Opinion · Diario de un altermundista

La banca armada española

Sabemos que los bancos no tienen muchos escrúpulos, o más bien ninguno. Sabemos que tienen mucho poder, tanto que el gobierno no se atreve a legislarles, sino a hacerles recomendaciones de buenas prácticas. Pero, ¿sabemos que una buena parte del negocio de las armas no existiría de no ser por el apoyo financiero que reciben las empresas del sector armamentístico? En el nuevo informe del Centro Delàs de estudios por la paz de Justícia i Pau: La banca armada. Inversiones explosivas de bancos y cajas se demuestra que hasta 60 entidades financieras que operan en España han financiado con un total de 45.000 millones de euros al complejo militar-industrial de medio mundo. Para que luego digan que no tienen dinero.

La banca armada es definida como aquella que ayuda a la industria de las armas de una, varias o todas de las siguientes formas: con participaciones accionariales; con la emisión de bonos, acciones y pagarés; con la concesión de créditos y préstamos; con los fondos de inversión; y con la financiación de exportaciones. Este informe ofrece una reveladora tabla, la del ranking de la banca armada española, liderada por el BBVA (con 1.824 millones de euros en armas durante los últimos años) y el Santander (con 1020). Le siguen en el ranking Bankia, Liberbank y Banca Cívica y la lista española del deshonor llega hasta 21 entidades. Pueden buscar la suya en bancaarmada.org o en el propio informe.

El viernes la campaña BBVA sin armas acudió por quinto año consecutivo a la Junta del BBVA a denunciar sus inversiones en armas. La intervención de la campaña tuvo como respuesta que hay armas y armas, unas que puede estar bien no financiar (las prohibidas por tratados internacionales) y el resto que puede ser incluso bueno porque «hay armas que pueden llevar la paz». No, esto no lo dijo Bush, sino el presidente del BBVA el pasado viernes. Esperemos a escuchar la respuesta de Emilio Botín en tan solo dos semanas, la campaña Banco Santander sin armas se dejará caer de nuevo por Santander para seguir incomodando a nuestros «responsables» banqueros.