Opinion · Diario de un altermundista

Reforma laboral en Utopía (II)

El siguiente aspecto de la reforma laboral en Utopía se abordó cuando se pasó a hablar de las modalidades de contratación laboral y de las indemnizaciones por despido. Hasta ese momento había infinidad de contratos, parciales y a tiempo completo, por obra y servicio e indefinidos, fijos y temporales, etc. Algunos de ellos tenían incluso una indemnización por despido, que permitía a la persona trabajadora despedida tener un dinero que le permitiera afrontar la búsqueda de un nuevo trabajo. Los empresarios, los ejecutivos y los banqueros querían la eliminación de esta indemnización, los sindicatos su mantenimiento o aumento. Pero el Presidente de Utopía sorprendió a su ciudadanía abordando este tema desde lo que decía la carta de derechos y deberes constitutiva de su Estado, en la que se proclamaba el derecho al trabajo a todo ciudadano de su país en edad de trabajar. Al abordar esta cuestión desde la perspectiva de los derechos la cuestión de la indemnización por despido quedó rápidamente solventada, porque desapareció, ya que desde entonces, simplemente no se permitía la opción de no tener trabajo. Para ello, se aprobó un decreto por el que todos los actores económicos de la sociedad tenían a partir de entonces la obligación de garantizar el derecho al trabajo. De tal modo que las empresas, públicas y privadas, tuvieron que dedicar una parte importante de sus actividades y beneficios al mantenimiento y fomento del empleo en su propio lugar de trabajo. Pero el cambio fue incluso más profundo, porque el objetivo de toda empresa dejó de ser el beneficio económico para pasar a ser la generación de empleo, ya que la Constitución de Utopía establecía como prioritario el derecho el trabajo por encima del derecho al beneficio del capital. Así, se penalizó con mayores cotizaciones a las empresas con peores ratios capital/trabajo y se incentivó a aquellas cuyo único objetivo era la generación de empleo, como era el caso de las cooperativas de trabajo. Existía el derecho al trabajo en Utopía, pero no la obligación de tener a un empleado por siempre en una misma empresa, por lo que en caso de querer prescindir de alguna persona empleada, la empresa debería buscarle un destino alternativo o formarla y motivarla de manera adecuada. Pero aún hubo más medidas…