Apuntes peripatéticos

Torcidos de Tordesillas

Saben ustedes dónde nació el general más siniestro, más resentido y más sádico de la Guerra Civil? Pues en Tordesillas. Allí vino al mundo Gonzalo Queipo de Llano, el que se encargó sesenta años después de enviar al otro mundo, con vesania, a miles y miles de andaluces inocentes. Lo cual, dicho sea de paso, no impide que yazca en La Macarena con
todos los honores, ni que de vez en cuando los cofrades procesen su fajín por las calles de Sevilla.
Tordesillas. Los eruditos no se ponen de acuerdo sobre la etimología pero, a la luz de las costumbres de sus habitantes, me pregunto si no tendrá algo que ver con el latín vulgar *torquere, origen del verbo torcer. Porque algo torcidos deben de andar unos ciudadanos capaces de mantener, sin rubor propio pero para vergüenza de España, el vil espectáculo del Toro de la Vega.
Este año ha sido el colmo porque el actual alcalde, José Antonio González Poncela, no es del PP sino del PSOE, con lo cual hay que deducir que la ferocidad local trasciende las divergencias políticas. Ruth Toledano ha hecho bien en pedirle públicamente a Zapatero que, en nombre de su partido, descalifique a dicho edil, pero me parece difícil que reciba la debida contestación. ¿Y la ministra de Cultura? Ha dicho que no quiere opinar sobre el asunto. Patético, ¿no?
"Aflijido" se llamaba para mayor patetismo la última víctima de los tordesilleros, y, según leo, le dieron la puntilla con un destornillador. Allí casi nadie se atreve a oponerse a los bárbaros, por si acaso. Qué vergüenza.