Opinion · Diario de un altermundista

Otros mundos son posibles

El primer día del FSM 2009 le ha dedicado exclusividad en la programación a las actividades indígenas, que han dado toda una lección de espontaneidad, creatividad, fuerza y legitimidad para pedir otro mundo al resto de participantes.

Rituales tradicionales con tierra y fuego, cantos y danzas, han dado paso a reivindicaciones tan evidentes como transformadoras. Para recuperar sus territorios, para recibir los servicios básicos de salud y educación que ninguno de ellos recibe adecuadamente de sus respectivos gobiernos, para mantener sus tradiciones, lengua y cultura, para recuperar su dignidad. Pero no sólo se han dedicado a protestar por los males que la colonización les ha traído, y sigue trayendo. Han hecho propuestas alternativas al capitalismo, como la economía solidaria, la descolonización del poder y de los saberes, la autonomía y autogobierno y una que llama especialmente la atención, la reciprocidad, que los indígenas quechuas y aymaras han conseguido incorporar en la política gubernamental boliviana, todo un ejemplo de que las cosas pueden cambiar.

Mucha energía han transmitido y generado hombres y, sobre todo, mujeres indígenas, con sus gritos antiimperialistas, con su «Hayalla pueblos del mundo!», célebre tras el ascenso al poder de Evo Morales en Bolivia. Energía que también surgió de la música, de la samba que hizo bailar a todos los presentes, demostrando que se puede luchar por cambiar el mundo con alegría, con expresiones culturales, y no sólo con sesudas conferencias.

Aún así, las temáticas que preocupan a los indígenas no son tan diferentes a las del resto de activistas. El cambio climático, los modelos energéticos, la soberanía alimentaria, el trabajo, el fin de la violencia, la criminalización de los movimiento sociales, la identidad, la soberanía popular o la integración regional, han conformado el contenido de sus debates, ofreciendo su particular cosmovisión, proponiendo que el otro mundo posible deje espacio a otros mundos posibles, que puedan convivir en paz y respeto.

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