Diario de un altermundista

Coherencia y activismo

No es poca la polémica que ha generado la intervención de algunos de los actores y actrices españoles más famosos en la gala de entrega de los Premios Goya de este año. Entre los actores más beligerantes aparecieron Maribel Verdú, Candela Peña y Javier Bardem, este último siguiendo la estela familiar que combina la carrera artística con un constante apoyo al activismo. Los medios de comunicación de la derecha y ultraderecha, que son muchos, rápidamente han buscado cómo criticar las palabras de protesta, sea dicho que acertadas todas ellas, de estos reivindicativos artistas. Su estrategia no ha sido la de criticar el mensaje, sino al mensajero, siguiendo la estrategia de que si hay la menor rendija por la que romper con la coherencia que se le supone a las personas que alzan la voz contra las injusticias, todo su mensaje deja de ser válido.

Por desgracia, la coherencia no suele ser un valor en alza en la sociedad actual, pero sí que se demanda cuando conviene, siempre a los demás, claro. No hablo de la coherencia de tertulianos y periodistas que muestran actitudes y discursos reprobables, quizás muy coherentes, pero nefastos. Ya que esta coherencia teórica no me interesa ni lo más mínimo. Hablo de que a toda persona se le supone, sólo para estar en el mundo, un comportamiento responsable con su entorno-de hecho somos educados para ello-, y quien no cumple con los valores mayoritariamente aceptados por la sociedad como buenos, es una persona poco respetable y que se podría considerar incoherente con el mundo en el que vive. Me refiero a los violentos, maltratadores, corruptos, ladrones, explotadores, mentirosos, mafiosos, ... por decir sólo algunas características despreciadas por el grueso de la sociedad.

Por tanto, estos artistas se han mostrado mucho más coherentes que el resto porque han usado su puesto de privilegio de cara a la sociedad ya los medios para ser responsables y denunciar públicamente algunas de las injusticias más flagrantes de la actualidad. Lo que dijeron está bien y con eso ya han hecho mucho más que los que no dijeron nada. Pero, esta forma de reaccionar no es patrimonio de la derecha, es muy habitual encontrar críticas sobre la incoherencia a pequeña o gran escala entre activistas de los movimientos sociales y personas que mantienen discursos de paz y justicia social. A quien habla se le supone coherencia, congruencia entre lo que dice y lo que hace, y eso es necesario. No es nada fácil, pero es necesario. Quizás no podamos ser nunca 100% coherentes, porque el mundo en que vivimos nos lo pone difícil. Porque, ¿quién no tiene ropa innecesaria, artículos electrónicos prescindibles, casas con comodidades excesivas, vehículos de transporte contaminantes, o simplemente no tiene tiempo para estar con la gente querida o que lo necesita, o no da lo que le sobra o aquello de lo que podría prescindir a las personas más pobres y excluidas de la sociedad? Desconozco si hay alguien totalmente coherente, pero buscar serlo, acercarse cada día más es todo un logro personal. Quizá los artistas más reivindicativos españoles son incoherentes, pero no puedo decir si más o menos que cualquier otro. Al menos han puesto su granito de arena para denunciar la injusticia, lo que no es poco.