Diario de un altermundista

El excesivo poder de las multinacionales, también las españolas

El movimiento antiglobalización tiene principalmente dos enemigos a los que pretende enfrentarse a través de sus protestas, campañas y alternativas surgidas en foros sociales y otros lugares de proposición de los movimientos sociales. Uno de ellos son las grandes empresas transnacionales, el otro, del que nos ocuparemos en otro momento,  son las grandes instituciones internacionales, como el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional, La Organización Mundial del Comercio o la OTAN, por citar los más importantes.

Las transnacionales han conseguido tener un peso mayor al de muchos estados. De hecho, la empresa mayor del mundo, la petrolera Exxon-Mobil, en la que la familia Bush tiene intereses económicos, tiene una cifra de negocio mayor al PIB de un país nada despreciable como potencia económica como Suecia. Es decir, el presidente de esta petrolera tiene más peso específico, en los ámbitos económicos que son los que rigen nuestra sociedad,  que el presidente de Suecia. Otras petroleras, como Shell o BP superan en cifra de negocio el PIB de Dinamarca. La lista es interminable.

En el Estado español tenemos varias empresas de gran tamaño, como Banco Santander, BBVA, Repsol, Telefónica, Zara, El Corte Inglés,  Endesa, ACS, Cepsa, Ferrovial, Altadis, Iberdrola, FCC o Mapfre, entre muchas otras. ¿Qué responsabilidad tienen estas empresas con respecto a las sociedades donde operan? ¿Quién se esconde detrás de ellas? ¿Es bueno que existan personas tan poderosas sin nigún control democrático? ¿Es éste el modelo de sociedad que queremos? ¿Quién manda más Zapatero o Botín? ¿Qué podemos hacer para quitarles poder? Lo curioso es que muchas de ellas fueron empresas públicas, bajo control democrático.¿En qué nos ha beneficiado privatizarlas?