Opinion · Diario de un altermundista

La letra pequeña de la reforma laboral

Ahora entiendo por qué la reciente reforma laboral es aplaudida con tanto entusiasmo por las organizaciones empresariales. Lo de abaratar el despido, y facilitar que te paguen el mínimo estipulado, alegando unos meses de pérdidas (que con una contabilidad creativa no es tan difícil de demostrar), era esperable. Pasamos de que nos tuvieran que pagar 45 días por año trabajado a 33 teóricos, que en la práctica serán 20. Un recorte de derechos de más del 50% solo en este aspecto.

Lo de acabar con los convenios colectivos, parecía una provocación. Por desgracia no es lo que parecía. A partir de ahora, las demandas no vendrán de los trabajadores (cualquiera pide algo con la que está cayendo), sino que serán los empresarios quienes tomen la iniciativa y digan aquí estoy yo y a quien no le guste lo que propongo, lo echo, total para lo que me cuesta…Porque además pueden reducirte el sueldo y tú no puedes ni decir que te parece mal.

Pero el colmo de la desvergüenza de esta reforma laboral es algo que no ha transcendido de la misma manera que los recortes de derechos laborales enunciados. Se trata de la aberración máxima que he oído en mucho tiempo, que podríamos calificar como cercana al fascismo. Resulta que con la reforma laboral del Partido Popular, tu jefe puede echarte a la calle por absentismo laboral. Pero no por faltar al trabajo de manera injustificada (que evidentemente ya existía), sino que puede hacerlo por absentismo laboral justificado. Es decir te pueden poner de patitas en la calle si estás enfermo más de la cuenta o han operado a tu padre o se te ha muerto un familiar, o un hijo necesita que lo lleves al médico, o tantos casos de absentismo laboral justificado, hasta ahora considerado un derecho, no laboral, sino humano. ¿Queríais PP? Pues aquí van dos tazas.