Apuntes peripatéticos

Un proyecto que enganche

Los políticos no suelen usar la palabra felicidad cuando exponen sus programas. Pero si la democracia no existe para intentar conseguir la mayor felicidad posible del máximo número de habitantes de una comunidad, es difícil saber para qué sirven nuestros representantes.

Hacia el final de su enjundiosa entrevista del otro día, Felipe González declaró, al hilo de unas consideraciones sobre el liderazgo, que a su juicio el arte de gobernar consiste ante todo en tener siempre en cuenta el estado de ánimo del otro. Ello para ayudarle a cambiarlo a positivo, si es negativo, o, si es positivo, a más positivo. ¿De qué manera? Pues estimulándole a colaborar en un proyecto que valga la pena, "un proyecto que enganche al conjunto de los ciudadanos". No utiliza el término, pero queda claro que para el ex presidente la felicidad consiste no sólo en tener un proyecto individual satisfactorio sino en sentirse copartícipe en una tarea colectiva ilusionante.
Sobre toda la entrevista planea el "sí podemos" de Obama, que, naturalmente, provoca el vehemente "no podréis" de la oposición.

Para millones de españoles el problema actual es cómo llegar a fin de mes. Superada la crisis, quizás habría que replantear lo de la meta colectiva. Este país tiene un potencial humano y cultural inmenso, pero no se va a realizar plenamente si sigue hasta la eternidad la estéril lucha de las dos Españas. Ya es hora de que surja un proyecto de superación capaz de enganchar a una mayoría de la sociedad. Para conseguirlo hará falta mucho arte de gobernar. Ojalá lo veamos un día.