Principia Marsupia

Así sabe tu gato en qué habitación de la casa estás

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Si alguna vez habéis jugado con un bebé en vuestro regazo, seguro que le habéis hecho el truco de 'desaparecer'. Te tapas la cara con un pañuelo y el pequeño se piensa que has desaparecido.

Esto parece una tontería, pero refleja una habilidad importantísima: la capacidad de saber dónde están algunas cosas aunque no las veas. Los científicos le llaman 'la construcción de modelos mentales del mundo'.

Los humanos no somos los únicos animales capaces de desarrollar modelos mentales del espacio que nos rodea aunque no lo veamos. Las criaturas que cazan o aquellas que pueden ser las víctimas de una caza necesitan saber dónde está su objetivo o su verdugo aunque lo pierda momentáneamente de su campo de visión.

Imaginad que estáis huyendo de un león y tuvieseis que mirarlo en todo momento para saber dónde está. Acabaría en desastre.

Los gatos: supercomputadoras de analizar sonidos

Los gatos son uno de los compañeros favoritos de los humanos. Una manera de pensar sobre estos felinos es considerar que son auténticas supercomputadoras de analizar sonidos.

Un gato tiene más de 20 músculos en cada oreja que le permiten captar y distinguir sonidos con una precisión extraordinaria. Pero esta capacidad de 'recoger' sonidos no valdría para nada si no pudiese procesarlos y encontrarles sentido. Dicho de otra manera: los gatos también construyen modelos mentales del mundo que les rodea.

Una investigación publicada esta semana por científicos japoneses muestra de manera muy clara estas capacidades.

Los investigadores visitaron casas donde vivían gatos y pusieron dos altavoces: uno por fuera de la estancia (altavoz número 1) y otro en el lado contrario de la habitación (altavoz número 2).

Grabaron la voz del dueño y la emitieron durante varios segundos por el altavoz número 1.

Ese sonido hacía pensar al gato que esa persona estaba al otro lado de la puerta. Aunque no pudiese verla, su 'modelo mental' del espacio le decía que el dueño estaría ahí.

Pero inmediatamente después, los científicos empezaban a emitir la voz del dueño desde el altavoz número 2, que estaba dentro de la habitación y en el lado contrario.

Dicho de manera vulgar: este experimento rompía todos los esquemas mentales del gato porque implicaba que su dueño se estaba tele-transportando de un lado a otro de la habitación.