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La sequía del río Paraná: una arteria fundamental para Brasil, Paraguay y Argentina

Crédito de la fotografía: NASA

El caudal del río Paraná ha caído a su nivel más bajo en 77 años. Una sequía en la región está poniendo en riesgo el futuro de millones de personas que dependen de su agua para beber, pescar, regar los campos o abrevar el ganado.

Esta vía navegable es, además, una arteria de comunicación esencial para las economías de Brasil, Paraguay y Argentina.

Y la generación hidroeléctrica a lo largo de su curso representa una energía clave para toda la región.

El Paraná nace en las montañas brasileñas al norte de Río de Janeiro. Desde ahí corre unos seiscientos kilómetros en dirección sur hasta la Represa de Itaipú, siempre en la frontera entre Brasil y Paraguay. Los generadores instalados en esta presa forman la segunda planta hidroeléctrica más grande del planeta, sólo superada por las 'Tres Gargantas' en China.

Apenas al sur de Itapú, el río Paraná se encuentra con el Iguazú y durante los siguientes doscientos kilómetros marca la frontera entre Paraguay y Argentina. En este tramo se encuentra la Represa de Yacyretá, que genera más del 20% de toda la electricidad consumida por los argentinos.

Tras juntarse con el río Uruguay, desemboca en el Atlántico Sur formando el impresionante estuario del Río de la Plata que baña a las ciudades de Montevideo al norte y Buenos Aires al sur.

Crédito de la fotografía: NASA

La sequía en la región ha hecho que el caudal del Paraná apenas supere los 5.000 metros cúbicos por segundo, cuando su media histórica se sitúa en 17.000.

Paraguay es un país sin acceso al océano: por el Paraná pasan la mayoría de sus exportaciones y los insumos importados. El país tiene una de las flotas de barcazas más importantes del mundo, pero con el río en niveles tan bajos muchos tramos se vuelven impracticables. El gobierno de Mario Abdo Benítez declaró el estado de emergencia por la sequía del Paraná el pasado mes de julio.

Argentina sí tiene acceso al Atlántico pero gran parte de la cosecha de soja, su principal fuente de divisas, se embarca en los puertos fluviales sobre el río alrededor de Rosario y Santa Fé.

La búsqueda de nuevos terrenos para plantar soja o alimentar a la cabaña bovina provocó durante las últimas décadas una notable deforestación. En un caprichoso giro del destino, ahora la sequía hace mucho más difícil exportar esos productos.