Apuntes peripatéticos

De sabios...

Quizá nunca en la historia de España ha proliferado tanto como estos días la palabra "rectificar", ni ha estado tan presente en la mente de todos el famoso refrán asociado. En los requerimientos que se le han hecho al Gobierno en tal sentido, y que se le seguirán haciendo, se sobreentiende que, en el fondo, el Ejecutivo es (relativamente) sabio. Y que, pese a las presiones internacionales a que se encuentra sometido, podría llevar a cabo la rectificación solicitada. Estoy dispuesto a creer que no falta sabiduría entre los actuales gobernantes, empezando con el presidente; incluso que "rectificarían" si pudiesen; pero me cuesta entender cómo, en las críticas circunstancias en que nos hallamos, de envergadura mundial, puedan hacer más que recurrir a otro sesudo consejo popular, el que recomienda la aplicación de pecho al hecho.
Se ha dicho que el verdadero día de reflexión viene después de las elecciones. Pasa lo mismo con las huelgas. La del 29-S ha sido un gran éxito, creo, en el sentido de conseguir que quienes tienen la costumbre de reflexionar se vean ya en la obligación de hacerlo. A mí en particular me parece que lo esencial ahora es que los que anhelan una España más justa vayan aglutinando esfuerzos para impedir que los adversarios ganen los próximos comicios. No hay que olvidar la consulta de 1933, perdida porque los "progresistas" de distinto signo no lucharon unidos contra la
CEDA de Gil Robles. ¿Habría que ir contemplando la posibilidad de una coalición de izquierdas para impedir que ocurra el desastre? El pensamiento no delinque.