Crónicas Afganas

Guerra sin cuartel… al sobrepeso

Desde Kandahar.

Sólo el olor ya alimenta. El soldado acerca la cara a la cristalera y señala un pedazo de costillas bañadas en salsa barbacoa. El siguiente también echa un vistazo al mostrador pero no acaba de convencerle lo que ve. "Por favor, ¿me puedes hacer dos hamburguesas con queso poco hechas?", le pide al cocinero malayo que se encarga de la plancha. Una nube de humo sube por la campana de la cocina mientras el asalariado, cubierto de sudor- debido al calor- da la vuelta a los dos pedazos de carne y les coloca una loncha de queso por encima. Hoy tenemos noche temática y el país elegido ha sido Estados Unidos. Costillas, perritos calientes, hamburguesas, patatas fritas, y demás fritos son muestra representativa de la comida made in USA.

Esto debería pasar inadvertido de no ser porque casi el 5% de los soldados estadounidenses tienen problemas de obesidad y sobrepeso... Pero ese porcentaje podría ser mucho más elevado ya que los datos presentados por Defensa sólo recogen a aquellos militares a los que las autoridades médicas han catalogado como obesos. En 2003, sólo el 1% de la tropa tenía problemas de sobrepeso; pero tras dos guerras parece que la ansiedad y los problemas psicológicos entre los soldados han derivado en problemas con la báscula. Según el Pentágono, los soldados que han acudido a Afganistán e Irak son más proclives a aumentar de peso ya que encuentran en la comida una forma de desviar la ansiedad que sufren.

Ese es el motivo por el que en los tres restaurantes donde la tropa puede comer de manera gratuita se pueden leer consejos como el siguiente. "Come zanahoria. Contiene vitamina A, vitamina K y antioxidantes. Cuida a tu salud". Pero no es el único consejo que se puede leer. En cada uno de los alimentos, al lado del nombre, se puede ver un número... que no es otra cosa que las calorías. Esta cifra va acompañada de una serie de colores. Rojo, naranja y verde... consejos médicos.

El rojo corresponde a las grasas saturadas, a los productos que llevan sal y son los que se deben comer con moderación. El naranja lo podemos encontrar en aquellos productos que se deben consumir varias veces a la semana pero sin abusar. Y el verde... el irónico verde, los productos buenos para la salud y que corresponden a las verduras y las frutas... pero basta con mirar las bandejas de los soldados para ver que el verde brilla por su ausencia.

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"A tu manera , marchando!". Cartel publicitario en la base de Kandahar. Foto: A. Pampliega

La guerra contra el sobrepeso también ha desembarcado en Afganistán. Y es que uno de los retos de la Administración Obama es luchar contra ese mal endémico que afecta a un alto porcentaje de la población norteamericana para lo cual invirtió casi 100.000 millones de dólares anuales; pero esa cifra parece insuficiente. Sobre todo, teniendo en cuenta que en todas- o casi todas- las bases de Estados Unidos en Afganistán se puede comprar una hamburguesa en ‘Burger King’, una pizza en ‘Pizza Hut’ o un bocadillo en ‘Subway’; claro, siempre pasando por caja. Pero a los soldados les da lo mismo y abonan con gusto sus seis dólares por una hamburguesa con patatas y un refresco a pesar de que pueden comer totalmente gratis en los comedores gestionados por el ejército y donde la comida está bastante bien.

Y es que la mega base de Kandahar puede presumir de tener la mejor comida de toda Afganistán- os lo puedo asegurar que he tenido el ¿placer? de comer en varias de ellas. Cada noche los soldados pueden degustar comidas típicas de otros países. Italia, Francia, España- la paella hace furor- Afganistán, India,... Y para aquellos a los que la comida ‘extranjera’ no acabe de convencerles tienen toda variedad de carnes, ensaladas y verduras... Pero ni aún así.   

A muchos de los soldados destinados en esta base- como en otras partes de Afganistán- las chaquetas les quedan demasiado ajustadas y a otros les cae una incipiente barriguita por encima del cinturón. Un aspecto indecoroso en un soldado... y más en guerra. Puede sonar a broma, pero no lo es. Estados Unidos y su Ejército, en particular, se lo han tomado muy en serio y han creado una comisión para analizar los datos que recoge el informe de Defensa y ha puesto al mando al ex comandante en jefe de la OTAN, Wesley Clark.