A ojo

A ojo

Huele a que van a derrocar pronto al nuevo presidente de Guatemala, el general en retiro Otto Pérez, elegido hace un mes. ¿Quién lo va a derrocar? El derrocador de costumbre: el Gobierno de Estados Unidos. ¿Por qué? Porque acaba de atreverse a anunciar que en la próxima cumbre de presidentes de América Central, a finales de junio, propondrá formalmente la despenalización de la producción y el comercio de las drogas hoy prohibidas. Hace tres años, el presidente de la vecina Honduras, Manuel Zelaya, fue derrocado, al menos en parte, por hacer la misma propuesta.

Y es que Estados Unidos es formal: despenalización, nunca. Poco importa que los países productores o de tránsito para las drogas que van a los consumidores norteamericanos estén ahogados en sangre y sumidos en la corrupción por las mafias que controlan el tráfico ilegal y el dinero que ese tráfico produce, desde México hasta Colombia y –otra vez– Perú. Ante la propuesta del guatemalteco, el Departamento de Estado del Gran Vecino hizo ya saber que la despenalización amenazaría la salud pública y no detendría ni la violencia ni la corrupción, porque, privadas del narcotráfico, las mafias se dedicarían a otra cosa. Así: "Las organizaciones criminales transnacionales y las pandillas continuarían involucrándose en actividades ilícitas, incluyendo la trata de personas y el tráfico de armas ilegales, la extorsión y el secuestro, el robo de bancos, el robo de propiedad intelectual y el lavado de dinero".

Lo cual es una advertencia que no va dirigida solamente a Pérez –e ilustrada con el ejemplo de Zelaya–, sino a todos los gobernantes latinoamericanos que se han atrevido a poner en duda la eficacia de la "guerra frontal contra las drogas" que desde hace 40 años predican e imponen los gobiernos de Estados Unidos. Es el caso del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien hace un par de meses sugirió la posibilidad de la despenalización durante una visita a Londres. Su ministra de Exteriores, el martes pasado, anunció que se discutirá el tema durante la Cumbre de las Américas que debe celebrarse en Cartagena en abril. Con la participación del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Sería la primera vez que en una de esas cumbres se tratara un tema serio. Pero no caerá esa breva. Es más fácil que caigan presidentes locuaces.