Diario de un altermundista

Sobre rescatar bancos

En relación a la protesta contra el rescate de los bancos de DRY no puedo hacer otra cosa que estar de acuerdo, para que se siga conociendo uno de los fraudes más escandalosos de la historia reciente de España. Sin embargo hay dos elementos a tener en cuenta. El primero es que quien más quien menos tiene sus ahorros en algún banco o caja, y sería dramático que se produjera un "corralito" en España que hiciera que la gente normal y corriente perdiera lo poco que tiene. Es por eso que una intervención pública en todos los bancos con problemas es necesaria y si es necesario se debe inyectar dinero público. Pero, en segundo lugar hay que tener en cuenta que esta ayuda no puede ser a cambio de nada. Además se debe también ayudar a salir de situaciones de falta de liquidez a pequeñas cooperativas, que cuando se encuentran en problemas no reciben el mismo trato que los grandes bancos. Si un banco recibe dinero público debe pasar a ser público y gestionado en función de los intereses generales. Esto lo ha hecho Obama y no ha pasado nada.

Pero los culpables de la burbuja financiera deben pagar por lo que han hecho, y deben hacerlo con su patrimonio. No sería tan difícil identificar las operaciones dolosas y de mala gestión que han provocado esta situación, sacar a la luz a sus responsables, juzgarlos y hacerles devolver las fortunas que han atesorado. No en vano, en esta época de profunda crisis económica el mercado de los bienes y servicios de lujo ha aumentado considerablemente. El caso islandés podría ser una buena fórmula que no sería tan difícil de aplicar en España. Solo haría falta voluntad política, que ni la hay ni se la espera, quizá porque el poder político está más ligado de lo que nos imaginamos al financiero.

Puede que no sea delito engañar y robar mediante artimañas financieras, ni vivir con lujos siberianos, pero es indecente e inmoral. Lo que son razones suficientes para que se decidiera recuperar (mediante impuestos y expropiaciones) toda la riqueza innecesaria, que tanta falta hace a los millones de personas que en este país viven en graves dificultades económicas y, sobre todo, a los miles de millones de personas que cada día viven en la más absoluta miseria.