Principia Marsupia

Así podríamos tener vacunas en tres meses en una próxima pandemia

Sergio Pérez / REUTERS

Nunca en la historia se habían desarrollado vacunas tan rápido. En apenas un año de que se detectara el virus en China, ya hay varias vacunas aprobadas y muchas otras en la última fase de desarrollo.

Aún así un año se ha hecho demasiado largo: se han perdido millones de vidas, las economías se han hundido y las vacunas tardarán aún muchos meses en llegar a los países más pobres. ¿Cómo podríamos hacer para tenerlas preparadas en menos tiempo para la próxima pandemia?

El virólogo Florian Krammer, que ha jugado un papel muy relevante en esta pandemia, ha hecho una propuesta en una carta publicada en la revista Cell.

1) Identificar los virus que podrían crear una pandemia futura

No todos los virus tienen el mismo potencial para desencadenar una pandemia global en pocos meses. Los virus que se transmiten por vía aérea tienen unas tasas de contagio mucho más altas que los que se transmiten con otros mecanismos.

Kramer apunta a que nos fijemos en las siguientes familias:

* Paramyxoviridae: familia de virus de ARN responsables de enfermedades humanas como el sarampión, las paperas y al
,gunas neumonías.

* Orthomyxoviridae: familia de virus de ARN que incluyen los virus influenza causantes de la gripe.

* Coronaviridae: familia de virus de ARN que incluye a los coronavirus.

Será fundamental la vigilancia de los virus que circulan entre los animales tanto salvajes como domésticos. Por ejemplo: los murciélagos han sido el origen de las últimas pandemias de coronavirus, los cerdos fueron el reservorio de la pandemia de gripe tipo H1N1 en 2009, los camellos son los animales desde los que ha saltado el virus del MERS en varias ocasiones.

Se necesitan por lo tanto equipos que analicen de manera continua estos patógenos y su evolución. Aquí la colaboración internacional, libre de interferencias políticas, será imprescindible.

2) Seleccionar los 50-100 virus que más peligro presentan de crear una posible pandemia

Además de identificar cuáles son los virus que están circulando entre los animales y que podrían dar el salto a los humanos, también hay que estudiar sus características: ¿cómo de rápido se transmiten? ¿Cuál es el mecanismo de contagio? ¿Qué tipo de enfermedad crearían en los humanos?

3) Desarrollar prototipos de vacunas de forma preventiva

Para cada uno de los virus seleccionados, se elegirían una o dos plataformas (ARN-mensajero, vector viral, virus inactivado, etc.) y se producirían las primeras dosis de vacuna.

También se podría empezar con las fases I y II de los ensayos clínicos, determinando así cuáles son las dosis seguras para cada tramo de edad y cómo responde el sistema inmunitario.

Desarrollar estos prototipos de vacunas con tanta antelación nos permitiría seguir durante muchos años a las personas que participasen en las primeras fases de ensayos clínicos, asegurando que las vacunas con también seguras en el largo plazo.

La fase III es la única parte de los ensayos clínicos que sólo se podrá realizar una vez el patógeno esté circulando entre la población.

4) Tener preparada la capacidad de producción

Para producir miles de millones de dosis en pocos meses se necesita una enorme capacidad de producción.

Se necesitarían plantas de manufactura distribuidas en todo el mundo que pudieran ponerse a fabricar vacunas en cuestión de días. Aquí hay una pregunta evidente que responder: ¿a qué se dedicarán esas fábricas en tiempos sin pandemia? Por eso en vez de pensar en nuevas instalaciones, valdría con que las existentes tengan diseñados planes para transicionar a la producción de vacunas en cuestión de días.

Un plan global como este tendría un importante coste económico, pero sería minúsculo comparado con los incurrimos en la actual pandemia.