Diario de un altermundista

No se mata por instinto

La violencia dicen es parte de nuestra naturaleza. También dicen que somos violentos, como lo que somos los animales, que es lo que somos. Por eso hacemos la guerra, por eso nos devolvemos ante una agresión violenta con más violencia, por eso cuando brota nuestro instinto de supervivencia pasa una desgracia como la de la muerte del joven antifascista, cuyo proceso judicial se encuentra ahora en los Tribunales, y en la prensa. Me entristece enormemente escuchar que las declaraciones de quien lo mató se limitan a decir que lo hizo por instinto. No quiero culpar a este militar, -dejemos esta tarea a los jueces-, quien ha aprendido, porque alguien se lo ha enseñado, a usar las armas para enfrentarse a los conflictos. Es de suponer que su sentimiento de culpa debe ser mayor que la rabia que todos sentimos cuando algo así ocurre. Si no es así, que pena... Pero no puedo dejar de entristecerme, indignarme y de pensar en lo equivocados que estamos. Porque estamos creando en demasiados ámbitos de la vida, una sociedad en la que la violencia entra en la normalidad. Somos responsables de construir una cultura de violenta, en la que el medio para solucionar nuestras desavenencias es el insulto, el puñetazo o la puñalada. Somos responsables de permitir que haya personas, como este militar, a quien le parezca de lo más normal usar una navaja, para lo cual debía llevarla encima antes y, evidentemente, haberla comprado. El mismo proceso se necesita para hacer la guerra, que necesita que enviemos militares bien enseñados, con armas que antes hemos comprado. Por suerte, hay quien de manera rigurosa demuestra que no somos violentos por naturaleza, que las armas las hemos inventado nosotros y las guerras las preparan nuestros gobernantes, los militares de más alto rango y, si me apuran, algunos lobbies empresariales del sector armamentístico. Dicen, y eso me alegra, que tal y como nos hemos inventado la guerra, o hemos hecho que usar una navaja nos parezca instintivo, podemos inventarnos lo contrario. Es cierto que queda un largo camino por recorrer, pero la situación nos urge a ponernos a caminar y dejar de legitimar esta violencia y muchas otras. No, no se mata por instinto, ni se hace la guerra (como en Afganistán) porque seamos animales irracionales.