Diario de un altermundista

La paz y Chávez

Sorprende, y muy gratamente, que la Asamblea Nacional de Venezuela haya aprobado por unanimidad una ley para prohibir los juegos bélicos y violentos, propuesta por el gobierno de Hugo Chávez. Es una muy buena noticia, verdaderamente necesaria para la construcción de una cultura de paz. Estoy seguro de que en España o Europa tal medida de sentido común, ampliamente aceptada por la sociedad y que puede entrar en el ideario político de cualquier partido, encontraría más dificultades para ser aplicada. No por cuestiones, como he dicho, ideológicas o morales, sino por razones empresariales. Las voces del lobby de las empresas de videojuegos clamarían al cielo por los puestos de trabajo que se perderían, los ingresos dejados de conseguir, los beneficios perdidos y la pérdida de competitividad de nuestra industria. Para tomar decisiones de este tipo, que evidentemente afectaran a un sector, grande o pequeño, de la economía, parece necesario hacer que los poderes públicos, los gobiernos –democráticos a poder ser- y en definitiva, los Estados, manden más que las empresas. Chávez está disminuyendo el sector privado empresarial, en beneficio del público, quizá por eso puede tomar decisiones de este tipo sin más ambages. De este modo, los criterios políticos parece que priman sobre los económicos y si finalmente conseguimos que la moral se sitúe por encima de la política, el resultado puede ser que construyamos un mundo en el que sea más importante la paz que el negocio.