Diario de un altermundista

La violencia de Cantó

No es habitual que se hable y escriba tanto sobre las declaraciones de un diputado de un pequeño partido que no tiene una gran trayectoria política o de lucha social. Pero Toni Cantó ha sobrepasado algunos límites. Primero sobre los derechos y deberes de los animales, ahora sobre la violencia de género. Pone los pelos de punta pensar a donde va a llevar esta progresión en declaraciones desafortunadas. Pero antes de que esto pase, quisiera pedirle o bien a Toni Cantó que sea consciente de la responsabilidad que su posición le ha dado. Aunque si sigue así, será algún juez quien le procesará por incitación a la violencia. Porque las declaraciones de que los animales no tienen derechos o que las denuncias de malos tratos son en su mayoría falsas de un diputado (o de cualquier persona) pueden ser consideradas actos violentos. La respuesta tiene que ver con la definición de la violencia cultural. En el campo de la cultura de paz se habla del triángulo de la paz, en el que se vincula la violencia directa (física, verbal, psicológica...) con la violencia estructural (pobreza, marginación, exclusión, desigualdad,...) y una alimenta la otra. Es por ello que se propone eliminar tanto una como la otra. Pero para cerrar el triángulo, tenemos la violencia cultural, que es aquella que legitima a quienes son violentos de forma directa o desde las estructuras. Toni Cantó ha sido violento, culturalmente hablando, porque con sus declaraciones está alentando y legitimando a los maltratadores de animales y mujeres. Y si el maltrato animal es repudiable, la violencia contra las mujeres es totalmente inaceptable. Podemos ser violentos de muchas formas y nuestros comentarios, sobre todo si están hechos desde la plataforma que da un escaño, pueden ser actos de violencia cultural, que inciten a otras violencias más fácilmente identificables.