Al sur a la izquierda

Adéu, Cataluña. Hola, Espanya

Sobre el conflicto Cataluña-Espanya/España-Catalunya está escribiendo mucha gente y es bueno que así sea. En apariencia, lo sustancial en relación a las posiciones enfrentadas o discrepantes sería determinar dónde está cada uno de los que escriben, es decir, si es favorable o no es favorable a la independencia catalana. Sin embargo, en este momento del proceso puede que lo verdaderamente sustancial no sea dónde está cada uno, sino cómo está cada uno en el sitio donde está. Lo decisivo no es determinar si se es más bien españolista o más bien catalanista, pues a fin de cuentas es imposible no ser una cosa u otra. No, lo decisivo es cómo ejerce y administra cada uno esas inclinaciones que, por lo demás, es imposible no tener.

Hay un tipo de reflexiones que, en tono recriminatorio, atribuye al otro bando determinados pecados sin advertir que tales pecados le pueden ser igualmente atribuidos al bando del acusador. He aquí tres ejemplos sacados de la prensa de estos días en los cuales se han sustituido palabras como Barcelona, catalanes, catalanistas o independentistas por sus contrarias: Madrid, españoles, españolistas o autonomistas. Tras la versión original se recoge la versión retocada, que incorpora en versales los cambios introducidos:

Joan B. Culla i Clarà. Artículo titulado "Más allá del ruido y la furia". El País, 5 de octubre:

"De repente, una porción considerable de la sociedad catalana, justamente esa que creíamos más juiciosa y moderada, parece haberse vuelto loca y se ha puesto a reivindicar la soberanía, el Estado propio, la independencia… Y sus dirigentes, aquellos aparentemente tan pragmáticos y dúctiles a las presiones del poder económico, ahora las desoyen para colocarse al frente de la reivindicación y desafiar la legalidad (…) Disculpen la simplificación, pero intuyo que es así como percibe el grueso de la opinión política y mediática con epicentro en Madrid lo sucedido en Cataluña durante las últimas semanas".

Versión retocada:

"De repente, una porción considerable de la sociedad ESPAÑOLA, justamente esa que creíamos más juiciosa y moderada, parece haberse vuelto loca y se hapuesto a reivindicar EL STATU QUO AUTONÓMICO, EL FEDERALISMO … Y sus dirigentes, aquellos aparentemente tan pragmáticos y dúctiles a las PROPUESTAS DE CATALUÑA, ahora las desoyen para colocarse al frente de la REACCIÓN (…) Disculpen la simplificación, pero intuyo que es así como percibe el grueso de la opinión política y mediática con epicentro en BARCELONA lo sucedido en España durante las últimas semanas".

David González. Artículo titulado "Catalunya al revés". La Vanguardia, 9 de octubre:

"Es un tópico no menos cierto que el hispanocentrismo siempre ha cultivado la sospecha permanente sobre lo catalán y lo que conlleva (…) La élite española deberá cambiar algunas de sus percepciones seculares del problema. Como también las han cambiado muchos catalanes sobre ellos mismos".

Versión retocada:

"Es un tópico no menos cierto que el CATALANOCENTRISMO siempre ha cultivado la sospecha permanente sobre lo ESPAÑOL y lo que conlleva (…) La élite CATALANA deberá cambiar algunas de sus percepciones seculares del problema. Como también las han cambiado muchos ESPAÑOLES sobre ellos mismos".

Pilar Cernuda. Artículo titulado Wert y la españolización. Diario de Sevilla, 11 de octubre:

"Los nacionalistas [con el significado de catalanistas o independentistas] nunca necesitan muchos argumentos para defender sus posiciones, incluso las que son claramente sectarias y contraproducentes para sus ciudadanos. No quieren darse cuenta, porque no les conviene darse cuenta, de cómo se empobrecen las sociedades en las que imperan los criterios nacionalistas".

Versión retocada:

"Los ESPAÑOLISTAS nunca necesitan muchos argumentos para defender sus posiciones, incluso las que son claramente sectarias y contraproducentes para sus ciudadanos. No quieren darse cuenta, porque no les conviene darse cuenta, de cómo se empobrecen las sociedades en las que imperan los criterios ESPAÑOLISTAS".