Antonio Baños

Hasta que se cansen y se rindan

¿Es el 15O algo nuevo? Es cierto que, al principio, una parte de la vanguardia intelectual del indignadismo, ahíta de retórica deleuziana, nos hizo creer que lo de Sol había sido como el portal de Belén, una epifanía que cambiaba de arriba abajo todo lo conocido y por conocer en el tema de revueltas populares. ¿Es el wifi la voz del pueblo? ¿Son los apps los cócteles molotov de hoy? ¿Debe la gente sin Iphone ir a la spanishrevolution?
Eso, o bien se trata de lo que siempre supimos: si no tomas la calle, ganan. Con el tiempo, se ha visto que lo importante no era el twitter sino la nómina (bueno, su ausencia) Que más que Facebook lo imprescindible era dar la cara, la analógica, por nuestros derechos. Y que las nuevas tecnologías son útiles al servicio de los viejos cabreos.

Así que, si nos hemos decidido por la pelea, si estamos determinados a no ceder, todas las fuerzas deben ser bienvenidas. Las viejas y las nuevas. Cada uno con sus medios y propósitos. Porque sí, hay enemigos. Los malos existen. Si quieren les escribo algún nombre pero vamos, no lo veo necesario. Existe un ellos y un nosotros porque así lo han querido, porque nos han empujado hacia afuera y hacia abajo. Y habrá que devolver el empujón.
En el periódico Diagonal del pasado 29 de septiembre, Carlos Taibo publicaba un acertadísimo texto titulado: Sobre la relación entre sindicatos y 15M. Allí indica cómo la protesta debe calar en el mundo laboral. El viejo buen sindicalismo debe "escapar" de las carcasas serviles. Y el sindicalismo resistente, salir de la trinchera y aprender a encajar más manos. El trabajo en insurgencia debe incluir hoy al no-trabajo. Al precariado, los discontinuos, los autónomos, a los parados y los casi trabajantes. Como bien apunta Taibo, el trabajo hoy es también el consumo y el ocio. Y ahí hay un amplísimo y cachondo campo para la insurrección y el sabotaje
El Movimiento de Protesta Global es nuevo porque es el más viejo de los movimientos. Son los campesinos alemanes del XVI que tan bien describiera Engels. Son los luditas, peleando contra la tiranía de la máquina, el sindicato de clase por las ocho horas, el anticolonialismo. El 15 O es el ecologismo, el feminismo cabreado, las viejas ideas y las nuevas intuiciones. Para luchar contra el expolio, la ruina y el ridículo, no nos quedará otro remedio que adoptar el lema de los almacenes Harrod’s: Omnia, Omnibus Ubique. Todo, para todos y en todas partes. Hasta que se cansen y se rindan.