Diario de un altermundista

Hugo Chávez no es el líder de los movimientos sociales

Ya desde hace varios años se está debatiendo entre activistas de todo el mundo, vinculados al proceso del Foro Social Mundial y a movimientos sociales globales, si es necesario tener un líder del movimiento antiglobalización.

Cada vez hay más candidatos. Ahora parece que hemos llegado a cinco presidentes, considerados alternativos y que están realizando profundos cambios en sus respectivopaíses. De éstos, Lula no acaba de gustar en su propio país, y ya le están saliendo corrientes críticas a su izquierda. Correa (Ecuador) y Lugo (Paraguay) no acaban de tener el carisma o el poder mediático necesario. Por tanto, nos quedan dos, Evo Morales y Hugo Chávez.

El presidente venezolano, que ahora podrá presentarse tantas veces como quiera a la reelección -como puede hacer Zapatero y otros presidentes europeos, sin que nos rasgemos las vestiduras-  se autoproclama siempre que puede el líder de la izquierda mundial, anti-imperialista, e incluso anticapitalista. E intenta que los movimeintos sociales de todo el mundo así le reconozcan. Hay buena parte de activistas sociales, quizá la mitad, que así lo quieren. Evo Morales, por su parte, sin reclamar nada, parece que ha despertado más simpatías, tanto en la mitad que está por elegir a Chávez como su líder revolucionario mundial, y la otra que prefiere no hablar de líderes. Quizá sea porque Chávez es militar, y lo hace notar, mientras Evo es sindicalista e indígena, y se le nota.

De momento, la opción mayoritaria ha sido la de mantenerse sin líderes, sin nadie que represente a los demás, sin nadie que mande al resto que obedezca. Porque el movimiento social global, que se ve potenciado por el proceso del Foro Social Mundial aporta esta innovación. Aquí nadie habla en nombre de nadie, porque todos somos responsables de nuestros actos, de nuestras organizacione, de nuestras campañas, de nuestra participación política. Defienden, quienes no quieren líderes, que el cambio real se debe producir en cada una de las personas que queremos cambiar el mundo, asumiendo nuestra responsabilidad, sin delegar en otros para que lo hagan, lo que nos hará más fuertes para evitar que los líderes del capitalismo, decidan por nosotros. Es aquí, dicen, donde más le duele al sistema.