Principia Marsupia

¿Y si ya tenemos una solución efectiva frente a la pandemia?

Quizás hemos tenido todo este tiempo frente a nosotros una solución efectiva frente a la pandemia y no nos hemos dado cuenta. Esa es la hipótesis que proponen un grupo de investigadores en un artículo publicado ayer en la revista Science.

El equipo dirigido por Robert Gallo (uno de los descubridores del virus VIH) explica que la vacuna oral contra la poliomielitis podría ser eficaz, al menos temporalmente, frente al coronavirus.

Espera, pero ¿cómo puede ser que una vacuna frente a un virus sea eficaz frente a otro virus diferente?

Para entenderlo, tenemos que explorar primero cómo funcionan las vacunas y nuestro sistema inmunitario.

El sistema inmunitario es el "mecanismo de defensa" de nuestro cuerpo frente a atacantes externos como son los virus.

Pero para reconocer el virus y saber luchar contra él, nuestro sistema inmunitario necesita "entrenarse".

El principio de funcionamiento de cualquier vacuna es bien sencillo: meter en el cuerpo algo que se parezca al virus real, pero que no llegue a provocar la enfermedad. El sistema inmunitario aprende así a reconocerlo y estará preparado si alguna vez nos contagiamos del virus real.

El virus de la poliomielitis y el coronavirus son dos virus diferentes, pero comparten dos características importantes:

1) Ambos son del mismo tipo (en términos científicos, "ARN de una sola cadena de sentido positivo").

2) Cuando entran dentro de nuestras células, se cree que las células activan el mismo mecanismo de alarma (en términos científicos, el "sistema de interferones de tipo I").

La vacuna oral contra la poliomielitis está formada por virus "debilitados", es decir, virus que no están completamente "muertos": podrían entrar dentro de nuestras células y activar el mismo mecanismo de alarma que activa el coronavirus. Según los autores, eso debería concedernos cierto grado de inmunidad, al menos temporalmente.

De hecho, esta vacuna ya ha mostrado su eficacia frente a otros virus: durante los años '70 se hicieron experimentos masivos que demostraron que reducía notablemente la mortalidad frente la gripe. Además, sabemos que reduce también el número de virus que pueden ser aislados en las muestras de niños que la han tomado.

La vacuna ofrece además ventajas adicionales: la llevamos utilizando desde hace décadas y sabemos fabricarla y distribuirla en grandes cantidades.

Entonces, ¿ya está? ¿Empezamos todos a ponernos la vacuna de la polio?

No. Que la vacuna contra la polio sea efectiva contra el coronavirus es, por ahora, sólo una hipótesis.

Lo que defienden los autores es que, probándola, no hay nada que perder y sí mucho que ganar.

De hecho, ya se han empezado a hacer ensayos clínicos con otra vacuna: la del Bacilo Calmette-Guérin (utilizada normalmente contra la tuberculosis).

¿Pero no sería mejor tener una vacuna específica frente al coronavirus?

Sí, por supuesto. Lo ideal sería tener una vacuna específica contra el coronavirus, pero el proceso para obtenerla durará, como mínimo, muchos meses.

Tened en cuenta algunas cosas:

1) Jamás hemos desarrollado una vacuna para ninguno de los coronavirus que conocemos. (Y sabemos de la existencia de coronavirus humanos desde hace muchas décadas).

2) No sólo hay que descubrir la vacuna. También hay que hacer ensayos para asegurarnos de que no provoca efectos secundarios graves. Y luego hay que ser capaz de fabricarla y distribuirla masivamente.

Hasta entonces hay que buscar soluciones. Y quizás la hemos tenido todo el tiempo delante de nuestros ojos.