Principia Marsupia

Cómo las teorías de la conspiración nos ponen a todos en peligro

Bill Gates. El 5G. Una vacuna que contiene nanobots para controlarnos.

Las pandemias son terreno fértil para las teorías de la conspiración.

En la Edad Media se consideraban un castigo de Dios, o se echaba la culpa a las brujas o a los judíos. En la Europa de la peste negra se cometieron innumerables matanzas para castigar a los culpables de una enfermedad tan terrible.

En realidad eran las ratas y las pulgas, pero pasarían siglos hasta que lo aprendiésemos.

Incluso en el Londres victoriano, con la Ciencia floreciendo, la idea de que las enfermedades infecciosas venían de la "miasma" (los malos olores) era común entre las élites. Los culpables eran los pobres, los inmigrantes que morían a decenas en los barrios hacinados del East End.

En realidad era el agua pestilente de los ríos londinenses.

En los años ’80 apareció el VIH. Entonces el rumor más extendido decía que el virus había sido creado en un laboratorio militar estadounidense de la base de Fort Dertrick. Los agentes de la CIA habían mezclado dos virus, el "Visna" y el "HTLV-1" y los habían probado con prisioneros a quienes a cambio les concedían la libertad.

En realidad era un virus había saltado desde los chimpancés a los humanos en lo que es hoy la República Democrática del Congo.

Ahora somos capaces de hacer millones de tests al día. Sabemos construir el árbol filogenético del virus. Y a pesar de ello, seguimos queriendo encontrar un culpable, una mano que conspira en la sombra. Necesitamos moralizar la pandemia.

El peligro es que todas esas historias que nos contamos tienen graves consecuencias para la salud de todos.

Según una reciente encuesta publicada por el NORC Institute of Public Affairs, apenas el 50% de la población estadounidense se pondría sin dudar la vacuna frente al coronavirus en caso de estar disponible. Otro 30% se lo pensaría y un 20% se negaría en rotundo.

Los científicos luchan estos días en dos terrenos diferentes: por un lado frente el virus y por el otro frente a la mentira.