Diario de un altermundista

Noviolencia como estrategia o por coherencia

El uso de la violencia para lograr la transformación social es un tema recurrente en los movimientos sociales. Va y vuelve, según el contexto en el que nos encontramos, según la violencia que recibimos.

Ahora los niveles de violencia alcanzados como consecuencia de la crisis son muy altas y se comprende que volvamos a plantear respuestas violentas. Porque la rabia, la frustración y la emergencia de la situación nos hacen pensar que la violencia es la única manera para cambiar el rumbo de las cosas. Pero si lo hacemos estaremos cometiendo un grave error. El capitalismo es un sistema que genera muchas violencias y si queremos construir un mundo diferente tendremos que hacer las cosas de manera diferente. Si no queremos reproducir un modelo similar al capitalismo no nos queda otra opción que apostar por las vías noviolentas.

Los movimientos sociales logran influir, abrir camino, convencer, cambiar cosas, no por sus grandes recursos o medios a su alcance, sino por la coherencia que muestran entre lo que dicen y lo que hacen. Si criticamos el uso de la violencia por parte del sistema, ¿quién nos creerá a nosotros si hacemos lo mismo? La legitimidad de las luchas sociales y de sus activistas basan su fuerza en la legitimidad que les da la coherencia personal y colectiva. Pero no es necesario que todas seamos noviolentas gandhianas y que aplicamos los parámetros de la noviolencia ética, como filosofía o forma de vida, para defender el rechazo de la violencia en los movimientos sociales y por tanto el uso de la noviolencia en sus acciones. Pero sí que podemos adoptar la noviolencia estratégica como la manera más efectiva para cambiar las cosas.

La noviolencia estratégica está compuesta por una infinidad de maneras de enfrentarse al sistema, de cuestionarlo y de convencer a la mayor parte de la sociedad de las virtudes de nuestras propuestas de una manera coherente. Desde la no cooperación hasta la desobediencia civil, las estrategias noviolentas han sido una herramienta potente a lo largo de la historia en todo el mundo y ha conseguido desde pequeños cambios locales hasta derrotar todo un imperio. Lo mejor es que han sido cambios permanentes, bien aceptados por la sociedad y que no han necesitado de un aparato violento para mantenerlos. Además la noviolencia es la mejor manera de enfrentarse a un sistema que controla los medios de comunicación y que utilizará la violencia de las protestas para legitimar su propia violencia. Por coherencia, por principios o por estrategia, los movimientos sociales deben apostar por las vías noviolentas.

Artículo publicado en La Directa