podría haber sido diferente. Cuando miramos atrás, siempre describimos lo que ocurrió como si formase parte de un plan. Comprender y aceptar cuán aleatoria y accidental es la vida -cómo de vastas son las probabilidades en contra de que cualquier evento particular ocurra- sería humillante...
Este es el tipo de película que te hace sentir intensamente vivo mientras la ves, el tipo de película que te hace salir a la calle con ganas de hablar profundamente con la persona que encuentres. Sea quien sea.

En 2011, cuando ya sabía que el cáncer acabaría con su vida, Ebert escribió una autobiografía titulada "Life Itself" [La Vida Misma] donde definía así sus convicciones políticas:

La palabra "bondad" cubre todas mis creencias políticas. No hay necesidad de explicar más. Creo que si, al final, de acuerdo a nuestras capacidades, hemos hecho algo para que los demás sean un poco más felices, y algo para hacernos un poco más felices a nosotros mismos, eso lo mejor que podemos hacer. Hacer menos felices a los otros es un crimen. Hacernos infelices a nosotros mismos es donde todo crimen comienza. Debemos tratar de aportar alegría al mundo. Esto es cierto sin importar cuáles son nuestros problemas, nuestra salud, nuestras circunstancias. Tenemos que intentarlo.
No siempre supe esto. Estoy feliz de haber vivido lo suficiente para averiguarlo.