El socialismo es republicano

Los nuevos Ayuntamientos y la necesidad de repensarnos

Solo han pasado 13 días desde que se constituyeron los nuevos ayuntamientos tras las elecciones del 24 de mayo y en términos políticos todo ha avanzado una barbaridad. Ha quedado claro que el sistema no piensa darnos tregua, ni cien días, ni uno siquiera. La campaña mediática es tan bestial en contra de los nuevos alcaldes y concejales de las candidaturas de unidad popular, que parece que lleven gobernando no poco más de diez días, sino diez lustros. Es asombroso que desde los medios palmeros del R-78 se propague la idea de que deben resolver en poco más de una semana los desmanes de 20 o 30 años de alcaldes corruptos. Son los medios afines al sistema los que más van a fiscalizar todos sus actos, mucho más que sus propios votantes, puesto que les va la vida en ello. Si, la vida. Piensen en la valía personal de los maruendas, indas y demás sanguijuelas. Ninguna, ¿verdad? Pues eso, que solo tienen futuro como perros de presa del sistema y lo van a defender a muerte, con mentiras, con trampas, con puñaladas traperas si lo creen necesario. Entre tanto, las bases de algunas candidaturas de unidad popular nos encontramos descolocadas, sin mecanismos de defensa, con gente como Zapata, Maestre o Sánchez Mato inmolados a la hora del telediario o en las primeras planas de la prensa más carca. Hemos salido de la vida corriente y nos faltan tablas y colmillos retorcidos para movernos en el proceloso mundo de la política mediática. Incluso las gentes de partidos como IU, que llevan años en los ayuntamientos, se encuentran en cierto modo desbordadas por el asedio mediático, ya que pocas veces han sido la diana de los ataques de la caverna de forma tan feroz.
Junto a todo este ruido mediático, ofensivo y desproporcionado, se quita importancia a temas de enorme calado, como la imputación por corrupción de la hermana del rey o la presencia en las listas de los partidos del régimen de numerosos imputados en los casos de corrupción mas flagrantes de la historia. La cortina de humo también sirve para ocultar los pequeños logros de cada día en cientos de municipios de todo el Estado, gobernados desde el 13 de junio por candidaturas de unidad popular. Lamentablemente, mientras los medios de comunicación dependan económicamente de las élites financieras del país, esa situación injusta no va a cambiar. Se trata de neutralizar lo mas posible el empoderamiento ciudadano, de perpetuar la actual situación de injusticia social y de corrupción, a mayor gloria del R-78.

Entre tanto, durante el mes de junio y una vez pasada la fiebre de las municipales, ha empezado el baile con la vista puesta en las próximas elecciones generales. Quienes pretenden perpetuar el statu quo han abrazado claramente la causa reformista, ya se sabe, hacer que todo cambie para que no cambie nada. A esa estrategia responden movimientos como la magnificación del apoyo a la monarquía por parte del PSOE, con la culminación del uso de la bandera del 78 como fondo en la "entronización" (Primarias para qué) de Pedro Sánchez, líder supremo de los traidores al socialismo que controlan hoy por hoy ese partido. El PP anda muy perdido en sus luchas internas, con un Rajoy debilitado frente a otros sectores en auge (parece que todos ellos en manos de lideresas). Ciudadanos ha metido la pata hasta el corvejón, dando apoyos a los partidos del régimen para gobernar en las autonomías, por lo que las encuestas le dan una bajada sustancial de intención de voto (ya se sabe que es mejor el original que la copia, Rajoy dixit). Podemos parece demasiado ocupado en su organización interna y en preparar la próxima campaña electoral. IU busca frenéticamente la confluencia de fuerzas de izquierda, tanto como una estrategia de cambio social y político, como un método de supervivencia. Otros partidos estatales son demasiado nuevos (Alternativa Socialista), demasiado pequeños (Equo) o demasiado patéticos (UPyD). Sin embargo, los dos primeros apuestan claramente por la confluencia y la unidad. El tercero parece que está a ver si salva los papeles. En general, la gente de izquierdas no entiende los desplantes continuados de Pablo Iglesias a las llamadas de unidad, o la falta de sustancia de las bases socialistas a la hora de oponerse a la cúpula del PSOE. En fin, el tiempo dará o quitará razones. Lástima que la piel la arriesguemos las personas corrientes.

 

Este panorama complejo e inestable genera muchas incertidumbres a lo que solemos llamar activistas de izquierdas. Somos conscientes de que hay mucho trabajo por delante y muchos problemas que resolver, pero tenemos la desagradable sensación de que el sistema nos está arrollando. No en vano controlan la opinión pública, el BOE, los Presupuestos, los cambios legislativos, la Justicia y todo lo que puede facilitar o dificultar el cambio social y político. Y todo el mundo sabe que son más partidarios de una reformita dirigida, de una segunda transición controlada, como ya hicieron con la del 78. Por eso creo que ha llegado el momento de repensarnos, de redefinir nuestras propuestas dentro de un marco de consenso amplio. Habrá que hablar de Proceso Constituyente, de recuperación de los derechos perdidos, de soberanía ciudadana. Y habrá que hacerlo de modo cercano, que cale como lluvia fina en quienes no son fieles al sistema pero se hallan perdidos, que genere aceptación y consenso ciudadano. Hay que desarrollar la idea de que, tras el primer paso en el empoderamiento ciudadano del 24 de mayo, hay que seguir avanzando para recuperar la soberanía ciudadana. Hay que hacer ver que sin mayoría en el Congreso, nuestros alcaldes verán muy limitadas sus actuaciones. Puede que cause un poco de vértigo, pero si no nos lanzamos todas las personas progresistas en pos de la unidad y de ese Proceso Constituyente, nada va a cambiar de verdad. Si la izquierda sigue fragmentada, puede que el presidente del Gobierno llegue a ser Pablo Iglesias con la ayuda de Pedro Sánchez, o viceversa, pero seguirá gobernando el IBEX 35.

 

Así que, animo a toda la gente progresista que de verdad quiera una sociedad justa e igualitaria, a que colabore con las plataformas de unidad de la izquierda y que trabaje en la medida de sus posibilidades para difundir entre la población la necesidad de un Proceso Constituyente.

Para quienes no sepan donde colaborar, hay muchas formas: acercarse a las candidaturas populares de su localidad, colaborar con plataformas como la Junta Estatal Republicana o la muy nueva Somos Izquierda, afiliarse a partidos pro-constituyentes (como Alternativa Socialista, en el que milito), difundir los mensajes de unidad y de necesidad constituyente en las redes. Crear, en fin, un clamor popular por la unidad y el cambio. Es nuestra hora, la hora de recuperar nuestro poder.