Diario de un altermundista

No somos idiotas, Sra Chacón

Chacón y el ex ministro Serra reciben a los últimos 88 militares españoles que quedaban en Kosovo. Entre los logros apuntados por el Gobierno mencionan con orgullo el reparto de 1.010 toneladas de ayuda humanitaria, durante 10 años. La estrategia del Ministerio de Defensa continúa siendo la de justificar el enorme gasto militar en España, mostrando una imagen humanitaria del Ejército español, despreciando de este modo el trabajo de las verdaderas organizaciones humanitarias. El ejército no es humanitario, simplemente porque es imposible que cumpla los tres principios básicos de la acción humanitaria: independencia, imparcialidad y neutralidad. Además los ejércitos no saben hacer ayuda humanitaria. Las imágenes de los militares con una metralleta bajo el brazo tirando desde un camión los sacos de cereales a una desesperada población, hablan por sí solas. Además, los militares son ineficientes realizando tareas humanitarias porque, entre otras cosas, no han sido formados ni preparados para hacerlo. Comparen el perfil y formación de un militar con el de los miles de cooperantes que se dedican de forma voluntaria o profesional a hacerlo a través de las ONG humanitarias de prestigio. Por otra parte, los datos objetivos también muestran su ineficacia. En Mozambique, en el año 2000, el ejército español se gastó 4.466.084 euros para mantener un hospital durante tres semanas. El mismo hospital poco después en manos de Médicos Mundi supuso un gasto de 218.907 euros durante tres meses. Volviendo a Kosovo, en 1999 nuestro humanitario ejército se gastó 45,2 millones de euros para atender a 2.250 personas durante 2 meses, es decir, la ayuda nos costó 10.037 euros por refugiado por mes. Estas cifras hablan también por sí solas. ¿Qué dirían si semejante despilfarro lo hubiera hecho una ONG? Es evidente, cualquier ejército ni es humanitario ni sabe serlo, tampoco el español.