Opinion · Diario de un altermundista

Intervención en Junta accionistas Banco Santander

Esta mañana he tenido la oportunidad de intervenir en la Junta de Accionistas del Banco Santander como representante del Centro de Estudios por la Paz JM Delàs de Justícia i Pau, que a su vez había recogido cerca de 250.000 acciones para denunciar las actividades de la entidad del Sr. Emilio Botín, relacionadas con la industria de las armas y la violación de los derechos humanos. Como era de esperar, las intervenciones del Presidente y de otros miembros del Consejo de Administración (entre ellos uno de los asiduos del Club Bilderberg) han estado dirigidas a exaltar las virtudes del Banco Santander, sus elevados beneficios y reparto de dividendos. La gran afluencia de accionistas aplaudió cada uno de estos anuncios con entusiasmo, el que no mostraron al escuchar las críticas que llegaron en el turno de intervenciones. La que aquí nos ocupa ha estado referida a la financiación del Banco Santader de empresas que fabrican bombas de racimo, como Textron, o que fabrican bombas nucleares, como EADS-CASA. Ante la primera de las acusaciones ha respondido el Sr. Botín que no es cierta (esperamos una verdadera confirmación por escrito), sobre la segunda no se ha pronunciado. Finalmente, no ha querido desvelar con un escueto “no hablamos de los clientes”, si el Banco Santander está financiando un proyecto hidroeléctrico en Sogomoso donde la represión contra las protestas sociales ante este proyecto ha llevado a la muerte a algunos activistas. El público presente acogió con respeto e incluso con aplausos una intervención de este tipo, pero su gran muestra de entusiasmo ante las promesas de futuros beneficios y el ansia de coger el regalo por asistir a la Junta (una corbata para los caballeros y un pañuelo para las damas, evidentemente rojos) es un indicador del mucho trabajo que queda por hacer y que la denuncia de las malas prácticas de las transnacionales debe seguir haciéndose desde la sociedad civil, hacia la opinión pública y los poderes políticos. Porque la codicia que se respiraba en el palacio de congresos de Santander solo podrá pararse con regulaciones políticas y presión social de los de siempre. De todos modos, la participación crítica en las Juntas de Accionistas puede ser una buena manera de comunicar las injusticias que cometen las todopoderosas transnacionales, poder al que es absolutamente necesario poner freno. Esto lo hacemos también con el BBVA, no crean que la hemos tomado únicamente con el Sr. Botín. La campaña BBVA sin armas y la incipiente campaña Banco Santander sin armas continuarán mostrando las relaciones con la industria de armamento y otras violaciones de los derechos humanos de la banca española. Las organizaciones que las promueven ofrecen rigurosa información sobre estos abusos en sus sitios web: www.centredelas.org, www.odg.cat, www.setem.org. En breve la intervención estará en la red.