Principia Marsupia

¿Hemos normalizado cientos de muertos diarios?

Se cierra el mes de noviembre con una media de más de 300 muertos al día, una cifra equivalente a dos aviones de pasajeros estrellándose cada día un día detrás de otro en España.

Las cifras de contagios han mejorado en las últimas semanas, pero en muchos países occidentales parece haberse aceptado como "nueva normalidad" semejante sangría diaria. Los aeropuertos de EEUU registraban durante el fin de semana previo al Día de Acción de Gracias el máximo número de pasajeros desde marzo, en Italia se llenaban las calles este fin de semana con más de 700 muertos cada día y aquí en España veíamos imágenes de multitudes en los encendidos de las luces navideñas.

Contrasta esta perspectiva con las cifras que nos llegan de países de Asia y Oceanía. Allí no se apostó por convivir con el virus, sino luchar contra el virus.

Australia lleva 908 muertos desde que comenzó la pandemia. Corea del Sur, 526. Japón, 2.119. Nueva Zelanda, 25. Mientras, en EEUU o en la mayoría de países europeos, los muertos se cuentan por decenas de miles.

Es cierto que esos países habían sufrido pandemias previas como el virus del SARS (en 2002) o el virus del MERS (en 2012) y estaban mejor preparados. Eso podría servir de excusa para que no supiéramos reaccionar a la primera ola, pero que la segunda ola nos volviese a pillar en tantos países con sistemas de rastreo deficientes y sin haber aprendido las lecciones resulta muy triste.

Según los datos de exceso de mortalidad del INE, la segunda ola ya nos ha costado más de 23.000 muertos. Vale la pena repetirlo: la relajación y la falta de preparación durante los meses del verano nos ha costado decenas de miles de vidas. ¿Estamos dispuesto a repetirlo en las Navidades?

Llegamos tarde a la primera ola y no supimos prepararnos ante la segunda. ¿Estamos dispuestos a permitir una tercera? No podremos decir que no sabíamos el precio humano a pagar.